•EL DEFENSOR, FIGURA EN EL FUTBOL FRANCES

¿Maradona?, no; “Gabí Heinzé”

24-08-2026 | 18:52

Fue la vida que llegara a Francia el sábado 16. Y que mi primer destino fuera Boulogne Sur Mer,a 255 km de París. Antes de salir, se me ocurrió ver un partido por el campeonato francés. Acá lollaman “Ligue 1” al de Primera, el que tiene como líder al Rennes y como inusualescolta al Saint Etienne de Gonzalo Bergessio. El Saint Etienne perdió la semana anterior con elNiza (1-2) y a Lavandina lo echaron a los 20 minutos del primer tiempo. Ni tiempo para que localificaran les dio a los periodistas. En la temporada anterior no le había ido bien: metió sóloseis goles, y ninguno en ésta.

Fui a la cancha del Lens (penúltimo) a ver al Rennes, el líder de le championnat. Lens posee unestadio bellísimo (Stade Félix Bollaert) en una típica ciudad del interior francés –casasbajas, gente tranquila, mucha paz, paisajes bellos en donde poner la mirada– y en un sitiotambién habitual en muchos estadios europeos: está en un costado de la ciudad, en un solar amplio,sin casas alrededor. Jugó un poco mejor el Rennes, fue más sólido. Pero empataron 0-0 porque losarqueros fueron figuras. Aquí no hubo argentinos.
La figura del Rennes es el colombiano Víctor Hugo Montaño, que no jugó. Lo que me llamó laatención fue el operativo de seguridad, similar al de cualquier estadio argentino. Hubo cacheo,pulmón, lona divisora de público y acompañamiento policial al visitante. Es raro por dos razones:el estadio del Lens no estaba lleno y todos los que estaban –salvo la barra, ubicada a uncostado y no detrás de un arco– ocupaban una butaca. La segunda es que los hinchas del Renneseran poquísimos. Es cierto que varios tenían alguna copa de más (no sólo no hay prohibición debebidas alcohólicas dentro del estadio, sino que se venden libremente), pero el número apenassuperaba los cien. La ciudad de Rennes está a 557 kilómetros de Lens. Y si bien es cierto que enFrancia hay trenes que cubren ese trayecto en un tiempo más que respetable, no está enraizada lacultura del “te sigo a todas partes”. Es factible que se vean hinchas del Olympique encualquier sitio recóndito del país, pero es excepcional. Es el cuadro más popular y tiene hinchasen toda Francia, no como el Rennes.

Para terminar el cuento de Lens-Rennes: fui con mi mujer. Estábamos en la fila para comprar elticket. 27 euros cada asiento, platea baja, visión perfecta, casi en el medio de la cancha. Unamujer, a dos metros de la ventanilla, nos ofreció un “ticket presidencial”. Argentinoscomo somos, avasallados como estamos por programas de tele que lo único que hacen es meternos miedoy decirnos que todos nos quieren robar y matar, pensamos en una reventa, una estafa o,directamente, un crimen. La mujer vio que dudábamos y se fue. A un metro, les regaló las dosentradas al “palco presidencial” a dos chicos. Era un premio que Lens da por partido,al azar, para que un hincha o dos vean el partido en la zona VIP. ¡Nos habían tocado a nosotros!Fue como si una voz parecida a la de Luis Majul nos hubiese dicho: “¡Malditainseguridad!”. Y decidimos dejar todo ahí. Me hubiese venido bien. Incluía acceso a la zonade vestuarios. Chano, mi hijo menor, me había encargado la camiseta de Marveaux, el 8 del Rennes, aquien conocía de la play station. Me había hecho toda la película: “Lo veo a Montaño, quehabla español y debe haber visto Fox Sports alguna vez, por ahí me conoce. Le explico. El se lapide a Marveaux y listo”. Todo salió mal.
Les dejo un consejo: si andan por Francia, vayan unos días a Boulogne, es cerca de París, yvisiten la casa donde murió San Martín, no lo olvidarán jamás.

Ya los diarios hablaban del Lyon, que venía de ganarle al Lille y el miércoles a la noche teníaun partido de Champions con el Benfica de Aimar, Saviola, Nico Gaitán y Franco Jara. Si bien Lyonestá a casi 500 kilómetros de París, los negocios más importantes de deportes –los de la RueRivoli, los de Champs Elysées– muestran todos la misma camiseta: la del Lyon con el 9 y elnombre “Lisandro” sobre el número. Lisandro López, el pibe que la rompió en Racing y enel Porto, es el mejor jugador argentino de la liga francesa.
Licha (“Lichá”, por estas tierras) ya había metido dos goles en la victoria delLyon sobre el Lille (3-1) y metió otro en el cuarto triunfo al hilo del equipo lyonnais (2-0 alBenfica por Champions, con mucha comodidad). Esto lo hizo tapa de L’Equipe tres días de lasemana y destinatario de una ovación fenomenal cuando el DT del Lyon, Claude Puel, lo reemplazó. Esgrande la tentación para pedir una chance para Lisandro López en la Selección. El fútbol francés noes muy visto en Argentina, pero es competitivo y parejo. Jugar de visitante se hace difícil, elregionalismo es muy fuerte, pero a Licha López no le importa, la rompe.
Lucho González y Gabriel Heinze, del Olympique, lo siguen en trascendencia. Para que se denuna idea: en el póster de Adidas que promociona la ropa oficial del OM hay tres jugadores: dos sonLucho y Heinze.

El caso del defensor es muy particular. Su primera etapa francesa lo identificó mucho con elParís Saint Germain. En esa época fue cuando Bielsa lo “descubrió” y lo llevó a laSelección. Después dio vueltas: Manchester United, Real Madrid, tres mundiales con Argentina y lavuelta a Francia. Pero al Marsella. Allí, los del PSG le hicieron la cruz. Y los del OM lo aman.Fui a un negocio a comprar una camiseta del Olympique. Dije “argentino” y no merespondieron “Maradona”, sino “Gabí Heinzé”, con acento en la í y en la é.
Y al final compré la camiseta 19 del
Olympique. La del “guerrier de Marseille”: Gabriel Heinze.

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