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Los políticos no pueden lavarse las manos

Los ecos de los resultados electorales del pasado domingo, aunque algo eclipsados por los problemas sanitarios derivados de la pandemia de gripe A, siguen reverberando en el espacio y seguirán fuertes en los próximos meses.

23-08-2026 | 01:27

Los ecos de los resultados electorales del pasado domingo, aunque algo eclipsados por losproblemas sanitarios derivados de la pandemia de gripe A, siguen reverberando en el espacio yseguirán fuertes en los próximos meses.

Pero más allá de las especulaciones en torno a 2011, a los cambios de gabinete, a si se van o sequedan, a si se adelantan las elecciones, hay que tener en cuenta que habrá temas muy concretosvinculados con la economía que no se podrán eludir.

Los políticos, obviamente, prefieren jugar el juego que más les gusta y que mejor juegan, pero,lamentablemente, también tendrán que discutir otras cosas.

Y esto es así, porque la Argentina está ante la necesidad de encarar un ajuste fiscalimportante, antes de que los stocks de la ANSES y otros organismos se agoten, o las reservas delBanco Central muestren una caída importante y aceleren aún más la fuga de capitales.

La negociación que precederá este ajuste no será sencilla, dados los intereses encontrados delos actores políticos involucrados.

Por un lado, el kirchnerismo (ahora los verdaderos “disidentes” del peronismo)pretenderá vender caro su “trabajo sucio”, si es que está dispuesto a arreglar,mínimamente, el desaguisado de precios relativos, gastos desbocados, manejo discrecional yautoritario de los fondos públicos, ruptura con el mercado financiero internacional, y muchas otrascuestiones vinculadas con lo fiscal que han acumulando. El peronismo, por su parte, necesita que elajuste se haga de forma tal que se dañe lo menos posible su imagen con vistas a las eleccionespresidenciales de 2011. No vaya a ser que le pase lo de Duhalde en el ’99, que no pudodespegarse de Menem, pese a intentarlo.

La oposición, representada por Unión-PRO (cuyas chances crecen en la medida que el peronismo sedeteriore en el marco del ajuste) y por la alianza UCR-CC (resucitada por el fantasma bueno de RaúlAlfonsín y el voto no positivo de Cobos), tendrá que acompañar el ajuste desde el Congreso, paraevitar “heredar” una situación crítica, pero necesita ingeniárselas para que“parezca un accidente”. Y no ser identificados como “partícipes necesarios”de dicho ajuste.

Encontrar, entonces, el conjunto óptimo de medidas fiscales que permitan, a los actoresmencionados, llegar en buena posición para la carrera electoral de 2011 no será sencillo–insisto, si el kirchnerismo estuviera dispuesto a negociar y no termina sucumbiendo antes detiempo a su propia necedad–.

Esto sólo, de por sí, indica que el escenario económico de la transición política de lospróximos años difícilmente supere una mediocridad razonable, a menos que el ciclo internacionalcambie extraordinariamente.

Pero entre una mediocridad razonable y una crisis profunda hay una distancia.

Y esa distancia dependerá, claramente, de esas negociaciones, cuyos puntos concretos ni siquieraestán en borrador, pero en donde un manejo menos discrecional y autoritario de los fondos públicospor parte del Ejecutivo y una mayor participación en los ingresos fiscales de las provincias ymunicipios seguramente entrarán en la agenda.

Lo que surja, eventualmente, de esa negociación determinará el nivel de actividad, al menos delos próximos meses.

La economía argentina está en recesión, básicamente, por los menores ingresos de los sectoresvinculados al comercio exterior –que se transforma en menos dólares que ingresan a laeconomía– (crisis internacional), y porque esos menos dólares que ingresan a la economía nose pasan a pesos y se incorporan al circuito económico, sino que se reconvierten en dólares y se“guardan”, por la desconfianza que tiene el sector privado respecto de las acciones delGobierno (dolarización de los ahorros para evitar una eventual devaluación, inflación,expropiación, default, etc.).

Y esa desconfianza tiene su raíz central, precisamente, en la situación fiscal. Los K yademostraron que cuando les peligra la caja, o tratan de cobrar más impuestos o expropian.

Hasta no despejar las dudas sobre ingresos, gastos y financiamiento del sector público nacionaly provincial de los próximos años, la fuga de capitales no se detendrá.

Si la fuga no se detiene, y la política contracíclica del gasto público se agota por falta defondos, la economía profundizará su recesión. Si, por el contrario, se envían señales claras sobreun programa mínimo de ajuste fiscal y financiamiento, la fuga puede disminuir y la economía mostrarsignos de alguna recuperación en 2010 y 2011.

Paradójicamente, en medio de las precauciones para evitar el contagio de la gripe A, lospolíticos no podrán lavarse las manos.

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