•EL ECONOMISTA DE LA SEMANA

Logros y desafíos que deja el Brasil de Lula

24-08-2026 | 18:05

Con las elecciones de mañana, Brasil cierra el ciclo de las dos presidencias de Lula da Silva,quien deja al nuevo gobierno una herencia de logros y también de desafíos. Los logros se puedencontemplar claramente por el lado de los indicadores económicos, mientras que los desafíos seubican en la deuda social que aún tiene el Estado brasileño con relación al sistema de saludpública, el sistema de educación y la seguridad ciudadana frente a la violencia de los gruposdelictivos.

En lo que hace a las políticas macroeconómicas, las perspectivas del Brasil post Lula no dibujangrandes cambios. Sin embargo, es de esperar que ya con Dilma Rousseff en la presidencia, cosa queaseguran todos los sondeos, la política fiscal sea más flexible y haya un aumento del margen queexiste actualmente para la meta de inflación. Todo indica, igualmente, que el Banco Centralcontaría con una importante independencia con relación al Ejecutivo, aunque ya se percibe que laactual candidata de Lula podría inclinarse por proponer a un presidente más keynesiano que HenriqueMeirelles. También, es muy posible que la política de crédito se torne aún más expansionista.

Por lo que han sido sus propuestas y la plataforma política con la que encaró la campaña, ademásde su propio perfil y el de sus asesores, se puede tener una imagen clara de lo que será lapolítica industrial y de innovación de Rousseff. Habrá una fuerte verticalización de beneficios ypromociones hacia los sectores considerados estratégicos, por lo que se continuará con lamovilización conjunta del aparato estatal para las compras y las líneas crediticias enfocadas enesas áreas que tan buen resultado le dio a Lula.

El Banco do Brasil, el Bndes, el resto de los bancos estatales, además de las empresas delEstado, como la propia Petrobras y los fondos sectoriales y de pensiones permanecerán coordinadosen forma vinculada para potenciar el efecto de sus recursos sobre los sectores que priorice elgobierno, a través de los planes como el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) y elPrograma de Desarrollo de la Producción (PDP).

Esta estrategia ha resultado un fenomenal aparato de apoyo a la industria y su poderío deinversiones, créditos y capacidad de intervención en la economía es equivalente a más del 30% delPBI del país. Se mantendrá la prioridad para los productos brasileños en las licitaciones públicasy se fortalecerá a las compañías estatales en aquellas áreas en la que existen ineficiencias delmercado. Además, continuará el apoyo del aparato estatal para la internacionalización de lasempresas y para aquellas compañías que ya son multinacionales. Se tratará de una políticaindustrial que dará continuidad a los logros alcanzados y que reforzará la penetración en el mundoa través de las empresas consideradas “national champions”.

Infraestructura. Uno de los aspectos que impacta fuerte sobre la economía engeneral y que constituye uno de los desafíos para la era post Lula es el de la infraestructura. Enesta área, Brasil tiene grandes déficit y debilidades que influyen sobre el crecimiento industrialy el desarrollo de la economía en general. En este punto, el principal instrumento de planificacióndel gobierno seguirá siendo el PAC, con el Bndes.

La estrategia para el desarrollo de la infraestructura seguiría los parámetros actuales, esdecir, el gobierno seguirá estructurando los grandes proyectos en las áreas de transporte, energía,saneamiento y telecomunicaciones, además de incentivar la formación de consorcios de empresas paraparticipar de esos proyectos. Esos consorcios son, por regla general, liderados por empresasbrasileñas en asociación tanto con empresas estatales como con multinacionales, y contando conimportantes recursos públicos, principalmente del Bndes. Aquí están incluidos proyectos de nuevashidroeléctricas, puertos, autopistas, aeropuertos y obras para la el Campeonato Mundial de Fútbolde 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.

Es de esperar que sigan las tensiones actuales entre los proyectos de infraestructura delgobierno y las agencias ambientales nacionales, así como con los tribunales de cuentas públicasque, en algunos casos, pueden comprometer la viabilidad de algunos de esos proyectos. No habrá queesperar que en la nueva gestión se otorguen muchas concesiones para el manejo de empresas estatalesa grupos privados, salvo en casos muy específicos, como la gestión de las terminales aéreas.

La prioridad en cuanto a la infraestructura tecnológica estará en la expansión yuniversalización de la banda ancha a través de Telebras, pudiendo tener participación las empresasprivadas en ese proceso.

Otro de los grandes temas pendientes para combinar el actual crecimiento de Brasil con auténticodesarrollo, es la mejora del sistema educativo, pilar fundamental para la competitividad del país.Una muestra de esta necesidad urgente es que Brasil forma menos de 40 mil ingenieros por año, encomparación con los 80 mil en Corea del Sur, 400 mil en China y 250 mil en India. Brasil tiene sólo1,95 ingenieros por cada 10 mil habitantes, por lo que fue último en un estudio de la OCDE, queabarcó una muestra de 35 países. Ya en 2007, un análisis de la Confederación Nacional de laIndustria concluyó que más de la mitad de las 1.715 firmas industriales consultadas no podíanencontrar a los trabajadores calificados que necesitaban. De ellas, el 69% afirmó que la falta defuerza de trabajo adecuada generaba ineficiencia; 36% aseguró que la consecuencia era la baja de lacalidad de sus productos y 25% indicó que provocaba que fuera más difícil asimilar tecnologíasnuevas.

Menos agenda global. Debido a sus características y a las propuestas que hanconstituido su plataforma política, es de esperar que Dilma Rousseff tenga un canciller con unperfil más bajo desde el punto vista de la iniciativa política, que el que tiene el actual ministrode Relaciones Exteriores, Celso Amorim. Por lo tanto, en el próximo gobierno, la definición de laagenda de política exterior será definida en conjunto con distintos organismos del Estado.

Es muy probable también que la nueva estrategia de las relaciones dentro del conciertointernacional involucre una combinación de discurso desarrollista con negociaciones pragmáticas. Sebuscará asimismo, una diversificación de los socios comerciales en el marco de la integraciónregional y con la intención de fortalecer las alianzas sur-sur. Igualmente, el equipo de Roussefftenderá a seguir con las buenas relaciones con Estados Unidos, aunque manteniendo la distancia.

También, la gestión que comenzará su ejercicio en enero próximo podría avanzar en la protecciónde las inversiones brasileñas en el exterior, al tiempo que asumirá posiciones defensivas en temascomo la propiedad intelectual, la innovación y los servicios. Será en definitiva, un gobierno deposiciones pragmáticas e incluso aisladas en algunos ámbitos, como en el de las negociaciones de laRonda de Doha o incluso en las Naciones Unidas.

Las relaciones bilaterales con la Argentina no vivirán grandes variaciones. No habrá grandesrupturas con la estrategia actual, sino que se seguirá una tendencia que podría considerarse comoinercial. Los puntos centrales para Brasil pasarán por el reclamo de mayor seguridad jurídica yprotección para las inversiones de sus empresas en el país. Será por esa vía, la de la inversiónbrasileña, por la que transcurrirá el nuevo eje de las relaciones entre los socios más grandes delMercosur.

* Abeceb.com

** Prospectiva

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