•casamiento homosexual

Maestro Kirchner

Néstor repitió el esquema que utilizó con la 125: ni un paso atrás, viajes y Banelco, pero esta vez ganó.

24-08-2026 | 15:08

De festejo por el nuevo matrimonio gay, claro, pero cauto a la hora de celebrar. Aunque lecorrespondía a Néstor Kirchner el sabroso banquete, la servilleta con puntilla, los cubiertos degala y los alcoholes preciados también, por mérito personal y exclusivo: sólo él mantuvo a losgritos el proyecto original de Diputados, rechazó cualquier tipo de negociación y le impusoobediencia absoluta a sus legisladores que, por honor al burocrático club al que pertenecen, habíanintentado algún acuerdo modificatorio para quedar bien –nunca mejor esta alternativa–con Dios y con el Diablo. Terco, Néstor ganó en esta oportunidad, como había perdido con la mismatozudez en la l25. Por razones políticas de conveniencia, celebró casi en silencio, magnánimo,evitando excesos. Y, si se atiende a la cuestión física, para no atragantarse con una ingesta quele agregará más kilos a los que últimamente lo acechan (¿cinco, ocho, diez?), esos que a los 60cuesta tanto expulsar, producto de la angustia oral, el stress o derivaciones de algún medicamentotraicionero. Ya evitan decirle “flaco”, como antaño, y su rostro, otrora de Modigliani,deriva a una pantalla plana de las que se venden en cincuenta cuotas. Exagera el cronista, quizáspara que empiece una dieta, no vaya a ser que pierda las formas estéticas para los carteles de lacandidatura, ésa en la cual no ceja para 2011, convencido –repitiendo el latiguillo comoforma de persuasión a propios y ajenos– de que “vamos a dar vuelta” lasencuestas, un sueño que robusteció en la semana con la victoria legislativa, a pesar de que loacosan demandas opositoras. Su esposa trastabilló en China en su negociación por las exportacionesde aceite de soja (ni siquiera pudo estar a solas con su colega oriental), tampoco se desempolvó dedos fiascos contra Clarín y, otra vez, con el frío, se desnudó la precariedad del perfil energéticoargentino, incapaz de sostener la demanda industrial. Pero no hay nubarrón que le quite el placerde haber vencido, en su pugna personal, al cardenal Jorge Bergoglio, a quien le imputa parte de suinfortunio. Apeló a todos los recursos en la Cámara: desde la captación con viajes a senadorescontrarios (al mejor estilo Julio Grondona con los directivos de los clubs), unainstitucionalización de la Banelco (ver discurso de la legisladora Quintela), la repentinatransformación espiritual de algunos, el ejercicio explícito de la borocotización de conciencias ylas patéticas o rocambolescas intervenciones en los veinte minutos de fama que la TV les concedió alos senadores (el caso del entrerriano Torre, quien sostuvo que Sor Juana de la Cruz era lesbianay, cuando le preguntaron por el origen de esa información, contestó rampante: “DeInternet”). Maestro Kirchner, entonces, en el conocimiento de las conductas humanas, de esosespecímenes cristianos que pueden pecar sin culpa porque finalmente alguien los perdonará. Así esla religión. Y la política.

La cuestión era ganar. Y con la misma meta, pensando en 2011, se reúne condelegados bonaerenses para fabricar una elección interna en su PJ que, entiende, puede robustecerel partido para la primera vuelta de los comicios generales, ésa en la cual debe triunfar conguarismos rotundos para evitar una segunda ronda (la cual, de acuerdo a todos los números,inevitablemente lo mostraría perdedor). Y se junta, como ejemplo, hasta con Sergio Massa, el“Massita” que no se quejaba de las patadas que le pegaba en los picados, que consentíainsolencias para tomar mate luego con Cristina en la quinta, quien a su juicio y por comentarios desus continuadores, se pertrechó en el Anses para enfrentar un sinnúmero de inviernos. El mismo que,siendo jefe de Gabinete, se anotó en las testimoniales con su esposa pero sin llevar a Kirchner enla propaganda; el mismo que nunca negó el trascendido de que había tomado a Néstor del cuellocuando se le insolentó a su esposa por la derrota; el hombre de las sospechadas camaritas que a suvera ubicó a dos perlas bonaerenses –para Néstor– como Amondarain y Larraburu, imán delperiodismo, sea porque seduce a esos trabajadores o porque se reúne con agencias ad hoc dedicadasal menester de prensa. Saldo: siempre lo nombran y, lo más importante, siempre ubican sufotografía. Lo tiene calibrado Néstor, lo empuja a la interna contra Daniel Scioli, del que Massitadesconfía desde que lo asaltaron en su country, un gobernador que esta movida lo pone tan nerviosoque siempre lleva a su médico Cahe para que le tome la presión. Mientras, todos se apromiscuan poraquello de las efectividades conducentes. Uniones transitorias para un destino incierto, ya que elperonismo en su conjunto –hay que incluir al disidente– se muestra enturbiado y casijaque mate para 2011. Está claro, es definitivo, que no irán las dos partes asociadas para esaelección general (Duhalde ya se anotó con Unión Popular y la Democracia Cristiana) y dudosamentepuedan quedar ambos núcleos para dirimir en una segunda vuelta. Se supone que, entonces, habrá otrafuerza de centroizquierda que compita y, ante esa eventualidad, cuando haya que poner el votofinal, ¿los disidentes apoyarán al oficialismo o el oficialismo apoyará a los disidentes? Nadieimagina a Duhalde, por dar un nombre, colaborando para que gane de nuevo Kirchner; tal el odio quelo encarna. La reflexión vale, al revés, para el kirchnerismo frente a los disidentes, a quienesles teme más que a otras agrupaciones, con el añadido de que Néstor piensa quedarse con el escudo,la marcha y el sello para ser luego oposición. Si este teorema se cumple, el justicialismo dejaríade ser poder en 2011. Contra esa alternativa, también lucha Kirchner, quien prefiere a Solanas o aAlfonsín antes que a Duhalde.

¿Y Mauricio Macri? Tampoco se sabe su final, aunque coquetee con los disidentes. Por ahora,luego de su reciente procesamiento, demostró una notable inconsistencia: no supo elegir a quieneslo defiendan técnicamente, sus colaboradores demostraron incompetencia y falta de argumentos paradefenderlo en las últimas horas, otros se protegieron a sí mismos y él, tampoco, supo defenderse.Como tampoco sabe atacar, parece Argentina ante Alemania perdiendo por cuatro a cero. Quizás sea unmomento, el cual tampoco ignora que en este caso, como en el Senado para el matrimonio gay, Néstorse aplicó a la tarea de apelar a todo tipo de recursos.

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