Líneas de continuidad

Me cuesta entender la historia sólo como grandes batallas, próceres y peleas por el poder. Prefiero verla en la vida cotidiana, descubrir cómo esas grandes decisiones terminan influyendo puertas adentro en la vida íntima, incluso en el cuerpo y las conciencias. Son esos detalles los que me interesan.

Líneas de continuidad
24-08-2026 | 06:47

Me cuesta entender la historia sólo como grandes batallas, próceres y peleas por el poder.Prefiero verla en la vida cotidiana, descubrir cómo esas grandes decisiones terminan influyendopuertas adentro en la vida íntima, incluso en el cuerpo y las conciencias. Son esos detalles losque me interesan. La presencia del Bicentenario en lo concreto, en lo que somos y nos rodea hoydía, la carga temporal del presente. La forma en que se fue transformando la vida de la clase mediaargentina, por ejemplo el surgimiento de la clase media con la inmigración y su lenta destrucciónhoy día. La forma en que las políticas inmigratorias terminan repercutiendo en temas como la músicay la comida. Estudiar las condiciones de pobreza, la historia del rancho, buscar qué conductasgenera el origen nomádico de los pueblos, la historia de los asentamientos y las villas, lainmigración interna y externa, la xenofobia actual contra bolivianos y paraguayos, la creación dela cumbia villera y la influencia cada vez más andina de su ritmo. La actualidad de las villas, laguerra de los narcos contra los punteros peronistas, la función de protección y control de esospunteros y el modo en que van perdiendo poder frente a los nuevos narcos. Ese tipo de estudiossociales sobre el Bicentenario me gustaría leer, las líneas de continuidad que develen laantigüedad del presente.

Buscando definiciones sobre el tiempo, descubrí una de John Wheeler, el físico que inventó ydescubrió el concepto de los agujeros negros. El tiempo es la manera en que la naturaleza evita quetodo suceda de golpe, dice Wheeler. Y uno podría decir que es la poesía el lugar donde todo sucedede golpe, donde no hay tiempo, o en todo caso donde hay un tiempo total, hecho un ovillo. En esesentido se podría buscar la poesía del Biecentenario, una poesía en la cual doscientos años sucedande golpe, desde el romanticismo de los textos de principio del mil ochocientos hasta el desencantode lo que se escribe hoy día en blogs y en Twitter. Se dice que El matadero de Echeverría, escritoen 1938, es un texto fundante; trata sobre un grupo de carniceros que torturan hasta la muerte a unjoven culto que pasó por el lugar equivocado. Se podría hacer un artículo que se llame Del mataderoa Twitter. O mejor: De Twitter al matadero. Una historia de la literatura argentina contada haciaatrás, que vaya rastreando influencias, como quien tira de una raíz hasta llegar al origen.

Si uno piensa en revoluciones e independencias, se podría decir que el autor que más nos haindependizado de España es Borges. Borges funcionó como una suerte de Bolívar o San Martín delidioma. Nos ayudó a cortar con España, nos libró del donaire español, la floritura y el barroquismoverbal. A un uso del lenguaje naturalmente moroso y adornado, le imprimió una síntesis y unaconcisión anglosajonas. Después de Darío, fue Borges quien cambió el rumbo de las letras en laArgentina y me atrevería a decir que también en otros países de Latinoamérica. Esta raíz inglesa delas revoluciones es un tema en el que valdría la pena seguir profundizando, pero en general elargentino, aunque se deslome trabajando para que sus hijos estudien inglés, no quiere deberles nadaa los ingleses, sobre todo después de la Guerra de Malvinas, un enfrentamiento armado que siguedando tela que cortar ahora con el conflicto por la explotación de hidrocarburos en las islas.

Me pregunto qué versión de la Revolución de Mayo de 1810 escucharemos en loop durante los mesesque vienen. Hay distintas versiones sobre qué pasó hace doscientos años. En el libro La coloniaolvidada, el escritor y periodista argentino Andrew Graham-Yooll afirma que el virrey Cisneros, endiciembre de 1809, obedeciendo el mandato de España de monopolizar el comercio, les dio cuatromeses a los mercaderes ingleses, que habían llegado años atrás con las invasiones, para quevendieran todo y se fueran. El plazo vencía en abril de 1810. Los mercaderes ingleses se quejarondiciendo que con tan poco tiempo irían a la quiebra y les fue otorgado un mes más. Cuando se vencióel plazo, el virrey les dijo que tenían que irse sin falta el 26 de mayo. El día 25 se formó laJunta de Gobierno y fue el virrey quien se tuvo que ir. Una de las primeras visitas que recibióMariano Moreno, miembro de la Primera Junta, fue de los mercaderes ingleses que le agradecieron laposibilidad de seguir comerciando en Buenos Aires. Tres buques de guerra ingleses anclados en elpuerto saludaron a la Primera Junta con salvas de cañones.

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