Un aquelarre. Así es como se podría definir el sinnúmero de batallas que se vivieron, durante lasemana última, en cada una de las agrupaciones políticas que aspiran a disputar palmo a palmo laselecciones legislativas del 28 de junio próximo. A pesar de ello, no todo está concluido, ya quemientras esta columna está siendo escrita, el halo de la incógnita envuelve aún la definición delas candidaturas del oficialismo en la provincia de Buenos Aires.
En esas batallas, nacidas al fragor creado por el armado de las listas, se han dirimidointereses personales, egos, antipatías y enconos. Las ideas han sido pocas y, en general, hanbrillado por su ausencia. Tamaño desasosiego se ha esparcido no sólo en las arenas del oficialismosino también en las de la oposición.
En el Frente para la Victoria Néstor Kirchner ha manejado las cosas con mano de hierro. Es comolo hace siempre. Así y todo, se encontró con resistencias que no esperaba.
La última fuerte fue la de la Capital Federal. Al no de Rafael Bielsa le siguió el de DanielFilmus. En su momento, los dos tuvieron que pagar un precio muy alto como consecuencia de sulealtad sin fisuras hacia el ex presidente en funciones.
Ambos tuvieron que dejar posiciones de ministros en el gabinete –Bielsa en RelacionesExteriores y Filmus en Educación– para postularse a candidaturas que no sentían.
A los dos les fue mal; por lo tanto, ninguno quiso verse expuesto a atravesar el Jordán de laselecciones a fin de encontrarse en la otra orilla con el sinsabor de una derrota segura. Así, pues,la candidatura de Carlos Heller fue el producto de este vacío que generó, a su vez, rebeldías queno fueron fáciles de vencer dentro de sectores del justicialismo que todavía responden alkirchnerismo.
En la provincia de Buenos Aires las cosas tampoco fueron fáciles. En el tira yafloje de ese verdadero disparate que son las candidaturas testimoniales –violatorias enmuchos casaos de la letra y el espíritu del artículo 73 de la Constitución Nacional y que, en unacto republicano, la Justicia debería impugnar–, el gobernador Daniel Scioli se vio obligadoa presionar hasta el final para obtener el sí de muchos que no querían prestarse a este sinsentido.Para muchos intendentes todo esto ha sido una verdadera pesadilla.
Los que se avinieron a esta maniobra con convicción fueron los menos. La mayoría lo hizo porrazones de “necesidad y urgencia”. Los que dijeron que no deberán vivir de ahora en máscon el temor a la represalia: esto es, la falta de fondos para hacer frente a la gestión en unmarco de caída significativa de la recaudación impositiva.
En la actividad proselitista que viene desarrollando el Dr. Néstor Kirchner, los fondos nofaltan. A cada una de sus apariciones en el Conurbano bonaerense le antecede el vértigo definalización de alguna obra pública o reparación que venía postergada de largo tiempo atrás: unavereda por acá, el asfalto de una calle por allá, todo en un trasfondo de pobreza que, en estosseis años de gobierno kirchnerista con plenos poderes, se modificó muy poco.
En la obsesión mediática de Néstor Kirchner la incógnita sobre su candidatura le producirá unplacer particular. Seguramente anidará en él la satisfacción de ser el centro de todas lasconjeturas y de acaparar la tapa de los diarios.
La realidad es que Néstor Kirchner no tiene otra alternativa que ser candidato. Su no inclusiónen las listas, después de todo el zafarrancho que armó, implicaría el reconocimiento de unaderrota.
Claro que podría invocar la imposibilidad legal que un juez dispuesto a hacer cumplir la ley leimpondría. A esta altura y con las cosas que pasan en la Justicia, esa argumentación sería pococreíble.
La esperanza del ex presidente en funciones radica en el segundo cordón electoral.
Allí, las encuestas marcan que está adelante. Por allí ha venido transitando su campaña hastaaquí.
En la oposición, las cosas tampoco han sido mejores. Las idas y vueltas handemostrado que allí sigue faltando un proyecto claro de construcción política que permita generaruna alternativa de poder.
