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Lost & found

Tal vez sea una exageración debatir sobre Lost como si se tratara de La Ilíada. Pero este tipo de eventos cumple idéntica función que otrora la literatura (cuando no existían más formas de narrar ficción): convocar al mundo.

24-08-2026 | 13:42

Tal vez sea una exageración debatir sobre Lost como si se tratara de La Ilíada. Pero este tipode eventos cumple idéntica función que otrora la literatura (cuando no existían más formas denarrar ficción): convocar al mundo. Y gran parte de éste siguió durante seis años la serie que supoaprovechar lo mejor de su condición episódica, desarrollando una tecnología de giro (en lasprioridades, la temporalidad, el drama) que funda un pequeño mito industrial.
El final de Lost (en evidente atentado para coincidir con la gaucha fiesta patria) trajoaparejados entusiasmo y frustración. La decepción (todo final la implica) se ha formalizado demaneras extrañas: un reguero de subproductos de marketing pseudointelectual. Los sigo con no menosvergonzoso interés. No recuerdo otro fenómeno narrativo a escala mundial que se compare a éste. Nome refiero a la calidad del entretenimiento, que está ligada al gusto y que no vale la penadebatir, sino a las relaciones de la ficción con la incompletitud. La serie se había hecho famosapor desarrollar lo complejo, y terminó muy fiel al mismo principio de incompletitud: todo deseo senutre del afán de completar la línea de puntos. Dejando huecos. El plan de los guionistas no era eldel argumento: el plan fue mantener vivo lo complejo una vez acabada la serie. Los guionistas (unnigérrimo ejército, que si se tratara de una sola persona gozaría ahora de los poderes de un dios)aseguran que no darán respuestas porque prefieren que cada televidente ejerza su propiainterpretación, metaforizan con el libre albedrío y exageran que éste es el presunto tema de Lost,ignorando así que su mayor gracia fue la de ser una de aventuras, de saltos en acantilados, deataques de osos y navajas. Los foros van del hinduismo acelerado a la física cuántica, pasando porla clásica parodia “Hitler ve el final de Lost”, que mucho recomiendo. Y ya se prometen15 minutos extra en el DVD oficial (algo deben armar que pueda venderse). Las explicaciones vienende la mano de fans, pero también de guionistas, que –como dobles agentes– revelanaspectos secretos de la cocina. Entonces, ¿de qué “mercado” estamos hablando?
Algún amigo se me indigna ante las “ficciones que reclaman manual deinstrucciones”. Yo, en cambio, pienso que toda la literatura de la historia –merced asu relación con la crítica, su Doppelgänger monstruoso– opera de manera similar. Lo queabruma es la velocidad con la que se democratiza ese manual crítico. Y gratis. Aquí está la mayorparadoja: siendo un producto industrial, carísimo, de un país entrenado en aceitar la maquinaria aveces “cachuza” de su movimiento perpetuo, Lost ha sido visto y explicado casi en sutotalidad pirateado de Internet. ¿Cómo se financia esto? ¿Dónde está la ganancia de esta industriatremenda? ¿Quién la paga? No será la publicidad, que los piratas nos evitan generosamente. ¿O sí?No creo que la piratería sea el error en la Matrix, pero hallo muy singular que tanta gente sereúna alrededor de una fogata capitalista que no genera consumo real, sino virtual. ¿Será por esoque quiebran los bancos?

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