•debilitamiento y fragmentacion oficialista

Los ricos, los blancos, los nuestros

Pese a que CFK desactivó la marcha de la CGT y los piqueteros, NK redobla la apuesta para consolidar su alianza callejera con Moyano, D’Elía y Pérsico. El combate contra Tinelli, Susana y Mirtha.

Los ricos, los blancos, los nuestros
23-08-2026 | 20:53

El debilitamiento y la fragmentación acelerada que está sufriendo el kirchnerismo potencia lascontradicciones abismales de su doble discurso. El matrimonio presidencial aparece confundido,hiperkinético como siempre, pero sin encontrar el verdadero rumbo que los saque de esa espiraldescendente que se expresa en el rechazo mayoritario de todas las encuestas. Por eso hay tantasmarchas y contramarchas. Néstor ordena que la CGT haga un acto y Cristina ordena que se postergue.Néstor redobla la apuesta para controlar la calle y arma su estado mayor del desprestigio socialcon Hugo Moyano, Luis D’Elía y Emilio Pérsico, y Cristina, que todavía tiene vestigios deolfato sobre lo que piensa la opinión pública, manda a parar. Néstor renuncia en forma indeclinableal PJ porque dice que escuchó el mensaje de la derrota electoral y poco tiempo después se quedasordo y reasume, también, en forma indeclinable. El ida y vuelta descoloca incluso al ministroFlorencio Randazzo, que dice que no le parece bien lo que horas después el PJ resuelve porunanimidad, fogoneado por Néstor desde Olivos.

Ese desorden interno del Gobierno finalmente se derrama en la sociedad, porque desaparecen todaslas reglas del juego. Nada es bueno o malo conceptualmente. Nada es legal o ilegal por peso propio.Todo depende del veredicto de los Kirchner. Hay temas en los que tienen que apelar a su cara depiedra porque no pueden sostener ninguna coherencia entre lo que dicen y lo que hacen: la riqueza,la izquierda y el menemismo.

El repiqueteo de Luis D’Elía es permanente respecto de que los ricos y los blancos son losculpables de todas las calamidades que los argentinos hemos sufrido. “Los odio”,resumió con toda claridad por radio con el recordado Fernando Peña. En su ataque a las tres figurasmás populares de la televisión que no necesitan ni siquiera que se los mencione por su apellido,Marcelo, Susana y Mirtha, los fustigó por vivir en mansiones y viajar en Mercedes Benz. Se preguntóquién mierda son y qué carajo hicieron por la sociedad. Hay un problema de conciencia insalvablepara D’Elía y muchos kirchneristas: sus jefes políticos son blancos y millonarios. De hecho,son los presidentes más ricos que tuvo la historia argentina. ¿De qué forma Néstor y Cristinaconstruyeron su fortuna? Primero durante la dictadura con el estómago necesario para ejecutarcréditos incobrables. Henry Olaf Aaset, (a) Pilo, enemigo, amigo y ahora rival de los Kirchner lecontó a la revista Noticias que aquellos jóvenes abogados casi le rematan la casa a su pobre madreviuda. El ex diputado frepasista Rafael Flores comparó en el libro El dueño, de Luis Majul, aNéstor con Shylock, el usurero de El Mercader de Venecia, de Shakespeare, y dijo que Cristina lojustificó diciendo que “para hacer política en serio necesitamos platita”. Laspropiedades y los metros cuadrados –sobre todo– y las cuentas bancarias se siguieronmultiplicando en democracia. Mientras Néstor fue intendente, gobernador y presidente y mientrasCristina fue diputada, senadora y Presidenta. Esa es la gran dificultad que tiene el kirchnerismopara levantar el dedito contra las figuras de la tele que ganaron mucho dinero, pero en laactividad privada y lejos del Estado.