Las peleas dentro del PRO-Peronismo duraron hasta las últimas horas del jueves y tuvieronsecuelas. La más resonante fue el adiós del ex ministro de Economía de la Provincia de Buenos AiresJorge Sarghini, disconforme con la ubicación que le habían asignado en la lista.
La realidad es que Sarghini iba a ir en el cuarto lugar; sin embargo, en forma repentina lobajaron al número once. En su reemplazo se puso a Gustavo Ferrari, un hombre de máxima confianza deDe Narváez.
“A Sarghini el relevamiento no le gustó, y lo que le gustó menos fue ver quiénes eran lospersonajes que estaban arriba de él”, confesaba alguien de su cercanía, quien agregaba:“Esto lo ha dejado mal parado a Solá y, además, es una demostración de que este acuerdo delPRO-Peronismo bonaerense es algo meramente electoral dentro de lo cual el poder lo tiene DeNarváez”.
“Esto, que lamentamos, no nos sorprendió porque el encono con De Narváez viene desdecuando Sarghini le impugnó la candidatura a gobernador de Francisco en el 2007, por su origencolombiano”, reconocía una fuente del PRO mientras releía con preocupación números en elsegundo cordón del Conurbano bonaerense que marcan la ya citada ventaja de Néstor Kirchner.
Nota al pie: El segundo cordón del Gran Buenos Aires está integrado por los siguientespartidos urbanos: Almirante Brown, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, SanMiguel. Islas Malvinas, José C. Paz. Lomas de Zamora, La Matanza, Merlo, Quilmes, San Fernando yTigre.
Hubo otros hombres del duhaldismo que se quedaron afuera, como el ex diputado Osvaldo Mércuri yel ex ministro de la Producción Carlos Brown.
En el Acuerdo Cívico y Social lo que abundó, en muchos momentos, fue el desacuerdo entre JulioCobos y Elisa Carrió. Se sabe que los dos dialogan poco entre sí.
El miércoles Cobos, disconforme con las decisiones inconsultas de la Dra. Carrió, había decidoretirar a sus candidatos de la lista en la provincia de Buenos Aires.
El jueves por la mañana explotó la denuncia que hizo la hermana Martha Pelloni, sobre lasupuesta participación en actividades de protección de la prostitución del intendente de Pergamino,Héctor “Cachi” Gutiérrez, hombre que políticamente responde al vicepresidente. Esemismo día, por la noche, Domínguez renunció a cualquier aspiración a integrar la lista y estoreabrió las puertas de las negociaciones entre los dos sectores en pugna.
El viernes aparecieron los acuerdos. “La falta de diálogo entre Cobos yCarrió hace las cosas más complicadas de lo que de por sí ya son. Deberemos cambiar estorápidamente porque si no va a ser muy difícil cualquier intento de consolidación de nuestro espaciopolítico”, reconocía un radical que viene padeciendo las susodichas dificultades.
El Acuerdo Cívico y Social también tiene sus “perlitas”. Es el caso de la diputadapor Santiago del Estero Marta Sylvia Velarde, que ingresó a la Cámara baja por el Frente para laVictoria, bloque que abandonó luego del episodio de la Resolución 125 para terminar incorporándosea la Coalición Cívica y postularse como candidata a diputada por la Capital Federal.
Toda esta historia de idas y venidas, con aires de novela de Vargas Llosa, que ha generado elarmado de las listas para las elecciones legislativas del próximo 28 de junio, ha puesto al desnudola precariedad del sistema político argentino. Es una precariedad a la que hace un aportemonumental el Poder Judicial al permitir que se viole el espíritu de la Constitución Nacional, comoocurre en el caso de las candidaturas testimoniales.
Las discusiones hasta aquí han sido predominantemente de orden personal. Si tal o cual va quintoo primero, segundo o sexto. En algunos casos es el reino del todo vale, que ya ni siquieraasombra.
En la campaña deberían aparecer las ideas. Sin embargo, el hecho de que varios de los que laspropongan después no ocupen los cargos para los que se postulen tornará ficticio cualquierdebate.
Y ese es uno de los grandes problemas de la Argentina, país en el que, en muchos casos, larealidad supera, y con creces, a la ficción.
Producción periodística: Guido Baistrocchi.




