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Los retos de Cristina y la paradoja del prisionero

La, afortunadamente, repuesta presidenta Cristina nos llamó a consumir, porque si no gastamos, vamos a perder nuestro trabajo. En palabras sencillas, la primera mandataria enunció la llamada “paradoja del ahorro”.

21-08-2026 | 18:26

La, afortunadamente, repuesta presidenta Cristina nos llamó a consumir, porque si no gastamos,vamos a perder nuestro trabajo. En palabras sencillas, la primera mandataria enunció la llamada“paradoja del ahorro”.
En efecto, dicha paradoja se refiere al hecho de que en épocas recesivas, si bien lorecomendable para cada uno de nosotros es ahorrar y no gastar, dado el peligro de quedarnos siningresos, si todos procedemos de la misma manera, nadie gasta y seguramente nos quedamos sintrabajo, porque la recesión se profundiza.
Lo que es bueno individualmente es malo colectivamente. La paradoja fue refutada, si norecuerdo mal, por la escuela austríaca. Lo que se argumentaba es que el exceso de ahorro reducíalas tasas de interés y generaba abundancia de crédito, incentivando a las empresas a invertir,aprovechando dicha abundancia de fondos, mientras se preparaban para un nuevo ciclo derecuperación.
Caía la producción de bienes de consumo, pero crecía la de maquinaria y bienes de capital.
Keynes, a su vez, contradijo este razonamiento, al describir la “trampa de laliquidez”. En momentos en que la incertidumbre por el futuro es grande, las empresas y losconsumidores prefieren atesorar dinero líquido, aun cuando las tasas de interés sean cero, o muybajas, y abunde el crédito. Nadie se endeuda, por temor a no poder pagar después ni siquiera elcapital.
Y los consumidores esperan una baja de precios de los productos y servicios que desean, demanera que, aun a tasa cero, les conviene ahorrar antes que gastar. Mientras que, para lasempresas, la baja de precios para liquidar stocks implica que, aun a tasa cero, la tasa real,descontada la deflación, resulta positiva. De allí que tampoco se endeudan, hasta que el ciclovuelve a la normalidad.
El corolario es la idea keynesiana de que esta trampa se “rompe” si gasta elEstado, con deuda tomada al sector privado que ahorra y no gasta.
Pero el problema se puede enunciar también como una variante del “dilema delprisionero”, muy común en teoría de los juegos. En este tipo de dilemas, la solucióncooperativa siempre es mejor que la individual; sin embargo, los participantes tienden a tomardecisiones no cooperativas que terminan perjudicándolos.
Un ejemplo. Cuando Luis Barrionuevo enunció su famosa frase “paremos de robar por dosaños y este país se salva”, le pedía a todos que pararan de robar. Si todos cooperaban yparaban de robar, el país se salvaba. Pero si uno solo, él por ejemplo, dejaba de robar, y losdemás no, el país no se salvaba, y encima él se perjudicaba. Resultado, nadie dejó de robar y elpaís no se salvó.
En el caso del consumo ocurre algo similar. Si yo le hago caso a la Presidenta y consumo,pero los demás no lo hacen, la recesión se profundiza igual, yo pierdo mi trabajo y, encima, notengo ahorros porque consumí, esperando que los demás hicieran lo mismo que yo. Por lo tanto,aunque la solución cooperativa es superior, yo, por las dudas, ahorro y no consumo, porque ignorolo que harán los demás.
Para este tipo de problemas cooperativos existe lo que se llama la “coordinación deexpectativas”. Dicho de otra manera, si todos le creyeran a la Presidenta y todos supiéramosque todos le creemos, y todos obráramos en consecuencia, todos gastaríamos y consumiríamos y todosmantendríamos el trabajo.
Entonces, el problema no es que ahorramos y no gastamos. El problema es que no le creemos ala Presidenta. Lo digo de otra manera. La Argentina está entrando en una recesión porque la crisisglobal destruyó los precios de los productos que exportamos, generando un menor ingreso de dólaresy una menor recaudación impositiva.
Pero también la Argentina está entrando en una recesión, porque la aceleración inflacionariafue ocultada por el INDEC. Después, la forma en que el Gobierno manejó la crisis con el campo diolugar a una gran salida de capitales. Una dolarización de los ahorros fuera del sistema financierolocal, huyendo de la voracidad fiscal de los K. Y luego, el armado del “fondoanticíclico” de urgencia, con la plata de las AFJP.
En ese contexto, el sector público no puede colocar deuda, de manera que reduce subsidios yaumenta impuestos a unos, para darle a otros, con prioridades políticas y pensando en laselecciones legislativas de octubre. Y también les da créditos a unos sacándoles a otros. Pero elriesgo mayor es que, por desconfianza en el Gobierno, los “otros” que reciben los pesoslos conviertan en dólares.
La Argentina tiene el problema de la paradoja del ahorro, en un contexto de pérdida decredibilidad y liderazgo del Gobierno, derivado de una sucesión importante de errores de política yde política económica que generaron desconfianza y fuga de capitales.

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