•Lecturas religiosas

Los cuerpos de la época

Yahvé, Jehová, Eli, Alá, Dios: cambian los nombres pero es el mismo dios de los monoteístas, creador del universo y legislador de los deberes de los hombres.

Los cuerpos de la época
24-08-2026 | 04:06

Yahvé, Jehová, Eli, Alá, Dios: cambian los nombres pero es el mismo dios de los monoteístas,creador del universo y legislador de los deberes de los hombres. Nada mejor para un ateo que lalectura de los textos sagrados que definen y registran la voluntad de un dios. Nada mejor para esostextos –Torá, Biblia, Evangelios, Corán– que las lecturas de un tiempo ateo, agnóstico,escéptico y condenado al cinismo de la era de “Dios ha muerto”. El retorno periódico alas fuentes –tan hondo como lo permite la Biblia de Jerusalén, lo más original a nuestroalcance– prueba que, con los siglos, los tres grandes troncos monoteístas fueron desviándosede los mandatos de su dios para terminar tan infieles o apóstatas como nosotros, los descreídospichones del neocapitalismo. Ahora, rabinos, imanes, ayatolás, columnistas de PERFIL, generalesisraelíes, cardenales pomposos, pastores mediáticos, letristas de rock y comandos de Al Qaedaburlamos por igual las leyes del creador y los profetas.

Respecto del cuerpo, la ley del dios prescribe la vagina como único acceso posible al interiorde otro. Sea humano o animal, el “en la boca”, el “por atrás” tan de modahoy, el contacto con la sangre, tal como cualquier emisión de semen fuera de su lugar vaginalsagrado, enojan al dios a tal punto que dejó ejemplos bíblicos de su ira, como la ejecución delpobre Onán, o de las ciudades pederastas que arrasó con una lluvia de fuego y azufre reduciéndolasa humo y cenizas con todos sus habitantes, incluyendo a los justos. La prohibición de invadircuerpos sigue vigente entre judíos ortodoxos, que sólo pueden comer la carne de animales matadosritualmente y rabínicamente certificada. Salvo en estas minorías, entre judíos, cristianos eislámicos, el progreso ha incinerado con su fuego industrial toda la arquitectura de la normativadel dios.

Cierto que Yahvé –etimológicamente “el yo soy”– era no poco caprichoso,pero el conjunto de sus leyes fue un dispositivo idóneo para la supervivencia milenaria de lacultura de su pueblo elegido: el que eligió obedecerle y narrarlo hasta que aparecimos nosotros yle desmantelamos todo. Volví al Génesis y a los capítulos de Las leyes del Exodo pensando en lostemas de este enero: la dilapidación y el suicido automovilístico del rally, la dilapidaciónquirúrgica de las monstruosas siliconadas que afean las playas, la muerte por desidia parlamentariade la Ley del Tabaco, la crónica de entradas y salidas del cuerpo de Roberto Sánchez comotestimonio de la tortura en aras de la victoria imposible de la tecnología médica bajo la leysagrada del progreso, la acumulación de recursos, la subordinación a la técnica.

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