En junio la ciudadanía manifiesta, a través del voto, su evaluación de los primeros dos años degestión del Gobierno, como en toda elección de mitad de camino –18 meses en este caso,gracias al adelantamiento de las elecciones. Con una sola acción (el voto) los ciudadanos le“ponen nota” a las múltiples acciones del Gobierno y de la oposición desde la últimaelección.
El triunfo kirchnerista de 2007 se basó, como es habitual, en el desempeño económico deentonces y en la promesa (la única de la campaña) de una mayor calidad institucional.
Entiendo, por tanto, que serán estas dos cuestiones, junto con la inseguridad, las queponderará el electorado al aprobar o reprobar la gestión de Cristina Fernández de Kirchner,premiándola o castigándola con más o menos bancas en el Congreso Nacional.
En cuanto a la primera cuestión, desde octubre de 2007 se destruyeron más de 150 mil puestosde trabajo registrados; la pobreza (bien medida) aumentó en 1.5 millones de personas; la inflación(bien medida) promedió el 25% anual; los despachos de cemento cayeron un 14%; la producción deautos un 33%; la cosecha un 35%; las importaciones un 37%. Además, el Gobierno profundizó larecesión aumentando impuestos cada vez que pudo.
En cuanto a la calidad institucional, desde octubre de 2007 el poder lo ejerce el presidentedel Partido Justicialista antes que la Presidente de la Nación.
El Poder Ejecutivo ha reasignado partidas presupuestarias por más de $40 mil millones,gracias a la plena vigencia de “los superpoderes”; el consejo de la magistratura haaumentado su presión sobre los jueces.
Se ha profundizado la mentira del INDEC; se han confiscado las cuentas individuales de losfuturos jubilados; el Gobierno ha confrontado y sigue confrontando con el campo, uno de lossectores más dinámicos de la economía; se han adelantado las elecciones y desde el oficialismo sehan promovido candidatos que seguramente no van a asumir.
Lo que está en juego el 28 de junio es un cambio del rumbo económico que permita torcer ladinámica recesiva de la economía, que proteja el empleo, detenga el aumento de la pobreza ydistribuya la riqueza en la práctica y no tan sólo en el púlpito.También está en juego un cambioinstitucional que restablezca la independencia de los poderes, la verdad, el sentido común y eldiálogo, y que termine con la división promovida desde la máxima autoridad de la Nación.
El 28 de junio lo que nos jugamos los argentinos es simple. Seguimos llevando los problemas aun abismo insondable o los empezamos a solucionar. Tan sencillo como eso. Las soluciones no soncomplejas y habremos de debatirlas en el ámbito adecuado: el Congreso Nacional.
No debemos tenerle miedo al 28 de junio. Nuestro visitante ilustre de esta semana, BillClinton, el mejor presidente de Estados Unidos en décadas, gobernó 6 de sus 8 años con mayoríarepublicana en el Congreso.
Confío en que el matrimonio presidencial haya aprovechado la amable cena que compartieron enPuerto Madero para preguntarle a Clinton cómo lo hizo.
*Candidato a diputado Nacional. Acuerdo Cívico y Social.




