Maridos y esposas

Habrá quien prefiera una esposa que piense lo mismo que él: ni debates en la cena ni entredichos de mañana, por lo menos, en lo que a política se refiere. Una regla general no existe, ni en esto ni en otras cosas, y por ende, es cuestión de gustos. Si de presidentes de la Nación se trata, no obstante, parecen pasarla mejor los que yerguen un matrimonio de homogeneidad ideológica.

Maridos y esposas
21-08-2026 | 21:03

Habrá quien prefiera una esposa que piense lo mismo que él: ni debates en la cena ni entredichosde mañana, por lo menos, en lo que a política se refiere. Una regla general no existe, ni en estoni en otras cosas, y por ende, es cuestión de gustos. Si de presidentes de la Nación se trata, noobstante, parecen pasarla mejor los que yerguen un matrimonio de homogeneidad ideológica. El mejorejemplo es el nuestro: hasta tal punto congenian Néstor Kirchner y Cristina en su concepción de lares pública, que pudieron tramar con éxito un continuo presidencial en el matrimonio (y no sólo uncontinuo matrimonial en la presidencia, que es lo que desde afuera se ve). El matrimonio Duhaldetranscurre de igual forma, y, por eso, Eduardo cita tan a menudo sus charlas hogareñas con Chiche;fueron las urnas, y no las sobremesas en Lomas, las que frenaron ese impulso. Todos ellosaprendieron de Perón, que después de lidiar durante años con una actriz de temperamento demasiadofuerte, optó en sus renovadas nupcias por una consorte que, no sabiéndose bien qué pensaba por símisma, terminaba por pensar igual que él. Le legó la Presidencia, como es sabido, aunque con laprudencia de no quedarse en el mundo para verlo.

El que, en cambio, no gana para sustos es Nicolas Sarkozy. Al parecer Carla Bruni, tan sóloguitarra en mano, es sumisa y modosita, y se priva de levantar la voz. Parece haber entendido bienla trampa que implica ser “primera dama”: será primera como dama, pero segunda delcaballero. Y a las chicas más jóvenes ya no se las engrupe tan fácilmente, son modernas y estánavisadas.

Las ideas del presidente de Francia ya se sabe por dónde corren: más que nada por el carrilderecho. Carla va por otra vía. Se dice de izquierda y no hay razones a la vista para pensar que nolo es. De hecho, acaba de proporcionar una definición sencilla pero grata, y posiblemente justa, delo que a su juicio comporta tal condición: le duelen las injusticias, explicó, aunque no tenga quesufrirlas ella misma. Sarkozy podría hacer ante esto lo que tanta derecha hace hoy en día:guarecerse en la coartada de las críticas al progresismo, para perpetrar los ataques de siempre ala izquierda de siempre. Pero no, no lo hace. No quiere hacerlo, no puede hacerlo: está enamorado.Está enamorado, y entonces se miente y se engaña; pretende que, en el fondo, Carla y él piensen lomismo, que los dos piensen igual. Se consuela con el esforzado argumento, que presentó ante laprensa, de que él atiende a la parte más técnica y Carla a la parte más humana de las cosas. Suexplicación no sonó convincente ni siquiera para él.

En última instancia, la única verdad es la realidad (otra vez una lección del general Perón). Yen la realidad qué es lo que sucede: que Italia le pidió a Brasil la extradición de CesareBattisti, vigoroso líder revolucionario a finales de los 70, bajo la acusación de cuádruplehomicidio, y de que Brasil la negó por considerarlo un refugiado político. Conflicto diplomático:retiro de embajador y tensiones. Y eso a mí en qué me afecta, podría preguntarse Sarkozy. Lo afectaporque se dice que la Bruni presionó “subterráneamente” a favor del bueno de Battisti.La chica hace esas cosas. Berlusconi está tan enojado que ni chistes hizo al respecto. Deberíanjuntarse muy pronto los dos, Silvio y Nicolas, para lamentarse como buenos machos conservadores deque el mundo vaya como va y para sentenciar, soberanamente, que minas eran las de antes.

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