•Emociones

Los medios y sus fines

No son medios: son fines. En tanto instituciones, los medios de comunicación son fines en sí mismos: ganar y prolongarse en el tiempo son la finalidad que determina su entidad.

Los medios y sus fines
24-08-2026 | 02:37

No son medios: son fines. En tanto instituciones, los medios de comunicación son fines en símismos: ganar y prolongarse en el tiempo son la finalidad que determina su entidad. Aliarse,asimilarse, diferenciarse, distorsionar, educar, extorsionar, influir, informar, invertir, ocultar,oponerse, previsionar, remozarse, revelar, servir, y simular, son, en orden alfabético, parte de uncentenar de funciones subordinadas, cuyo balance, en cada medio, contribuye a definirle un perfilque es modulado siempre bajo la expectativa de prestar un mejor servicio a sus fines. Mediosprivados o públicos no la podrían hacer mejor ni podrían efectuar de otra manera a esa modulación,y así, mientras los privados operan para maximizar su representación del interés público, losmedios públicos –aun en el escenario utópico donde el Estado sirviese republicanamente alinterés público– para conservar su entidad de medios y ser una opción legítima de sintonía olectura, deben mimetizarse con los formatos y con la gestión de los medios privados, son dosfactores que, ideológicamente, importan más que la ideología de sus directivos. Por eso, es naturalque los medios que se consideran progresistas aparezcan sirviendo a manifestaciones sociales yculturales que otros llamarían “reaccionarias” y yo prefiero calificar como serviles dela moda, el turismo, las industrias editoriales y discográficas y los negocios del espectáculo.Precisamente con estos últimos, medios progre, los explícitamente representativos de la derecha yla prensa considerada “objetiva” y “seria” coinciden en serviracríticamente a la difusión de bazofia y a la generación de corrientes de público favorable anegocios y prácticas como los festivales tipo Creamfields, las giras de las estrellas de la músicaprefabricada en las grabadoras y las carreras de pilotos suicidas y potenciales homicidas delautomovilismo. No pasa un mes sin que me entreviste una estudiante de comunicación a la pesca deidea para sus tesis, generalmente tan triviales como la imaginación de sus profesores. Algunatendría que ocuparse del falso Dakar, algo tan fraudulento como un “River vs Boca”protagonizado por las cuartas divisiones del Barcelona y el Manchester, o como el concierto de esosBeetles (con doble ee) que traía el productor Capalbo para timar a incautos. Dijo un ministro K :“Es una prueba de que en el país las cosas se pueden hacer muy bien” (Boudou a laprensa). Leamos como titularon nuestros medios: “Dakar 2010: se largó la gran fiesta”(Clarín), “Palpite el Rally Dakar 2010” (PERFIL), “El inicio del Dakar fue a puraemoción” (La Nación), “El Dakar le pone cifras a la emoción” (Página/12).

También en Perfil