•escandalo institucional

Locuras del país sin ley

El kirchnerismo volvió a hacer gala de sus peores prácticas. Qué puede pasar en el Congreso y un anticipo: la apelación judicial del Gobierno tendrá el sí de la Cámara y la decisión final la tomará la Corte Suprema.

24-08-2026 | 02:44

Cuenta la historia que en cierta ocasión, cuando compartían una amistad que hoy es sólo unrecuerdo, Mario Vargas Llosa le dijo a Gabriel García Márquez lo siguiente: “Ay, Gabo, metemo que los avatares de la política latinoamericana superarán a cualquier ficción que surja denuestra imaginación”. El presente político de la Argentina acaba de reafirmar, una vez más,la validez de aquel temor.

“Lo peor de todo es que este embrollo pudo haberse evitado”, reconocía en la tardedel viernes un hombre del kirchnerismo, abrumado por el grado de ineptitud exhibida por el Gobiernopara implementar el Fondo del Bicentenario, de pomposo nombre y dudosa legalidad. Como dijo el exministro de Economía Martín Lousteau, “esto es el producto de la costumbre del matrimoniopresidencial de tomar decisiones sobre temas importantes en 15 minutos y sin asesoramientotécnico”.

Al respecto, hay que recordar que, en ocasión del pago hecho al Fondo Monetario Internacional(FMI) en 2006, el entonces presidente Néstor Kirchner discutió el tema con funcionarios de sugestión, entre los que estuvo el ex jefe de Gabinete de Ministros Alberto Fernández, así comotambién el presidente del Banco Central de la República Argentina, que ya era el mismo MartínRedrado. Acordada pues la forma de instrumentar ese pago, se pasó a cumplir con todos las pautasprocedimentales que requería la medida para tener el correspondiente sustento legal. Es verdad quese emitió un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) pero, a su vez, lo que se hizo fue convocar alCongreso a sesiones extraordinarias durante las que se ratificó ese DNU. Es decir que, en aquellaoportunidad, hubo un riguroso cumplimiento de las instancias institucionales exigidas por la ley.¿Por qué, entonces, no se procedió ahora de igual forma? “Es que ahora los números en elCongreso no dan y los Kirchner detestan la negociación”, respondió una fuente gubernamentalque sabe lo que pasa en el seno del poder.

Hasta aquí, los Kirchner han gobernado como si tuvieran la suma de los poderes públicos. Enefecto, las mayorías que fueron edificando en el Congreso durante estos seis años en el poder, lepermitieron al matrimonio presidencial obtener todas las cosas que quisieron. La única vez en laque este mecanismo falló fue en la Resolución 125. Esa metodología de la suma del poder público fuela que desplegó Kirchner en Santa Cruz. Por eso, aquello fue un feudo que aún pervive.

Pero esa realidad del dominio absoluto del poder cambió a partir del resultado electoral del 28de junio pasado. Es una realidad que, durante el interregno que se extendió desde el día de loscomicios hasta el 10 de diciembre, el Gobierno se empecinó en ignorar y, aún hoy, pretendedesconocer.

La Presidenta tiene todo el derecho y la autoridad para fijar las distintas políticas oficiales.Lo que no puede es hacerlo incumpliendo la ley.

El Fondo del Bicentenario para la Estabilidad y el Desendeudamiento fue creado a través deldecreto 2.010 del 15 de diciembre de 2009. Dice en su texto, hacia el final, que “la urgenciaen la adopción de la presente medida hace imposible seguir los trámites ordinarios previstos por laConstitución Nacional para la sanción de las leyes”. La argumentación referida a la supuestaurgencia resulta, cuanto menos, curiosa y de difícil sustentabilidad visto que las necesidades depago de los servicios de la deuda externa ya habían sido contemplados en el presupuesto para el año2010, sancionado por el Congreso.

Surge aquí, de paso, otro interrogante: ¿qué hará el Gobierno con ese dinero asignado por ley alpago de la deuda, unos 28 mil millones de pesos, una vez que sea desafectado de su finalidadprimigenia? Quienes saben lo que pasa en el Gobierno responden sin dudar: el objetivo de esa platatiene que ver con la candidatura de Néstor Kirchner para 2011.

De lo que se conoce, Redrado tenía tres objeciones esenciales al Fondo del Bicentenario: unapolítica y dos técnicas. La política hace a sus diferencias con el creciente nivel deintervencionismo en la economía por parte del Estado que vienen poniendo en práctica los Kirchner.Decisiones como la nacionalización de las AFJP o la patética destrucción de la credibilidad delINDEK eran algunos de los asuntos en los que las disidencias de Redrado eran sabidas. En algúnmomento de su gestión, durante una reunión de economistas en Londres, tuvo algunas expresionessuyas críticas hacia el tema de la inflación, lo que le valió un llamado de Kirchner desde Olivoslleno de furia y reproches.

Redrado es un hombre con ambiciones políticas y, como tantos otros, no exento decuestionamientos. Estuvo con Menem, después con Duhalde y ahora con Kirchner. Su mandato al frentedel BCRA vence el próximo 23 de septiembre y hasta hace un tiempo aspiraba a renovarlo. Sinembargo, en los pasillos del poder no era un secreto que la Presidenta ya le había bajado elpulgar. En 2005 hubo un pedido hecho por legisladores opositores para que se lo removiera de sucargo por su supuesta participación en el escandaloso episodio de los sobresueldos ocurrido duranteel gobierno de Menem. En ese entonces desde el kirchnerismo se lo defendió a ultranza. Uno de susdefensores más conspicuos fue el senador por Río Negro Miguel Angel Pichetto. Otro, el entoncesvicepresidente y hoy gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.