Hace diez días, Hugo Chávez llegó al paroxismo de su clasismo jurásico cuando dijo que los ricosles robaban el agua a los pobres para llenar sus piscinas y regar sus jardines y los calificó comoanimales: “Los ricos no son humanos. Son animales con forma humana. Y no me importa si seofenden”, planteó en uno de sus maratónicos discursos que se pudo reproducir en el programade Fernando Bravo en radio Continental. Horas después, si se buscaba ese discurso en YouTubeaparecía la siguiente leyenda: “Este video se ha suprimido debido a una infracción en lostérminos de uso”. Con esa misma lógica que incita al odio y la violencia se maneja LuisD’Elía, envalentonado por Kirchner. Los ricos que critican al Gobierno son despreciables ylos que lo apoyan y hacen negocios extraordinarios son maravillosos. No importa si sonkirchneristas y socios de la primera hora, como Lázaro Báez, o menemistas o siempre oficialistas,como Gerardo Werthein, el de la eterna sonrisa en C5N. El vocero de la CGT, Juan Carlos Smith, sequejó porque nunca se hizo una caricatura de las figuras del poder económico en “GranCuñado”. ¿Le gustaría que aparezcan los empresarios K, la nueva kirchnerburguesía? Que no sepreocupe: es imposible. Esos mecanismos del humor televisivo obligan a que los participantes seanconocidos por el gran público. La ofensiva “revolucionaria” contra Marcelo, Susana yMirtha llegó a decir por boca de D’Elía que ellos quieren que vuelvan los militares de labanda asesina de Jorge Videla y sus cómplices. Y que “hicieron buena guita mientras este paísvivía en el terror”. Ya vimos cómo les fue económicamente a los Kirchner durante los tiemposdel genocidio. Pero lo importante es la utilización obscena que hace el kirchnersimo de lasacusaciones de golpista. Cualquier crítica o reclamo es estigmatizado de inmediato comodestituyente, desestabilizador o provocador de inestabilidad institucional. Parece que fuera de losKirchner en la Argentina sólo hay golpistas. La Mesa de Enlace, Duhalde, Carrió, Macri, Cobos, la“izquierda loca”, como dijo Juan Belén, el segundo de Moyano en la CGT, los medios decomunicación, Marcelo, Susana y Mirtha. ¿No será mucho? Agitar ese fantasma es primitivo, mentirosoy autodestituyente. Es abrir el paraguas por si en 2011 las urnas les dicen basta. Así imaginanpoder seguir inventando el relato heroico que dice: “La oligarquía evitó que continúe elgobierno nacional y popular”. Hasta el desangelado de Miguel Pichetto, cuadro delmenemismo-manzanismo desde su banca del Senado, dijo que los famosos “hablan de política comosi supieran”, que nunca ganaron una elección ni en la sociedad de fomento, que les encantaríaque vuelva un modelo autoritario y que siente que hay un odio visceral en la Argentina similar a1955. Al parecer, Pichettto cree que él sí sabe de política, pero casi todos los periodistaspolíticos escuchamos en su momento, antes de su rendición incondicional, la bronca que Pichettodestiló contra Néstor Kirchner cuando no apoyó su candidatura y no le permitió ganar las eleccionesa gobernador en Río Negro. Respecto del odio visceral y del preocupante clima de enfrentamiento ycrispación social, todos los sectores democráticos lo vienen denunciando hace tiempo. Peroresponsabilizan de esa grave fractura al autoritarismo y la intolerancia de los Kirchner y no a lasopiniones diversas que enriquecen y dan sustento al sistema republicano.

