Match point

Néstor Kirchner, a quien tanto le gusta la certeza (o pensar, como dijo Stalin, que “el destino baraja las cartas pero nosotros las jugamos”), no debe poder creer ser él mismo protagonista de una de estas situaciones donde sólo el azar es motor de la existencia.

Match point
22-08-2026 | 22:41

De la arbitrariedad de la fortuna, que en el cine Woody Allen graficó en la pelotade tenis que sobre la red puede caer hacia cualquier lado, depende Kirchner.

Hay momentos en la vida de las personas donde todo cambia a partir de un punto decisivo ajeno alcontrol de alguien. Llamamos a esas situaciones suerte, fortuna o destino, y son el componentefundamental de muchas historias con las que el arte construye la ficción copiando la realidad: losenamorados que no se cruzaron por un minuto y no se volvieron a ver nunca más en la vida, o los quesí se cruzaron y no se separaron hasta su muerte.

Néstor Kirchner, a quien tanto le gusta la certeza (o pensar, como dijo Stalin, que “eldestino baraja las cartas pero nosotros las jugamos”), no debe poder creer ser él mismoprotagonista de una de estas situaciones donde sólo el azar es motor de la existencia. Si el 28 dejunio él ganara en la provincia de Buenos Aires y, más aún, si Reutemann perdiera en Santa Fe,Kirchner podría controlar el peronismo e influir sobre el 2011. Y si perdiera por un voto, estaríafrito (lo mismo Reutemann).

¿De qué sirve el poder –se preguntará Kirchner– si se está expuesto a tantafragilidad? ¿No es esa situación la mejor prueba de la carencia misma del poder? Nostálgico,reflexionará sobre esas épocas en las que se daba el lujo de despreciar a la fortuna porque era laesperanza de los débiles, quienes sólo pueden esperar en lugar de actuar.

Triste destino depender de la suerte, esa “mujer borracha, antojadiza y ciega”, comole gustaba llamarla a Cervantes. Pero así lo indican todas las encuestas que dan empate técnico:unas, dos por ciento arriba a De Narváez; otras, dos por ciento arriba a Kirchner, y todas con unmargen de error similar a la diferencia entre el primero y el segundo.

Cualquier resultado es posible, lo que significa que Kirchner ya no controla el futuro.“Me interesa el futuro –decía Woody Allen– porque es el sitio donde voy a pasarel resto de mi vida.” El resto de la vida de Néstor Kirchner se decide en los próximos sietedías, y por primera vez en seis años el futuro no será una conquista sino un regalo.

En el pasado, Kirchner tuvo tanto suerte como disciplina para administrarla. Pero la suerte nose puede almacenar y si de ninguna suerte debemos fiarnos, menos aún de la buena porque el porvenirserá siempre impredecible, pero de lo que no caben dudas es de que “todo verdorperecerá” (frase de Bielsa a Kirchner, citando a Eduardo Mallea, en su reportaje en Canal 26la semana pasada). En realidad, el mundo nunca envejece sino que se renueva, por eso el porvenir essiempre joven y en política siempre se habla de la nueva política que mayoritariamente es la mismacon otro vestido.

Si hay alguien que no puede quejarse de la suerte que le tocó en vida es Néstor Kirchner, y sisupo gozar de la suerte cuando le vino, no debería quejarse cuando se le pase. Tampoco deberíadesesperar: “Más de un hombre hubiera sido mejor si su fortuna hubiese sido peor”,decía Franklin con la sabiduría de haber pasado por el poder y conocer los estragos que ésteproduce en quien lo ejerce cuando no sabe defenderse de sus efectos autodestructivos.

Pero seguramente Kirchner no renunció aún a controlar el futuro y sigue considerando que nadapuede existir sin causa. Conociendo su naturaleza, cuesta imaginarlo entregándose a los dioses comoJulio César, que cruzó el Rubicón diciendo alea jacta est (la suerte está echada). Si sobreactúa,como ha venido haciendo últimamente, corre el riesgo de que le vaya aún peor.

El jueves próximo comienza la veda política y PERFIL publicará mañana sus últimas encuestas. Seestán procesando en este momento pero podemos adelantar que arrojan un empate técnico con décimasde diferencia en la provincia de Buenos Aires. Como en la película de Woody Allen Match point, lapelota sobre la red puede caer hacia cualquier lado, cambiando la vida de los jugadores.

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