•educacion y pobreza

Más desigualdad entre los niños

28-07-2026 | 13:19

En los últimos años las familias argentinas parecen haber experimentado cambios positivos, talcomo se puede advertir en el cuarto informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia,co-editado por la Universidad Católica Argentina y Fundación Arcor; en términos de las condicionesdel hábitat de vida, en la capacidad de consumo, inclusión laboral, y protección social, y que hanimpactado de modo positivo en la posibilidad de afrontar necesidades básicas insatisfechas (superarel hambre, acceder a la salud, etcétera).
En un aspecto de tipo estructural como son las condiciones del hábitat de vida de la niñez,entre 2004 y 2009, se pasó de un 42% de niños/as y adolescentes en hogares con problemas dehabitabilidad severos a un 36%. Es decir que en los últimos seis años se han mejorado lascondiciones de habitabilidad de la niñez y sus familias, pero aún más de tres de cada diez niñosreside en espacios habitacionales deficitarios con dos o más problemas como el no acceso al aguacorriente, el no tener cloacas, o no tener gas por red, o vivir en cercanías de fábricascontaminantes y basurales, o en condiciones de hacinamiento.

También se advierten cambios positivos en algunas características de la oferta educativa(inclusión temprana en el nivel inicial, en la enseñanza de un segundo idioma, o de computación).Sin embargo, dichos progresos aún se encuentran asociados a profundas desigualdades sociales quecuando no se han ampliado se mantienen sin cambios.
La escolarización a temprana edad (entre los 2 y 4 años) alcanza a casi seis de cada diezniños/as en las grandes ciudades de la Argentina. En los últimos tres años se ha incrementado lainclusión educativa en este grupo de edad, en tanto pasó de un 49% en 2007 a un 55,5% en 2009.Sucede que esta mayor cobertura educativa se produjo en mayor medida en los estratossocioeconómicos medio y medio alto, ampliándose la brecha de desigualdad social entre el 2007 y2009 de 44 puntos porcentuales a 50 puntos.
Se han registrado cambios significativos en el acceso a la enseñanza de computación y unsegundo idioma. En efecto, se registraron progresos en tanto se pasó de 52% de déficit en 2007 a38% en 2009 en el caso de la enseñanza de un segundo idioma, y de 57% en 2007 a 48% en 2009 en elcaso de la enseñanza de computación, entre los niños/as en edad escolar.

La incidencia del déficit en el caso de la enseñanza de computación y en la enseñanza de unasegunda lengua fue mayor en las escuelas de gestión privada que en las públicas y a medida que seincrementa el estrato socioeconómico de los chicos. La brecha de desigualdad social en el acceso ala enseñanza de idioma extranjero entre 2007 y 2009 se incrementó pasando de 17 puntos porcentualesa 34 puntos; mientras que en el caso de la enseñanza de Computación la brecha de desigualdad semantuvo en torno a los 40 puntos.
El “clima de estímulo social” de los niños/as en sus primeros años de vidaregistra grandes desigualdades sociales y parece ser independiente de los progresos económicos.Entre los menores de 5 años, en 2009, al 15% no se le suele festejar el cumpleaños; 40% no sueleser receptor de historias orales, 24% comparte cama o colchón para dormir. Los niveles de déficiten estos indicadores de estimulación social, emocional e intelectual son relevantes y regresivos amedida que desciende el estrato social.

La mayoría de los niños y niñas en edad escolar tienen pocas oportunidades de socialización másallá de la escuela y la familia, y esto no parece cambiar pese al crecimiento económico de losúltimos años. En el 2009, el 63% de los niños/as entre 5 y 12 años no solía realizar actividadesdeportivas extraescolares y el 86% no solía realizar actividades artísticas extraescolares. Elúltimo verano el 87% de los niños/as entre los 5 y 12 años no asistió a colonia de vacaciones. Sindudas, esta situación restringe las oportunidades de construcción de vínculos en la niñez con otrosniños de diferentes posiciones sociales, la participación en diversos entornos sociales asumiendodiversos roles.
Los progresos no parecen haber llegado a esta dimensión de derechos tan importante en laniñez como son los procesos de crianza y socialización, probablemente porque para que loscomportamientos y actividades de las que participan las familias se modifiquen en estas dimensionesde desarrollo se requiere de un cambio más estructural e integral de las estructuras deoportunidades.
Aun cuando, tal como mencionamos, diversos indicadores del nivel de vida material, en suevolución en el tiempo, muestran una indiscutible mejora en los últimos años como resultado delcrecimiento económico, los mínimos normativos están todavía lejos de cumplirse para la niñez encualquiera de las dimensiones de derechos consideradas.

*Coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia. Observatorio de la Deuda SocialArgentina. Universidad Católica Argentina.

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