•el matrimonio K alimenta turbulencias

Más éxitos hacia el fracaso

La política se llenó de conceptos peligrosos. El gobierno transcurre del veneno revanchista de antes, a este elegido rol de víctima.

Más éxitos hacia el fracaso
24-08-2026 | 08:04

El matrimonio presidencial metió a la Argentina en un proceso de conmoción interna y deconflicto de poderes. El agravio se transformó en moneda corriente. Las turbulencias que segeneraron presagian días cargados de tensión y la instalación de una vetocracia que lesionaseriamente a las instituciones.
No hay antecedentes de una jefa de Estado que haya ventilado por cadena nacional chismes dela vida íntima de una jueza (“que parece alquilada”, agregó) para descalificar unfallo. ¿Quién informó a la Presidenta acerca del amor de la magistrada? ¿Los servicios deinteligencia que espían para la corona? ¿O algún programa de la tele vespertina? ¿Qué pasaría siesta práctica despreciable se convirtiera en costumbre? Podríamos desbarrancarnos en infiernospersonales. Es fácil imaginar la degradación en la que caeríamos si, por ejemplo, el vicepresidenteCobos difundiera con la misma liviandad y en medio de una sesión parlamentaria, informaciónsentimental o de alcoba de la Presidenta.


Es un síntoma de desmesura y desesperación. Manotazos políticos después de los manotazosfinancieros. Es que Néstor Kirchner tiene cada vez mas éxito en la construcción del fracaso y en ladestrucción de su propio proyecto. Demostró una tenacidad inédita para perder el controlparlamentario después de haberlo manejado por teléfono y a su antojo. Su contracción al trabajo lepermitió unificar gran parte de la Justicia en su contra. Su obsesión sádica por el castigo y lapersecución al que piensa diferente, incluso dentro de su propia tropa, lo convirtió en el mejorpartero de figuras opositoras, en un experto en dinamitar puentes de diálogo y en un lanzador decuadros políticos por la ventana.


Es un caso raro. Nadie motorizó tantas iniciativas en contra de sí mismo y nadie dañó tantola investidura presidencial de su esposa.
La gran pregunta que hace correr frío por la espalda de la sociedad es si, finalmente,completará su obra tirando del mantel. Ya intentó patear el tablero arrojándole el Gobierno a Cobospor la cabeza amenazando con la renuncia de la Presidenta. Muchas veces, ha confesado en laintimidad que si no lo dejan gobernar como él quiere, prefiere envolverse en la bandera delheroísmo revolucionario y denunciar un golpe corporativo, oligárquico y mediático. Ese terreno yase está preparando. Todas las semanas la Presidenta anuncia conspiraciones e intentos golpistas. DeCobos, de los medios, del radicalismo. El jueves acusó a la oposición de ser “un rejuntepolítico que sólo quiere obstruir para que no funcionen las instituciones” y de cometer un“acto de venganza de baja estofa”. Fue el colmo de la victimización de quien escofundadora del Frente para la Venganza. Los Kirchner han sido los primeros en diseminar por todoel país ese veneno revanchista. El concepto de “destituyente” ya lo instalarondefinitivamente. Esta semana, la diputada Elisa Carrió habló por primera vez de “alteracióndel orden institucional” para caracterizar el comportamiento de dos presidentas, la de laNación y la del Banco Central, después de la puñalada por la espalda al Congreso. También calificóa Cristina como “Presidenta de facto”. Hebe de Bonafini se movilizó contra los“fachos que quieren entrar con las botas porque no pueden entrar con los votos y que son losmismos que asesinaron a nuestros hijos”.
Actitud destituyente, alteración del orden institucional, mandatarios de facto y fachos conbotas son conceptos extremos y peligrosos de los cuales deberíamos alejarnos para resucitar laconfianza mutua entre oficialismo y oposición que parece haber muerto esta semana. El escenariomuestra una pelea descarnada que responde a un cachetazo con otro. Nadie pone la otra mejilla. Unintendente peronista del Conurbano profundo sinceró ante PERFIL con una metáfora futbolera elmotivo de su bronca contra los Kirchner: “Ellos van al ataque todos los días contra alguiendistinto y nosotros tenemos que atajar los penales que son los reclamos de la gente que estáhastiada de tanto palabrerío”.


Se ha producido una suerte de empate paralizador en el país de la superestructura. De choquede debilidades. Hay una manera autoritaria del Gobierno que no termina de morir y una propuestarepublicana de la oposición que no termina de nacer. Una oposición dura que quiere cobrar lasfacturas de antiguas humillaciones y un gobierno que hace oposición de los opositores. Ambos apelanal poder de daño que todavía tienen y que es grande. Ninguno encuentra los mejores caminos paraedificar nuevos proyectos que sean encarnados por liderazgos convocantes.
Todo eso produce una angustia inquietante en gran parte de los argentinos. Solamente sesiente el ruido de las agresiones mutuas. Walt Whitman avisó que el mejor gobernante es el que mástiempo de paz social consigue para su pueblo.
Hay un convencimiento fanático por parte del kirchnerismo. Se mueven como propietariosabsolutos de la verdad. Esa soberbia es la que tal vez más los diferencia del presidente uruguayo,José Mujica. En una reunión con intelectuales, el ex tupamaro dijo: “Sólo los ignorantescreen que la verdad es definitiva y maciza cuando apenas es provisoria y gelatinosa”.


Hay que quitarles pólvora a las palabras. Sacar el dedo del gatillo. El senador cristinistaNicolás Fernández anunció que quieren llevar a juicio al vicepresidente Julio Cobos “por maldesempeño como funcionario”. En su defensa de Mercedes Marcó del Pont, utilizó otra figuragrave: “Los senadores la citaron como si fueran un paredón de fusilamiento de 1976”.Empieza a registrarse cierto desabastecimiento de defensores del kirchnerismo. El propio Fernándezocupa los lugares que Miguel Angel Pichetto está cediendo en su ocaso. Y algunos senadoresconfiaron a sus pares opositores que están agotados de poner la cara para perder, por decisionesque Kirchner toma en Olivos. Muchos de ellos aspiran a ser gobernadores de sus provincias que, ensu mayoría, están fuertemente endeudadas. Saben que oponerse a repartir 10 mil millones delimpuesto al cheque no es el mejor camino hacia la popularidad. Tiemblan ante la forma en que losKirchner maltratan a sus propios funcionarios. El que no acepta el verticalismo y la obedienciadebida es arrojado al desierto con el rótulo de traidor. Y el que acepta se ve obligado a inmolarsu carrera en el altar del matrimonio. Mercedes Marcó del Pont es el ejemplo más descarnado. Joven,intelectual y éticamente respetada y poseedora de un amplio espectro de relacionesmultipartidarias, ha perdido gran parte de su capital político y manchado su foja de servicio.
Tanta beligerancia hizo aflorar en la Presidenta conceptos que han sido banderas de sectoresreaccionarios como que “el delincuente entra por una puerta y sale por la otra” o quelos mercados indican que el Gobierno está en el camino correcto. Como si la gloriosa Jotapé hoyfuera JP Morgan que recomienda a sus clientes apostar a los bonos de un país que está dispuesto aromper todas las reglas, con tal de correr presuroso para pagar sus deudas.

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