Se lo ve más ensimismado que nunca.
A las seis y media de la mañana ya está caminando casi al trotecito sobre la cinta, mientras unode sus tres secretarios toma mate y le lee el resumen de prensa preparado por la Secretaría deMedios.
La tele siempre está sintonizada en un mismo canal, C5N, donde las huestes de Daniel Hadad lotratan bárbaro y donde sus discursos en uno u otro punto del Gran Buenos Aires se pasan completos ysin tandas, aunque con apenas 0,5 puntos de rating promedio.
A eso de las ocho llega su vocero y subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro, con quienrepasa la apretada agenda de actos del día, mientras los camarógrafos, productores y técnicos de laempresa La Corte (única generadora oficial de las imágenes oficiales) esperan en una traffic paraempezar la recorrida.
Néstor Kirchner es su propio jefe de campaña. Sólo se muestra capaz de escuchar consejos sobrelas zonas del Conurbano donde conviene concentrar los esfuerzos y alguno que otro sobre cómoconvertir en virtud esa despatarrada expresión corporal que tantas cargadas le acarreó de chico.Porque de poner el cuerpo se trata.
Kirchner juega a los pistoleros con pibes de barrios humildes, para la foto y la polémica.Reparte besos, abrazos y palmadas. Fracasa en los malabares con la pelota. Amaga un golpecito enlos genitales de un puntero muerto de risa. Se tira del escenario en palomita sobre el público, quelo ataja como a una estrella de bailanta. Con absoluta lógica televisiva, un ambiente donde se dejael pellejo por “el número”, se muestra dispuesto a todo para poder irse a dormirtranquilo el 29 de junio a la madrugada. Pululan las encuestas que sólo le prometen un buen Alplax,pero él dice que están todas compradas por la oposición y que no hay motivos para perder la calma.Ni menciona a Francisco de Narváez. A Margarita Stolbizer, menos. Sólo de vez en cuando le quedaalgún breve comentario despectivo para Julio César Cleto Cobos, del tipo: “Ya se van a darcuenta todos de quién es ése...”.
Pablo Monzoncillo, el dueño de La Corte, trata de ordenar en una cuadrícula la desmedidacantidad de actos programados para las dos últimas semanas de campaña. Escribe, tacha, tira elpapel y arranca de vuelta.
Si Kirchner no decide suspender algunos, hay un día en que deberá participar de dieciochoseguidos, algo matemáticamente imposible. De todos modos, Monzoncillo mandó a subcontratar cámaras,asistentes y vehículos.
—Vamos a tener que contratar a Freddy Villarreal para que salga a hacer campaña con elKirchner trucho –bromeó este viernes el productor, rodeado de bollitos de papel.
Precisamente, aceptar la invitación de Marcelo Tinelli para exhibirse en “GranCuñado” junto a su imitador es una movida con la que Kirchner empezó a mostrarse menosimpermeable esta semana. Sus equipos mandaron a medir en qué cambió la imagen y la intención devoto del jefe de Gabinete, Sergio Massa, tras su participación del jueves. Se supone que harán otrotanto a partir de mañana con Daniel Scioli, si cumple su promesa de asistir, tal vez acompañado porKarina Rabolini. Recién entonces, Kirchner tomará la decisión final, en la cual pesarán los sondeos(a De Narváez le habría venido muy bien estar ahí bailando reggaeton con su doble) pero también labronca por la desequilibrada y quebradiza Cristina que compone el actor Martín Bossi.
Se asegura que Tinelli en persona viene llevando a cabo las negociaciones, si bien las fuentesdifieren entre los que dan por hechas sus conversaciones telefónicas con el propio Kirchner yquienes juran que no volvieron a hablarse. Uno de los argumentos para convencerlo tendría que vercon que, al fin y al cabo, “el Néstor de Freddy es más simpático que repulsivo”. Otroimplica, en realidad, una negociación. ¿Y si la falsa Cristina no estuviera esa noche en elestudio, para evitar que se crucen? Eso podría lograrse de dos maneras: que el televoto elimine enuna emisión anterior a la siempre sentenciada Presidenta, o que justo esa vez no esté entre losnominados y permanezca dentro de “la casa”. Esta última es la que más convence a laproducción de ShowMatch.
Por lo pronto, la Cristina Fernández de veras intentará ganar puntos entre la esquiva clasemedia liberal desde hoy mismo con la visita al país de la médica cubana Hilda Molina, agradecidapor las gestiones para que los hermanos Castro la dejaran salir de la isla.
Kirchner espera que el principal factor sorpresa lo aporte la oposición. Es el más sensato desus pensamientos. Peleados todos contra todos, sus rivales parecen decididos a darle una increíblemanito.







