El mito adquirió estatura monumental el 21 de diciembre de 2000, cuando Fernando de la Rúa sepresentó en el programa de Marcelo; no bien entró, se le fue encima un integrante de la barra y,agarrándolo de la corbata, le exigió el indulto de los guerrilleros que en enero de 1989 habíanatacado el regimiento de La Tablada.
Elegido presidente un año antes por el 50 por ciento de los argentinos, De la Rúa quisoreponerse del sofocón y le preguntó a la estrella de la TV cómo estaba su entonces mujer, Paula,pero la llamó Laura. Error fatal. Los medios no se lo perdonaron: el Laura x Paula fue interpretadocomo ratificación del cretinismo agudo de De la Rúa, mostrado como un pobre idiotairremediable.
Siempre dispuesto a burlarse de los demás, Marcelo lo saludó, pero a De la Rúa le costóencontrar la salida entre los cortinados del estudio. Desde ese momento (ya pasaron ocho años ymedio), el conductor explota el episodio y lo puso al servicio del más avispado Néstor Kirchner,que –él sí– tiene mucho “sentido del humor”.
De la Rúa perpetró una insuperable tontería al aceptar neciamente visitar ese programa.Marcelo, obviamente, no lo derrocó, pero el episodio sirvió a la máquina de demolición que preparóel colapso del 20 de diciembre de 2001, un año después de que De la Rúa fuera destrozado en latelevisión.
Marcelo quería tener una de esas radios AM caras y que no compra cualquiera. Se necesita elvisto bueno de la Casa Rosada. Quería Radio Del Plata, entonces en manos de la empresa CIE. Trasasumir Kirchner, a fines de diciembre de 2003, la compró, aunque el decreto presidencialformalizando la operación no salía.
A terminar 2005, cinco años después de esa demolición televisiva, la numerosa troupe delanimador ingresó en la Casa Rosada con cables, cámaras, luces, maquillaje y asistentes. Si otroperonista, Carlos Menem, le prestó la Rosada a Madonna para filmar Evita, Kirchner se la abrió aMarcelo, pero con un añadido difícilmente emulable: el elenco K participaría del sketch.
Así, haciendo de sí mismo, Kirchner se prestó de buena gana a parodiar al ex presidente, delque se burló sin frenos. “Ahí está el lugar en el que te pasabas todo el día vos”, ledice Kirchner al imitador de De la Rúa, mientras señala la cama del dormitorio presidencial de laCasa de Gobierno. Antes, el presidente le diría al imitador de De la Rúa: “Ahí tenés la mesadel soborno”, en alusión al lugar en el que, según la declaración del arrepentido MarioPontaquarto, el ex presidente y un grupo de senadores habrían arreglado unas supuestas coimas.
Entrevistas periodísticas dio poquísimas, pero a Kirchner se lo vio expansivo y elocuente en lagrabación en la Casa de Gobierno supervisada por el propio Marcelo. El programa se emitió ese 23 dediciembre, vísperas de Navidad.
Kirchner, que se había mostrado por TV haciendo cuernos con los dedos y tocándose los genitalescuando Menem asumió como senador de la Nación, sabía que Marcelo lo llevó al riojano a su programaen 1995, cuando era presidente y buscaba su reelección.
En esa kermés navideña de 2005, el elenco artístico de la Casa Rosada estuvo integradoademás, por los entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández y ministra de Economía, Felisa Miceli.Marcelo le regaló un papel de reparto al “vocero” mudo, Miguel Núñez.
“Acompáñelo, que este hombre está un poco perdido”, dice el jefe de Gabinete enesa grabación de 2005. “Muchas gracias. Saludos a tu señora, Laura”, replica el De laRúa imitado. “¿Cómo está ese muertito que les dejé?”, pregunta el falso De la Rúa a la(aún) flamante ministra de Economía. Miceli, que ya juntaba dólares en el baño del Ministerio,replica, chocha de estar en TV: “¿Uno? ¡Dejó unos cuantos muertos!”.
El Kirchner verdadero aparece despreciativo e insul-tante ante el remedo de un presidenteconstitucional: primero le cierra la puerta en la cara, después le pide que se vaya. “¿Noencontraste unas pastillitas?”, pregunta el imitador de De la Rúa mientras revuelve cajonesdel escritorio presidencial. “Sí, pero vencidas”, responde el presidente constitucionalargentino al verificar que encuentra el supuesto frasco olvidado. Kirchner incluso“morcilleó” con letra propia, reclamándole al De la Rúa imitado: “Andá a buscar alos animales que dejaste en Olivos”. Al final, Kirchner le promete poner un busto de De laRúa en la Casa Rosada, “pero dado vuelta”.
Al irse, la caricatura vuelve a confundirse de nombre cuando saluda a la esposa de Kirchner.“Saludos para Chiche, no, para Cristina”, se rectifica, y antes de desaparecer deescena le pide a Kirchner trabajo para su esposa, Inés Pertiné. Ya sin el De la Rúa imitado,Kirchner envía un mensaje navideño a los televidentes: “Fuerza, trabajo, humildad y muchaentrega para hacer un país distinto”.
Fernández consideró que ese sketch en realidad sólo mostraba “el buen humor y la buenapredisposición del presidente Kirchner” y Marcelo fue generoso: “La participación deKirchner fue muy buena. La nota fue maravillosa, una de las más espectaculares y lindas quenosotros hemos hecho en el programa, fue increíblemente buena la participación del presidente, larespaldo totalmente. Me encanta y se lo quiero agradecer públicamente porque me pareciómaravilloso, fue una nota muy graciosa”. El entonces potente Fernández lo complementó:“Esa imitación de De la Rúa es la imagen generalizada que ha dejado en la gente su gestióncomo presidente”.
El 26 de julio de 2006, dos años y medio después de haberla comprado, Marcelo pudo obtener eldecreto presidencial 932 que homologaba su compra de Radio del Plata, siete meses después de lagrabación con Kirchner en la Casa Rosada.
Para inaugurar el polideportivo de Bolívar, los Kirchner y todo el gabinete ministerial,incluyendo al vicepresidente y candidato a gobernador, Daniel Scioli, se juntaron con Marcelo el 23de agosto de 2007, en la Casa Rosada, a dos meses de las elecciones presidenciales que ganaríaCristina, para la firma de un convenio con su municipio natal, con desembolso de dinero delGobierno.
Marcelo ya había estado en la Casa Rosada cuando San Lorenzo ganó el Clausura 2007, dirigidopor Ramón Díaz, quien salió del encuentro con los Kirchner elogiando a Daniel Filmus para laselecciones porteñas.
El año pasado, Marcelo vendió su radio a una empresa kirchnerista y ahora vuelve con lasimitaciones. Aníbal Fernández ya le advirtió que no puede parodiar a Cristina y amenazó con“regulaciones”. ¿Qué hará Marcelo, símbolo de un país jocoso que se ríe todo el tiempode todo?





