•la RAZON POPULISTA

Los organizadores del caos

Néstor Kirchner ha dicho que después de él viene el caos. Tiene razón, sabe de lo que habla. La palabra caos en lo político no se remite a su significado astrofísico. El caos del que hablamos se organiza.

Los organizadores del caos
22-08-2026 | 15:05

Néstor Kirchner ha dicho que después de él viene el caos. Tiene razón, sabe de lo que habla. Lapalabra caos en lo político no se remite a su significado astrofísico. El caos del que hablamos seorganiza.
Una crisis grave puede resolverse de varias maneras, una es la generación del caos. En 1989,Seineldín se encargó del caos. La hiperinflación tuvo su desfile de carapintadas. En 2001, del caosse encargaron Ruckauf y Barrionuevo, además de Duhalde.
Los asaltos a los supermercados fueron custodiados por los agentes del desorden. Las barrasbravas confluyeron en los lugares dispuestos por estrategas que conocían el terreno.
Para ocultar la acción de los organizadores, se habla de espontaneidad, revuelta popular yliberación. La democracia argentina es así.
Kirchner dice que él puede generar caos después de las próximas elecciones si es que nomantiene su poder. No dice que el país se volverá ingobernable por un motivo desconocido o porquelas variables se dispararán para cualquier lado. Nos amenaza con que si trabamos con votos ladiscrecionalidad de su poder, producirá la tercera ola caótica de la reciente democracia, y quierehacernos creer que tiene los resortes para hacerlo.
No se trata de un error discursivo, o de una transgresión verbal. Sino de un elemento de unapolítica de imagen (la manejará a voluntad con testaferros que suavicen o intensifiquen la amenaza)que quiere crear un clima. Y lo hace conociendo a quienes les habla.
Algunos pensadores oficialistas dicen que no hay que exagerar, que no debemos en seguidaasustarnos y emplear palabras demasiado enfáticas como apocalipsis, fin del mundo o terrorismobucal. Nos tranquilizan diciendo que en el juego de la democracia hay momentos de tensión, y eneste caso hay razones de sobra para que los haya dado que nos estamos jugando el modelo. ¿Cuálmodelo?: el de la apropiación ilícita de los fondos públicos con la complicidad de una red políticay cultural que lleva a cabo el desmantelamiento de los organismos de control.
Cuando se dice esto último, hay quienes se ríen de la honestidad. Hay muchos que lo hacenporque dicen que eso de la honestidad es de peleles al servicio del neoliberalismo. Una vezsatisfechos de la risotada, cambian de pose y se ponen serios como si tuvieran una enormeresponsabilidad sobre los hombros, y nos dicen con grave preocupación que en la Argentina se viveun momento de inflexión y que las próximas elecciones son decisivas para defender, nuevamente, elfamoso modelo.
Escuché también de parte de estos intelectuales que está muy mal que los argentinos queestamos en este extraño polo llamado “oposición” no hayamos estudiado la bolilla sobrela razón populista de la materia Sociología Política. No se puede aprobar el curso, nos advierten,si nos olvidamos de que en la política el conflicto es inevitable y que la práctica política sedefine por los antagonismos entre grupos de interés. Por eso nos recuerdan que insistir como lohace la oposición en la necesidad de consenso y diálogo es una consigna hueca, vacía, que ignora loque dicen los manuales del intelectual crítico.
No hay que tener pudor para enseñarnos a comprender el antagonismo. Cada vez que se tocanintereses de grupos poderosos, en la Aduana, en la política y las finanzas gremiales, en lasinternas policiales, en el mundo del trío droga-juego-prostitución, en relación con la recaudaciónpolítica, en el poder de los clubes de fútbol, en el entramado de la corrupción entre gruposempresarios y personal gubernamental, cada vez que se pone en peligro a estas mafias corporativas,hay muertos y asesinos impunes. No hablo de la década del setenta sino de un cuarto de siglo dedemocracia.
Aquello que no sabemos practicar a fin de neutralizar esta violencia, y para nuestradesgracia, es una política del acuerdo y de la pluralidad concertada. La concertación no excluyelas tensiones y los conflictos pero los encuadra en una legalidad de procedimientos y en un respetoa las normas de la democracia.
Ahora sí, resumanos el modelo: Hebe de Bonafini por un lado y bonos de Santa Cruz por elotro. Para el plan de viviendas de las Madres de Plaza de Mayo se destinan cuarenta millones depesos, respecto del monto de los bonos esfumados se calculan mil millones de dólares. Les quedan alos del modelo... novecientos sesenta millones de dólares sin rendición de cuentas.
Segunda escena: viene a la Argentina un líder popular que nos vende gas. Una foto con él parala muchachada revolucionaria, otra para la esnobería étnica, y luego un rápido cambio de maquillajepara llegar a la ANSES, donde está la plata de los jubilados, cuyo uso y abuso no tiene controlalguno.
Hasta allí llegó este modelo nacional y popular que nos protege de las lacras delneoliberalismo que pretende volver. ¡No pasarán!, dicen los asesores académicos. ¡La pasarán mal!,dice Kirchner.
Me decía la diputada Patricia Bullrich en un reportaje con público que entre los bloques haytemor a “acordar”. Contaba que la relación entre los partidos políticos que trabajan enlas comisiones y lo que vemos los ciudadanos en la televisión y en las tribunas son como el día yla noche.
Pero no se trata de consensuar sobre mayúsculas como equidad, república y ética, osolidaridad, participación y transparencia, sino sobre problemas de hoy: dengue, ley deradiodifusión, marginalidad adolescente, fuerzas de seguridad y no sólo la 125. Si no lo hacen hoy,tampoco lo harán mañana.
¿Qué puede pasar en los próximos meses? Hagamos un poco de prospectiva. Imaginemos que elpróximo congreso se equilibra. Durante un par de meses, el Gobierno se mostrará dispuesto aldiálogo porque dice respetar la voz de las urnas. Poco a poco acusa al Congreso de impedirlegobernar. Luego amenaza con que si las cosas siguen así, se va. Ya estamos en marzo de 2010, seviene el Bicentenario. Es posible que los Kirchner no se lo pierdan. Después, sí, le dejan elpaquete a Cobos, eso que se llama caos, y se adelantan las elecciones con un Néstor Kirchner contraun Cobos o algo parecido.
También puede pasar otra cosa. Es posible que este gobierno sea un tigre de papel, un par detimberos que gritan pero no muerden. Que le perdamos el miedo. Que no tenga tanto poder.Finalmente, un nuevo equipo político que despierte entusiasmo deberá respetar y profundizarrealizaciones del actual. En lo concerniente a los derechos humanos, al Consejo de la Magistratura,en lo que respecta a las políticas sociales, a lo bien realizado y a lo mal hecho de lo bienproyectado, no tienen por qué perderse, se perderá lo malo, de lo que hay bastante. Lo que aprecianmuchos podrá ser encuadrado en una nueva cultura política.
Al menos el modelo no tendrá una vitrina con bibelots progresistas, y lo nacional y populardejará de ser una estafa barnizada para ser también una realidad republicana.

*Filósofo (www.tomasabraham.com.ar).

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