•cae el rechazo al matrimonio oficial

Los K se recuperan y sueñan

A pesar de los pronósticos, el Gobierno está revirtiendo su imagen negativa, que no obstante sigue siendo alta. El cambio de estrategia.

Los K se recuperan y sueñan
24-08-2026 | 11:48

En forma simultánea está creciendo el rechazo y el apoyo a Néstor Kirchner. La brecha es cadavez más profunda y el espacio para los grises es más pequeño. Parece una ley mecánica escapada delos aportes de Newton: a cada acción se le opone una reacción de igual fuerza pero de signocontrario. Esa dialéctica, en política, se traduce en el fogoneo permanente de la polarizaciónextrema y en la búsqueda del enemigo perfecto. Algo similar han leído Néstor y Cristina Kirchner enlos textos celebratorios del neopopulismo del matrimonio de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe,quienes participarán en la Feria del Libro.

Eduardo Fidanza, sociólogo y fino analista de la consultora Poliarquía, sugiere revisar esaconclusión tan difundida de que “los Kirchner habían comenzado un ocaso irreversible queculminaría con la derrota en 2011”. Según su opinión, “las cosas parecen no estarocurriendo tal como se previeron. El Gobierno recupera popularidad. No mucha, pero la suficientepara que nos preguntemos la razón”. Dice que mediante consultas telefónicas han comprobadoque de cada diez argentinos sólo tres respaldan a los K y “eso no parece ser tanprometedor”, pero conviene aclarar que hace apenas tres meses eran dos los que aprobaban aloficialismo. ¿Esta mejoría kirchnerista se convertirá en tendencia? ¿Cuál es el techo? Si saltarondel 20 al 30% en 3 meses, ¿es posible que en 90 días más lleguen al número mágico del 40% que, anterivales atomizados, les permitiría ganar en primera vuelta? Hay que evitar los pensamientoslineales o simplistas. Se pueden ensayar algunas explicaciones para el repunte kirchnerista y parala consolidación de un techo muy sólido que hasta ahora presagia una derrota en segunda vueltacontra cualquier candidato.

Estamos dando por hecho que Néstor Kirchner va a encabezar la boleta. Esto ya es una ventajacomparativa, ya que él conduce con autoritarismo y caja pero también con firmeza. Del otro lado haydirigentes con mejor o peor imagen, pero ningún conductor, salvo Eduardo Duhalde (es quien máscrece cuando Kirchner cae y quien más decrece cuando Kirchner sube). Fuera del peronismo, la UCRestá en un vigoroso y sano proceso de reconstrucción, aunque con candidatos que despiertan másafecto y simpatía que confianza en la gestión. El resto son candidatos sin partidos o conagrupaciones poco desarrolladas que dependen demasiado de sus fundadores, como Mauricio Macri yElisa Carrió. Para peor, en un mes la gente que cree que la oposición entorpece más de lo quemejora la calidad instiucional pasó del 42 al 51%, siempre según Poliarquía.

Kirchner es el candidato con más recursos económicos propios y del Estado. Tiene el respaldomovilizador, organizativo y, si se quiere, dañino de la poderosa CGT de Hugo Moyano, que está poranexar al sector de la CTA que lidera Hugo Yasky, cada vez más lejos de Víctor De Gennaro. Esafractura expuesta se traslada al gremio de los docentes y al plano político, donde MartínSabbatella asumió el discurso oficial de “disparen sobre Cobos”, ya que “es unarticulador de la derecha conservadora”. ¿Sanz, Stolbizer y Binner son la derechaconservadora o el progresismo no autoritario? ¿Cúal es el modelo, Chávez o Lula?

Los Kirchner vienen aceptando el consejo de algunos expertos en comunicación. Dejaron lasagresiones verbales en manos de otros dirigentes, encargados de tirar puñetazos y arrastrar albarro a sus adversarios. Cristina se refugia en la gestión y en el trato con grandes figuras.Néstor, en la jefatura del partido y la Unasur, donde asumiría en 15 días tras pedir licencia en laCámara de Diputados. Aníbal Fernández se encarga de atacar a Pino Solanas y a Cobos (igual que HebeBonafini y ciertos grupos ad hoc). Se vienen dos actos callejeros en los que habrá caza de brujashacia periodistas y un pedido destituyente para que el vice renuncie por traidor. Lo dicen loscarteles convocantes: “Cristina no puede echarlo, nosotros, sí”. Durante el conflictocon el campo ya hubo patoteadas cobardes de ambos lados que merecieron idéntica condena desde estacolumna. En este caso, la degradación y el agravio vienen de un solo lado, el Gobierno, y habilitana que cualquier loquito deje al país al borde de la tragedia. Tal vez por eso Hipólito SolariYrigoyen, quien años ha sufriera las acciones de la tenebrosa Triple A, haya transmitido sustemores de que a Cobos le suceda algo similar.

El miedo ha sido instalado desde el Estado con alarmante contundencia. Kirchner lo hizo. Puso atodos los que no se alinearon con obediencia debida en la mira y cargó su arma de intolerancia.
Lo que más quema a Kirchner es el fuego de la corrupción investigada en los tribunales.Varios de sus hombres más cercanos están en el centro de la escena. Julio De Vido y Claudio Ubertipor los negocios con Venezuela. Elisa Carrió aseguró que las coimas cobradas por Uberti ibanderecho a los bolsillos presidenciales. Como responsable del Occovi (Organo de Control deConcesiones Viales), era lógico que Uberti fuera el encargado de cobrar los peajes, dicen conmalicia en la Coalición Cívica. La situación de Ricardo Jaime lo acerca cada vez mas a la sombra yel fiscal Luis Comparatore insiste en que el juez que tiene preso al bancario Zanola indague aHéctor Capaccioli, recaudador de la campaña de Cristina.

Lo que más beneficia al oficialismo es el vértigo de la economía. El consumo creciente y lasasignaciones para hijos de desocupados y trabajadores en negro, claramente lo más progresista delos K, lo demuestran. Tal vez por eso puedan remontar una caída tan grande en las encuestas, algoque no lograron Alfonsín, Menem o De la Rúa. Hoy nadie presagia tormentas fuertes tras losnubarrones de la inflación y todos auguran un crecimiento sostenido. Si bajan las tasas después delcanje y logran ordenar los números presupuestarios, éstos serán un activo en su proselitismo. Noobstante, cierta altanería dicharachera hizo trastabillar a Amado Boudou. En la conferencia deprensa en la que acusó a Claudio Lozano de robar información, además dijo que él y Pino Solanaseran pseudoprogres y pseudoizquierdistas funcionales a la derecha. Tal vez Carlos Kunkel o DanteGullo podrían haber disparado esas palabras. Pero “El comandante Aimé” no tiene millajeacumulado en esa vereda de la historia. ¿Quién le dio el carnet de zurdo? El exilio de Pino y lamilitancia de Lozano con Pérez Esquivel durante la dictadura no se pueden ni comparar con el amorde Amado por la UCeDé y los Alsogaray, símbolo de la ortodoxia neoliberal. Es difícil imaginar aAimé escuchando a Los Olimareños en su Ipod, a bordo de una de sus Harley Davidson, con unacalcomanía de Lenin pegada en el tanque. Demasiado McGuevara o Che Donalds, diría KevinJohansen.

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