•VELEZ, UN LEGITIMO CAMPEON

Los números gobiernan el mundo, señores

¿Por qué nos instalaron la idea de que no es justo que Vélez haya sido el campeón del Clausura 2009? Es cierto que no fue un campeón brillante… pero ¿fue menos que Huracán?

23-08-2026 | 02:23

Por qué nos instalaron la idea de que no es justo que Vélez haya sido el campeón del Clausura2009? Es cierto que no fue un campeón brillante… pero ¿fue menos que Huracán? Que Vélez hayaganado el torneo… ¿habilita a hablar de “robo”? ¿Es serio que un grupo depersonas llenas de impotencia vayan a la puerta de la AFA a comportarse como energúmenos? ¿O acasoel domingo pasado Huracán jugó mejor que Vélez y perdió injustamente? ¿Por qué se obvia–deliberadamente, en algunos casos– que minutos antes del gol de Maxi Moralez hubo unafalta brutal de Arano a Cubero, que además era expulsión de Arano? ¿Por qué se obvia –tambiéndeliberadamente, en otros casos– que Gastón Monzón fue amonestado por demorar el juego adredey se repite como un disco rayado que “Vélez escondió la pelota”? ¿Por qué la prensainsiste en rescatar un estilo de fútbol que continúa sin ganar torneos y, peor, flaquea en momentosdecisivos? ¿Por qué se obvia –deliberadamente, en otros tantos casos– que lo queGabriel Brazenas hizo es lo que pudo haber hecho cualquier árbitro del fútbol argentino? ¿Por quéno se dice enfáticamente que el arbitraje argentino es de regular para abajo?

El choque entre Larrivey y Monzón previo al gol de Moralez era inevitable. Brazenas salió ellunes a decir que se había equivocado, pero lo hizo sabiendo que la presión obligaría al Colegio deArbitros a imponerle una durísima sanción. Lo que está haciendo Brazenas con este mea culpa esintentar reducir el castigo. La colisión entre delantero y arquero fue producto del estado de lacancha y de la inercia de los cuerpos. La materia es impenetrable. Habría que explicarle a Monzónque una jugada no se abandona. Y que debió haber intentado algo más, aunque sea con su piernadolorida. Moralez mandó la pelota adentro, atento a otro precepto del fútbol: “Vos hacé elgol. Después que te lo anulen, si quieren. Pero meté la pelota adentro”. Monzón hizo loinverso: se cobró el foul solo, se tiró al piso dándolo por cobrado. Con el nivel arbitral actual,no hay que dar nada por sentado.

Las campañas de Vélez y Huracán tuvieron rasgos particulares que las emparejan, por un lado, y,por el otro, hasta podrían explicar por qué el campeón fueron los de Liniers. Los de Garecaperdieron un partido de 19. El no perder no es sinónimo de ser “defensivo”, como tantoscráneos intentaron explicarnos en estos días. De hecho, Huracán perdió cinco partidos, más de lacuarta parte de los que disputó, y terminó definiendo (y perdiendo) en la última fecha en casa desu competidor directo. Vélez levantó partidos que estaban perdidos, en situaciones hartodesfavorables, como contra Argentinos, Colón y Racing.

Otro dato para reforzar su solidez está en los números, que en el fútbol como en todas las cosasson indicativos de algo. En 10 de los 19 partidos a Vélez no le hicieron goles. Cinco de sus oncetitulares tuvieron asistencias perfectas (Montoya, Domínguez, Papa, Razzotti y Hernán RodrigoLópez). Cubero, Otamendi y Zapata jugaron 17 veces, Larrivey 16 y Cristaldo y Moralez 14. Armar unabase, darle continuidad y confiar en ellos es tarea del entrenador. En este rubro, Ricardo Garecacumplió con creces. Vélez metió seis goles menos que Huracán, pero le convirtieron seis menos. Yterminaron con la misma diferencia de goles.

Algunos otros datos injustamente escondidos detrás de la anécdota del gol del partido final sonlas rachas positivas de Vélez. Tras los empates iniciales con Independiente y Argentinos, obtuvotres victorias consecutivas; después de otras dos igualdades, tuvo una nueva racha ganadora, estavez de cuatro partidos al hilo. Tras esta seguidilla, empató con San Martín de Tucumán (debió haberganado holgadamente), igualó con Racing (pudo haber perdido) y cayó con Gimnasia en el Bosque.Luego ganó tres partidos seguidos otra vez, empató como visitante con Lanús y finalmente derrotócon absoluta justicia a Huracán para consagrarse. Todo esto, sin mencionar que no pudo contar conSomoza en todo el torneo (la vuelta de Razzotti desde Perú y la confianza de Gareca fueronindispensables para el equilibrio del equipo), que Cabrera se quedó afuera en la quinta fecha, queCristaldo se fue a un juvenil, que Moralez estuvo varios partidos afuera después de que lolesionaran contra Estudiantes, que el pibe Ocampo tampoco tuvo un gran rendimiento físico… Yahemos hablado en este espacio del hallazgo de Otamendi (perdón, pero los defensores también sonparte de un equipo de fútbol), del excelente rendimiento de Domínguez, del caudillo moderno que fueCubero… Y la recuperación de Hernán Rodrigo López, la confirmación de ese arquerazo que esMontoya…

Además, jugó como tenía que jugar el partido final y lo ganó. Huracán jugó mal o, al menos, nojugó como nos decían desde los grandes medios. Podemos discutir una vez más el gol de Moralez,podemos pelear por los estilos toda la vida. Pero los números gobiernan el mundo. Nos dan mensajestodo el tiempo. Y los números de Vélez son indiscutibles. Fue un campeón con todas las letras.

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