Como se dijo, las objeciones técnicas de Redrado al Fondo del Bicentenario son dos: la primerase refiere a la necesidad de contar con la autorización por parte del Congreso para movilizar esasreservas. Sin esta autorización del Parlamento, el presidente del Central se exponía a una serie dedemandas judiciales que lo perseguirían por años; la segunda es la opinión del poderoso estudio deabogados Cleary Gottlieb de Nueva York, que defiende a la Argentina en todas las causas originadaspor la cesación de pagos a los acreedores externos, el que expresó que el Fondo del Bicentenariopodría abrir la puerta a sucesivos fallos del juez Thomas Griesa determinando el embargo y lautilización de esas reservas para cancelar deudas con esos acreedores.

En su presentación ante la jueza María José Sarmiento, quien lo repuso en el cargo, Redradoexhibió gruesas carpetas conteniendo estas opiniones emanadas de sus asesores. Las dos decisionesde la jueza –una la de bloquear el Fondo y otra la de reponer a Redrado– enfurecieronal matrimonio presidencial.

“Hay quienes critican a la jueza pero la verdad es que los dos fallos están bienfundamentados. En lo concerniente a Redrado, es tan sólo un amparo que no va al fondo de lacuestión. En la apelación ante la Cámara al Gobierno le puede ir mejor. Si me pide que arriesgue,le digo que es posible que el fallo de la jueza sea revocado por dos votos contra uno. Esto haráque el caso llegue inexorablemente a la Corte”, contó una voz que conoce los despachostribunalicios.

“No se puede creer que se hagan las cosas tan mal”, se sinceraba alguien que tuvomucho poder dentro del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. No le faltaba razón. Cuestaentender que alguien como la Presidenta, quien fue titular de la Comisión de AsuntosConstitucionales del Senado, cometa tamaños errores de procedimiento jurídico.

El decreto por el que se remueve a Redrado es de una endeblez de fundamentos notable. Utilizar,entre ellos, un comunicado de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) es inaudito. El operativopolicial para ubicar a la jueza ordenado por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, pertenece, lisay llanamente, al grotesco.

En la misma línea estuvo el llamado del ministro de Economía, Amado Boudou, a Mario Blejer paraque asumiera la presidencia del Central. “El miércoles por la noche Boudou le comunicó queRedrado había renunciado y por eso Blejer aceptó; pero, cuando se enteró de la realidad,inmediatamente cambió de parecer y dijo que no”, explicaba alguien que tiene contacto con eleconomista que ya fue presidente del BCRA en época de Duhalde.

Los dichos de Hugo Moyano y Luis D’Elía apoyando el uso de reservas para pagar deudacorresponden al reino de lo insólito. A cualquier otro gobierno que hubiera hecho lo mismo lehabrían dicho de todo.

El episodio narrado por el mismo Aníbal Fernández, según el cual la Presidenta leyó la agenda deRedrado y le reprochó un encuentro con cuatro periodistas de Clarín, tiene el aire de las peoresprácticas de los servicios de inteligencia que tanto daño han hecho y hacen.

Esto es parte de la visión conspirativa de la realidad que viene exhibiendo el Gobierno desde laResolución 125 en adelante, según la cual si se lo critica se es destituyente, si se pierdenelecciones es el caos y si se le pide que cumpla con la ley no se lo deja gobernar. En la lista deconspiradores que encabezan Clarín, Cobos y el campo, Kirchner acaba de agregar dos nombres más: elde la jueza Sarmiento y el de Redrado. Al paso que va, no debería extrañar que la propia sombra delex presidente en funciones sea objeto de sus sospechas.

La oposición tiene, en estas horas, una enorme responsabilidad. Allí también hay de todo. Hayvoces sensatas que señalan que hay que poner en marcha al Congreso para buscar destrabar lasituación. Hay otras a su vez que, en una actitud lamentable, tratan de llevar agua para su molino.La realidad es que hoy es poco probable que el Fondo del Bicentenario sea aprobado por el Congreso.Otra cosa es la situación de Redrado. “Es increíble: de haberse informado sobre los realesalcances del artículo 9 de la Carta Orgánica del Central, y de su reglamentación, la Presidentahubiera podido deshacerse de Redrado con estricto apego a las normas legales”, reflexionabaun kirchnerista desesperanzado. Ese artículo expresa que para la remoción del presidente del BCRAse debe contar con el “previo consejo de una comisión del Honorable Congreso de laNación” que será “presidida por el presidente de la Cámara de Senadores e integrada porlos presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía de la misma y por lospresidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas de la Cámara de Diputados dela Nación”. La reglamentación de este artículo es kafkiana ya que señala que el consejo deesta comisión no es vinculante, con lo que la Dra. Fernández de Kirchner hubiera podido, a pesar deuna eventual opinión contraria, haber echado a Redrado sin más.

Más allá de la discusión legal y política, lo que está en riesgo es no sólo la autonomía delBanco Central sino también el valor de la legalidad en un país –el nuestro– al que losKirchner gobiernan con criterio feudal.


Producción periodística: Guido Baistrocchi.

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