Una de las acepciones de “ciego” en el diccionario de la Real Academia Española es“ofuscado, alucinado” o, metafóricamente, “obstruido, tapiado”. Así meparece que vive buena parte de la dirigencia argentina política, empresarial, sindical,intelectual, de medios de comunicación. La visión de corto, cortísimo plazo, pasa erróneamente porencima de cualquier reflexión prospectiva, de futuro, estratégica. El mañana no es más que unaacumulación inorgánica de los presentes. Lo dicho tiene que ver con la discusión sobre la pobreza.Sí señores: hay pobreza y creciente. No menos de uno de cada tres argentinos es pobre. Pero estoque hoy todos parecen ver, que obligó al Papa y a los obispos argentinos a tener una dura expresióny al Gobierno a anunciar un “no plan” para disimular, empezó en 2006. Por supuesto, losefectos acumulados –si no se los diagnostica a tiempo y se los corrige– son cada vezmás evidentes. Gobernar es precisamente ver las cosas a tiempo, para corregir, para cambiar elrumbo, para atacar la enfermedad grave cuando recién se manifiesta.
◆ Si la inversión sufre una desaceleración fuerte esto impacta rápidamente en formanegativa en el empleo, las horas trabajadas e, indirectamente, en el salario.
◆ Si hay salida de capitales es indicio de desconfianza y de menores recursos para laproducción y el empleo.
◆ Si las cuentas públicas comienzan a desordenarse, baja la productividad de laeconomía por mala asignación de los recursos y hay presiones hacia la suba de precios y costos.
◆ Si reaparece la inflación, los salarios, las jubilaciones, en general los ingresos delas empresas medianas y pequeñas pierden parte de su poder adquisitivo.
◆ Si se reimplantan los superpoderes para manejar el presupuesto y se concentra elpoder en lo que hace a designaciones y remoción en la Justicia (Consejo de la Magistratura) segenera falta de confiabilidad y, por ende, menor decisión de apostar a la producción y al empleocreciente.
◆ Si las relaciones exteriores cambian a favor de vínculos con líderes contestatarios ypopulistas, deteriorando las relaciones con nuestros vecinos y socios estratégicos, los efectos dedesconfianza suben.
Y bien. “Todas y cada una” de estas cosas ocurrieron… ¿cuándo? en el año2006. Menos empleo, menos horas trabajadas, inflación que se come “los salarios, menorinversión, fuga de capitales, desorden presupuestario, etc. son las cosas que cambiaron desde 2006y que la dirigencia, en su enorme mayoría, prefirió ignorar. En consecuencia, hacia fines del año2006 dejó de reducirse la pobreza y la indigencia que venía reduciéndose (2002-2006) fuertementedesde el nivel de espanto (54%) que había alcanzado luego del derrumbe de la convertibilidad(2001). Ese 2006 fue el momento en que se “quebró” la tendencia favorable, declinante,de la pobreza y ésta empezó a subir. Tres años más tarde, los efectos acumulados nos llevan a quenuevamente vivamos con niveles horrendos: no menos de doce millones de argentinos pobres,incluyendo no menos de cuatro millones de pobres extremos, indigentes. Por eso cuando hoy todoshablan, quiero recordar expresamente, palabra por palabra (www.consejouna.com.ar, abrir Programa2006), el desafío a favor de una “Cruzada contra la pobreza” –como parte integralde un programa de gobierno de mediano y largo plazo– que formulé el 18 de octubre de 2006, enuna reunión ante unos mil profesionales y jóvenes líderes:
“No creo que ninguno de nosotros ignore cuán valiosa es la justicia social en términoséticos, sociales, políticos y económicos.
”Hoy todavía (estamos hablando en ese momento de octubre de 2006) es un bien escaso,pues casi 7.500.000 compatriotas no llegan a cubrir las necesidades básicas, dentro de los cualesmás de 2.500.000 están en la indigencia absoluta. De ellos, más de 1.100.000 son niños menores de14 años.
”Ustedes los saben igual que yo. Padres pobres traen al mundo niños pobres, los quecomo padres generan, veinte años después, hijos pobres, los que en otra generación serán una vezmás padres pobres. Se habrán ido así cuarenta años en la vida de seres humanos y en la de lasociedad en la que viven. Por no atenderlos durante los primeros años de vida, incluso los primeros24 meses de vida, los habremos condenado y nos habremos condenado como sociedad.
”Por eso es necesario quebrar este ciclo vergonzoso e inhumano de la pobreza extrema.No podemos conformarnos con el mundo tal cual es, sino trabajar para que sea como puede y como debeser. Por eso quiero hacer un llamado expreso, más allá de este recinto, a favor de una cruzadanacional por la justicia para los pobres y por la erradicación de la pobreza.
”Debemos asumir no un compromiso blando e indefinido sino provocar un verdadero shocken toda la sociedad a favor de esta cruzada.
”En cinco años, los argentinos, todos, todos juntos, unidos detrás de esta causanacional debemos hacer desaparecer la pobreza extrema o indigencia y debemos recortar decisivamentea la pobreza.
”Esto es mucho más que la multiplicidad infinita de planes que consumen en meraadministración recursos importantes. Es mucho más que disciplinar ‘piqueteros’repartiendo recursos que privilegien a ‘clientes’ de la pobreza en lugar de crearciudadanos. Es mucho más que hacer actos en los que bolsitas plásticas de supermercado sirven pararecoger los pedidos angustiados de los más pobres.
”Si dimos exitosamente una batalla contra la hiperinflación y el hiperdesempleo. Sidimos y ganamos una batalla contra los acreedores y los organismos multilaterales de crédito, mepregunto ¿cómo no podemos dar batalla para derrotar a la indigencia?
”Los mayores recursos monetarios, los mejores recursos humanos deben estar
–con el jefe de Estado a la cabeza, a partir de diciembre de 2007– plenamentecomprometidos con esta ‘cruzada’.”
No hubo respuesta. Hoy, al menos, finalmente, se acepta la realidad. ¿Seremos, como sociedad,capaces de cambiarla?
*Ex ministro de Economía y Producción.




