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Malvinas argentinas, ¿petróleo kelper?

La escalada de Gran Bretaña sobre la explotación de recursos energéticos en el mar austral crea un nuevo foco de tensión. Islas Malvinas, ¿una potencia petrolera?

Malvinas argentinas, ¿petróleo kelper?
24-08-2026 | 06:20

El magnífico estadista (para Gran Bretaña) Winston Churchill supo decir que un fanático esalguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema. Buena definición para suspropios connacionales, en la riña por hacer prevalecer sus intereses.
Un ejemplo paradigmático fue el miembro laborista del Parlamento Colin Phipps (1934-2009),amante de los Rolls-Royce y de los pisos en Kensington, un pretérito político que integró una delas misiones a las Islas en los cruciales mediados de los 70. Monotemático respecto del oro negromalvinense, promediando los 90 integró la empresa Desire Petroleum, con el propósito de explotarlos recursos petroleros del Atlántico Sur, todo un ejemplo de consistencia y de inconsciente enestado explícito: “desire” en inglés, significa “deseo”.
Churchill, supremo decidor, también sentenció: “Esfuérzate por mantener lasapariencias, que el mundo te abrirá crédito para todo lo demás”; no es precisamente lo queInglaterra ha venido haciendo a propósito de las Islas Malvinas.

El biotecnólogo Federico Bernal, en un trabajo con fundamentos, sostiene que a partir de 1975 severifica un claro punto de inflexión en la estrategia diplomática británica respecto de las IslasMalvinas, pasando de la ambigüedad a la intransigencia. El expediente consistió en incluir en laagenda la exploración y explotación de los recursos hidrocarburíferos, mineros y pesqueros delarchipiélago, lo que repercutía directamente sobre los “deseos” y los“intereses” de los kelpers. Haber violado –entre otros instrumentos– laResolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que insta a ambas partes en disputaa negociar bilateralmente y a no introducir modificaciones mientras las Islas atraviesan el procesode soberanía, descuidando las apariencias hasta el impudor, no hizo que la Rubia Albión siquiera sesonrojara.
En 1982, el año de la Guerra, trece informes científicos internacionales señalaban laimportancia petrolífera de la cuenca sedimentaria de la que forman parte las Islas Malvinas,asegurando que la reserva de hidrocarburos de nuestras Islas multiplicaba por diez la del MarNorte. La reacción de Margaret Thatcher no se debió, entonces, sólo a un desorden hormonalmomentáneo causado por la osadía aborigen en un momento de debilidad política. Hacia 1993, estudiosgeológicos como los GravSat (búsqueda de anomalías gravitatorias regionales desde altímetrossatelitales) y los del British Geological Survey relevaron la existencia de una zona de 200 milkilómetros alrededor de las Islas con posibilidades reales de contener petróleo en cantidadescomerciales.

El 27 de septiembre de 1995, se emitió la Declaración Conjunta argentino-británica deCooperación sobre Actividades Costa Afuera en el Atlántico Sudoccidental, con la finalidad deestablecer la cooperación bilateral en cuanto a la exploración y explotación de hidrocarburos. Setrató de un entendimiento provisorio bajo fórmula de soberanía. Apenas días después, los kelperslicitaron 19 áreas y concedieron 12 contratos, beneficiados por la seguridad jurídica que otorgabael acuerdo. La Declaración… –concluida en plena época de la llamada “política deseducción” a los kelpers–, tras innumerables esfuerzos argentinos por evitar actosunilaterales británicos contrarios al mencionado instrumento, fue dada por terminada por parte delGobierno el 27 de marzo de 2007.
Según los datos disponibles a la fecha, existen 12.950 millones de barriles de petróleoprobables en las Islas Malvinas, lo que se convierte en reservas probadas (un 50% menos) de 6.475millones de barriles; las reservas probadas del continente y la llamada Cuenca Austral suman 2.042millones de barriles de petróleo. Estas aseguran la cobertura del consumo nacional por un lapso de8,7 años. La suma entre las reservas probadas que están en la Argentina continental (no están enlitigio) y las de las Islas extendería el actual horizonte de 8 a 27 años. Si la conservadora cifrade 6.475 millones de barriles se extendiera a 9.000 millones, como lo sugieren otros estudios, lasIslas Malvinas se convertirían en la quinta potencia petrolera de América, luego de Venezuela,Estados Unidos, Brasil –sin incluir el incremento de reservas de 2009– y México. Unverdadero Golfo Pérsico austral. Los contratos firmados beneficiarán al gobierno isleño de factocon un 21% de impuestos corporativos, un 9% de regalías sobre el total extraído y un impuestovariable por arrendamiento del área de producción. Según afirma Federico Bernal, cuando a mediadosde este año comience la explotación, y tomando como base la cifra menor de reservas probadas (6.475millones de barriles), cerca de 3 mil kelpers tendrán una perspectiva económica de 34,5 millones dedólares cada uno, deviniendo según el periódico inglés The Guardian en una de las poblaciones másricas del planeta.

El Gobierno argentino ha enviado, desde 1991, más de veinte notas de protesta al Reino Unido,más de diez a otros países que con su accionar referido a la exploración y explotación dehidrocarburos han contribuido a la prolongación de la ilegítima ocupación británica de parte denuestro territorio, más de 200 notas de desaliento a aquellas empresas cuyas actividades serelacionan, directa o indirectamente, con dicho sector y más de 150 notas a las empresas radicadasen la Argentina continental, recordando la plena vigencia de la Resolución 407/2007, que fijasanciones para quienes mantengan una relación de beneficio con los involucrados en las actividadescontrarias al derecho internacional antes mencionadas.
El secretario de Estado de Asuntos Exteriores británico David Miliband (de quien ya se haocupado esta columna), frente a los recientes reclamos argentinos, ha elegido la táctica del“siga, siga”, patentada por el árbitro Francisco Lamolina, bajando el nivel de unainfracción que habría merecido expulsión y reclusión perpetua, con el pretexto de que la vida debecontinuar. “Pienso que el Gobierno argentino tiene más áreas para cooperar con el Reino Unidoque para disentir”, declaró últimamente.
Ese británico prototípico que fue Churchill dijo –también– que el precio de lagrandeza es la responsabilidad. Se trata de un buen consejo. Que las Islas Malvinas recuperen sustatus pleno de argentinas depende de lo serios, astutos y perseverantes que seamos, así haya queesperar ardientemente cuatro, cuarenta o cuatrocientos años.

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