La presidenta Cristina Fernández también comete estos pecados de soberbia al presentarse a símisma como la ejemplaridad de la militancia política. Es verdad que ella tuvo posturas críticas almenemismo y por eso fue separada del bloque. Eso hay que reconocerlo. Pero también es cierto que enlas elecciones del peronismo de Capital no sabía si apoyar a la lista de Domingo Cavallo o la deGustavo Béliz “porque tengo amigos y muy buenos compañeros en las dos listas” o que elex super ministro de Economía y el entonces gobernador Kirchner se trataban como el maestro y elmejor alumno. Prefieren no recordar que el apellido Kirchner compartió siete boletas electoralescon el apellido Menem. Sin embargo, Cristina acusa a todo el mundo de haber apoyado aquella etapadel neoliberalismo. Y lo dice sentada al lado del ferroviario José Pedraza, en sus encuentros en laBancaria de Juan José Zanola, ambos verdaderos emblemas de una dirigencia sindical enriquecida contrabajadores empobrecidos que fueron el soporte sindical del menemismo. Por momentos, aunque sequiera juntar el agua y el aceite, aflora el viejo macartismo vandorista y Juan Belén dice lo quemuchos cegetistas piensan sobre la “zurda loca manejada desde afuera” (¿por quién?¿Chávez, Fidel?). Ese viraje desesperado del Gobierno hacia la CGT como representante monopólica delos trabajadores o hacia el otrora denostado pejotismo o los alguna vez mafiosos intendentes delConurbano implica una derechización que incomoda cada vez más a muchos dirigentes que honestamentecreyeron en el proyecto. Así se fueron de distinta manera en los últimos tiempos funcionariosprogresistas, honestos y eficientes como Graciela Ocaña, Marcelo Saín o Eduardo Hecker, asfixiadosporque cada vez hay menos espacio para luchar contra la corrupción, la arbitrariedad o ese bandazoideológico a contramano de lo que venían predicando.

No es justo cargar las tintas contra D’Elía o Guillermo Moreno, porque en realidad son laexpresión más salvaje del pensamiento de Cristina y de las órdenes de Néstor. En sus últimosdiscursos, la Presidenta plantea, para un futuro próximo, que la Ley de Medios viene a limpiar alos periodistas que sostuvieron el neoliberalismo y a las figuras de la tele como Marcelo, Susana yMirtha de ese lugar de la construcción del sentido común que no tiene ideales y sólo es empujadopor la rentabilidad económica.

Las contradicciones se diseminan por todo el escenario nacional, multiplican las tensiones y lospeligros. ¿Esos encapuchados de Quebracho deben ser sancionados para Scioli, pero comparten laconferencia de prensa con Luis D’Elía para apoyar a Milagro Sala? ¿El bloqueo de los subteses la insurrección de la Cuarta Internacional y el bloqueo de los camiones a la salida de losdiarios es liberador? ¿El clientelismo de los piqueteros de izquierda no se puede permitir, pero elde los intendentes sí? ¿D’Elía todavía pertenece a la CTA y se sienta a la mesa con HugoMoyano y banca el unicato sindical como ya lo expresó Pérsico? ¿Duhalde es un demócrata como dijoJuan Belén o un desestabilizador que le puso fecha de vencimiento al Gobierno, como el sachet deleche, como dijo Juan Carlos Smith? ¿Tantos años les mintieron a Víctor de Gennaro y Hugo Yasky? Laguerra popular y prolongada emprendida por los Kirchner contra el resto del mundo es por todos losmedios a su alcance. El ejército cibernético que insulta periodistas, hackea blogs y espía mails yase puso en marcha. En Facebook invitan a unirte al grupo que se autodenomina “Yo no miro aTinelli”. Es de un infantilismo similar al de la década del setenta que le agregaba“No” al cartel que decía “Tome Coca-Cola”. Los rumores malintencionados yla falta de credibilidad en la palabra oficial admiten cualquier sospecha. Estan circulando cadenasde mails burdamente falsos que “denuncian” que Marcelo, Susana y Mirtha dicen lo quedicen porque en estos días han sufrido secuestros extorsivos de familiares muy cercanos. Y otrosque aseguran, con la misma liviandad, que el ataque al parapsicólogo Daniel Leonardo fue unavenganza de la familia Macri, o fue una operación realizada por el Gobierno nacional para armarle,con el caso Ciro James, una suerte de “Cromañón” a Mauricio. Está claro que en la luchapor la verdad muchos apelan a la mentira. Y que eso se llama doble discurso.

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