•propios y extraos

Los K hacen la Corte

Cristina ordenó que cese el ataque contra el ministro más longevo. Mientras, buscan una coartada para que siga Petracchi.

24-08-2026 | 11:31

Llegó el mismo mensaje por doble vía: impugnarlo a Julio Cobos como jefe de la banda (¿de rock,de fascinerosos o de opositores?). Coincidencia de partes desde EE.UU., en el viaje internacionalmás logrado en fotografías por Cristina de Kirchner. Sin embargo, otra instrucción tuvo un soloemisor y, luego, se contradijo y corrigió por una orden superior en el mismo lugar. Como si unpoder se impusiera a otro: inicialmente, se mandó a erosionar, por razones de edad, al miembro dela Corte Suprema Carlos Fayt, con la intención de que renuncie o, al menos, se calle la boca y dejede cuestionar al Gobierno (además, se lo supone, por pronunciamientos anteriores, cercano aClarín). Al primer reclamo contra Cobos se atoraron por difundirlo el locuaz Aníbal Fernández y elno menos diligente Florencio Randazzo, mientras en el segundo mensaje se anotaron Carlos Kunkel–quien se cree humorista y, además, supone que sus temblores no son por razones de edad, comolos que padece Fayt– y Agustín Rossi, ambos demandando el retiro de la Corte del ancianoministro. Cuando se enteró de esta última reproducción, al parecer la Presidenta se habríamolestado y ordenó cambios: nadie más se anotó en la degradación a Fayt y hasta Miguel AngelPichetto, desafiando otras voces, expuso que el ministro de la Corte era un jurisconsulto de nota yavezado docente. Como si Cristina no deseara enlodar a quien fue, seguramente, su profesor platenseen Derecho Político, lujosa cátedra que compartía con Silvio Frondizi y Julio Cueto Rua, los tresentonces objetados por esos jóvenes peronistas militantes tan cercanos a los Kirchner, uno por suafinidad con el ERP, el otro por su vinculación con el socialismo y el tercero por cierta formaciónliberal.

Esta reconsideración atribuida a Cristina, en obvia distinción a lo que instruía su marido en elmismo viaje, en rigor podría encerrar un interés político: otro miembro de la Corte Suprema,Enrique Petracchi, también está por vulnerar en edad los límites constitucionales para permaneceren el cargo (Fayt, como se sabe, requirió un amparo al respecto). Y, como suele decirse, la partidade Petracchi, al ser hoy el ministro más afín con el Gobierno, vendría a ser contraria a losintereses oficialistas. Nadie crea que él y la mandataria hablaron de este tema en un encuentroreciente, cuando ella advirtió lo bien que encontraba a Petracchi a pesar de los años, le alabó supasado peronista y, sobre todo, su oposición al último comunicado que suscribieron sus compañerosde la Corte cuestionando unas declaraciones intimidatorias del Gobierno. Por esas razones de peso,en especial la última, y su inveterado enfrentamiento con el que siempre eligen para presidir laCorte es que, cuando cumpla este año los 75, el lugar de partir ipso facto, Petracchi seguirá enese palacio, enrabiado con Fayt –y Ricardo Lorenzetti, claro–, ira personal quearrastra hace años y que, si pudiera, resolvería a las trompadas (lidia en que, se supone, elpreferido de Cristina llevaría las de ganar: es un experto tirador como hombre de caza, tambien condestrezas en el uso del cuchillo).
Más que Fayt y Petracchi, de estas conveniencias surge otro dato: la diferencia de estilo,cada vez más evidente, entre los dos protagonistas del matrimonio. Producto este cambio de ambos,tal vez, de la evidencia recogida por los focus groups de las encuestas que tanto les cuestaaceptar a la pareja: la gente no tolera las sabihondas clases desde el atril. En ella, estaalteración de conducta se observa con más nitidez, especialmente desde que revela cierta autonomíaindividual, más dedicación a la tarea específica (ya no es la mujer que iba a trabajar sólo a latarde y se obsesionaba por afeites y vestuario).

Convendría atender algunas preguntas vinculadas a la cuestión:
◆ Si Néstor hubiera sido el presidente, ¿Ricardo Jaime tropezaría con lascomplicaciones judiciales que padece? Quien siempre gozó de un perdón masculino, obligado, nofigura ahora en la prioridad femenina.
◆ ¿Cabe imaginar a Néstor, al revés de lo que ha hecho Cristina, soportando en unatertulia gastronómica a empresarios que detesta o a figuras políticas odiosas como AlbertoRodríguez Saá o Mario Das Neves, personaje que les repugna a pesar de comulgar con la misma hostianegra del petróleo, y al que consagran tiempo y dinero para desalojar de Chubut, contratando opersuadiendo a punteros e intendentes; o Mauricio Macri, para ellos un advenedizo en la profesión,alguien que entró por la claraboya gracias a la fortuna del padre y al que miran sospechosamenteporque ha empezado a medir con razonabilidad en el Conurbano bonaerense?.
◆ ¿Sería Amado Boudou todavía ministro luego de insistir con las visitas al FMI y, lopeor, llevando a gente del INDEC para esas conversaciones? A pesar de este desvío para el criterionestoriano, justo es admitir que el varón aún dispone de poder para conservar ministros como JulioDe Vido, otro que sin ser Jaime figura entre los menos deseados por ella. Aunque lo lleve de viaje.¿O nadie se acuerda que, antes de asumir, el mayor confidente de Cristina, Alberto Fernández,presumía de que él no continuaría en el cargo si De Vido no se retiraba del Gabinete? ¿Hablaba sólopor él?

Podría haber más ejemplos de cómo una recta se ha convertido en dos paralelas, tocándose entreellas contra cualquier ley física. Simultáneo fenómeno este de los K con el crecimiento económicoque oculta ciertas quejas populares, el deshielo de algunas furias y, en paralelo, la decepción quegenera el hasta hace poco esperanzado bloque opositor, algo fragmentado y soberbio, que se enojacomo los Kirchner y, para su perjuicio, termina en discusiones bizantinas como la formalidad de undecreto o la constitucionalidad de una ley. Lejos de la vida cotidiana, mientras a las casas lasasaltan los maleantes o la inflación. En ese marco, como un reguero se escucha el interrogante–entre sectores medios y altos– que en verdad encierra un temor: ¿es posible que NéstorKirchner pueda renovarse en el poder el año próximo?

Y comienzan, con esta inquietud, los cálculos matemáticos sobre la primera vuelta, en torno a laposibilidad de que el santacruceño alcance el 40% y su más inmediato rival quede a más de diezpuntos de diferencia, lo que haría innecesaria la segunda (en la que Kirchner, dicen, seríaderrotado). Sensaciones, claro, como la del propio Néstor, que se siente forzado candidato paracompletar su misión histórica de desendeudar a la Argentina en un mandato siguiente (son suspalabras, claro), al tiempo que lamenta no haber acercado mucho antes a su mínima craneoteca degenios a un productor de TV que ahora lo regocija. O mirar con cuidado el curso y desenlace deTelecom, la caída de algunos que parecían seguros ganadores, y el esplendor de la batalla conClarín, grupo al cual –han empezado a pensar– no convendría darle la ventaja detrasladar a la Justicia el debate por la constitucionalidad o no de la media sanción del impuestoal cheque. Si se optara por esa vía, finalmente, a la posibilidad de que el Poder Judicial arbitresobre el Legislativo, le otorgarían sentido al camino que emprendió el grupo para demorar sudivisión, acompañado por otros grupos que aspiran a la misma meta. A veces, por enredar a otros, eloficialismo se enreda entre sí.

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