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Lula: el otro modelo

Lula: el otro modelo
Repercusiones. Su victoria tiene un impacto en la región y el mundo.
Hoy 01:22

El triunfo de Luiz Inácio “Lula” da Silva en Brasil en la segunda vuelta de las elecciones nacionales no es un hecho aislado: junto al resultado de las legislativas de los Estados Unidos, forma parte de un proceso que puede significar un punto de inflexión para las políticas globales. Sobre todo, porque hay una alta probabilidad de que la administración Trump pierda la mayoría parlamentaria que tiene hasta ahora. A ello hay que sumarle las masivas movilizaciones en Italia, Francia, España, Albania, Portugal y Grecia, entre otros países, cuestionando diversos aspectos del modelo neoliberal.

Podemos, entonces, estar en el inicio de una etapa diferente.

La victoria de Lula tiene un impacto indiscutible en la región y en el mundo.

Primero, porque contradice varias supuestas “certezas”: por ejemplo, que “los oficialismos pierden”. Como sabemos, el oficialismo de Lula resultó vencedor. Otra “certeza”: “en elecciones polarizadas que tienden a estar 50% a 50%, la izquierda o los frentes nacional-populares obtienen la mitad más chica de los sufragios”. En Brasil, la coalición liderada por Lula fue la mitad más grande.

De esta manera, los dos países más grandes de la región, México y Brasil, continuarán conducidos por gobiernos progresistas.

El Poder Ejecutivo argentino muestra dificultades para asimilar el resultado de los comicios en la nación vecina. Nuestro país tiene interrumpidas sus relaciones diplomáticas con una administración que acaba de ser reelecta por 4 años (con mandato hasta el 2031); que es su principal socio comercial; que está previsto que en 2027 se convierta en la octava economía del mundo; y que despliega un fuerte protagonismo político en el escenario global.

Lula sacó 3.910.233 votos más en el balotaje de este año en comparación con la segunda vuelta de 2022. Mejoró con relación a cuando se presentó como opositor. Logró también un repunte importante entre la primera y la segunda vuelta de esta elección: de una desventaja de 2,22 millones de votos en el primer turno, el líder del PT pasó a ganar el balotaje con una ventaja de 4,4 millones. De los 14,10 millones de sufragios adicionales que ambos candidatos obtuvieron en la segunda vuelta, 9,32 millones de votos provinieron de los candidatos derrotados en la primera vuelta; 2,83 millones se explican por el aumento de la participación electoral entre los dos turnos; y 1,83 millones como consecuencia de la reducción de los votos en blanco y nulos.

En tanto, Flávio Bolsonaro hizo lo que Lula había dicho que iba a hacer: que se iba a fugar. Y, efectivamente, se fugó. En ese acto, el líder derechista dejó descolocada a buena parte del espacio opositor que lo votó. Altas autoridades del Partido Liberal tomaron distancia de modo inmediato de sus denuncias de fraude.

Todo lo demás sigue un guion bastante obvio: el gobierno de EE.UU., en colaboración con el argentino, generó las condiciones para que Bolsonaro emprendiera la fuga junto a su familia. En ese escenario, apareció en Misiones Santiago Caputo, seguramente para supervisar que la operación resultara exitosa. Ese éxito solo podía concretarse con el otorgamiento de las visas en tiempo récord por parte del gobierno norteamericano. Todo resulta nítido: la administración Trump se exhibe como la “dueña” de la región.

Lula, apenas confirmado su triunfo en el balotaje, comenzó a anunciar una especie de programa de gobierno. Una de las primeras cosas que dijo fue que Brasil no va a ser el “patio trasero de nadie”, no va a utilizar la IA de los Estados Unidos y no va a explotar los recursos naturales sin incorporar valor agregado. También se refirió a la regulación de las plataformas digitales, a la continuidad de programas claves como el Bolsa Familia, a fuertes inversiones en Educación y Salud pública, a una mayor participación popular en la toma de decisiones, a más federalización y reformas en la seguridad, entre otros temas.

Ya en la noche de los festejos, propuso avanzar en la profundización del modelo de país que viene implementando.

Seguramente el Brasil de Lula seguirá siendo, junto al México de Claudia Sheinbaum, un espejo en donde mirarse e inspirarse para continuar construyendo el frente político que la Argentina necesita para recuperar un rumbo que atienda las necesidades de la mayoría de los ciudadanos/as.

*Presidente del Partido Solidario.

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