•Reforma tributaria

Más IVA, menos subsidios

La columna escrita en PERFIL hace algunas semanas sobre la reforma tributaria que requería la situación argentina no pretendía ni podría ser, por las limitaciones espaciales de la misma, un programa económico completo.

23-08-2026 | 04:28

La columna escrita en PERFIL hace algunas semanas sobre la reforma tributaria que requería lasituación argentina no pretendía ni podría ser, por las limitaciones espaciales de la misma, unprograma económico completo. El objeto de la nota era invitar al debate de uno de los temasdecisivos a la hora de pensar el país que queremos en el marco de lo que fue una campaña electoralanémica de ideas.

Es innegable que en las campañas electorales el tratamiento de muchas propuestas no es riguroso.Se promete más educación, más salud, más seguridad (entre otras cosas), sin precisar los planesconcretos en estas áreas ni el financiamiento de los mismos.

Lamentablemente, esto no se limita a las campañas sino que también se observa en elprocedimiento legislativo de muchos proyectos de ley. Un ejemplo claro fue el caso de laestatización del sistema previsional, donde en las escasas dos semanas de debate los cálculosactuariales y la sustentabilidad del sistema estuvieron ausentes.

Con relación a la eliminación y modificación de los impuestos que proponemos, el cierrepresupuestario asociado a estas medidas comprende una combinación de: a) cambios en impuestosexistentes; b) una menor tasa de crecimiento del gasto público en forma tendencial; y c)autofinanciación producto de los efectos de oferta inducidos por menores tasas así como por nodeducibilidad como gasto u otros tributos.

Con respecto a los nuevos impuestos, que financiarían la merma de los cambios en los impuestostradicionales (contribuciones patronales), algunas posibilidades son incrementar el IVA al nivelque tiene Uruguay y una suba a la tasa de los impuestos a los combustibles, que ayudaríaadicionalmente a un desarrollo ecológicamente sustentable y a una menor congestión. El gastopúblico que debería eliminarse son los subsidios al sector privado, y otros gastos estructuralesincorporados en los últimos años que financiaron fundamentalmente el consumo, en particular, de lasclases medias y altas de Capital Federal y GBA.

Por otro lado, estas medidas en parte se autofinanciarían. Los menores costos a las empresas(impuesto al cheque, cargas sociales) deberían capturarse vía mayores impuestos a las ganancias. Lamodificación a las cargas sociales sería una forma de incentivar el blanqueo de empleados, lo quetambién compensaría en parte la caída en estos tributos.

Por último, la eliminación de la suspensión a las exportaciones impulsaría muchas actividadesque hoy están completamente deprimidas y sin ningún efecto recaudatorio, lo cual se traduciría enmayores ingresos. Está claro que esto no se cumpliría si no se acompañase con una mayor eficienciaen la fiscalización, a través de reducir la evasión.

Un comentario aparte merece la dinámica temporal de estas medidas. En las plataformasprogramáticas de las elecciones presidenciales de 2003 y 2007 que presentó nuestro espacio, sedescribía el carácter gradual de estos cambios, en sincronía con el conjunto de las reformasplanteadas.

No podría ser de otro modo en una propuesta de esta naturaleza, alcance y magnitud.


*Economista. Ex candidato presidencial.

También en Perfil