•RESPUESTA A UN LECTOR

Medias de masa

El mail de un lector de una página web en la que escribía hace un tiempo me indujo a ciertos recuerdos y reflexiones. El comienzo de la misiva dice así: “Abraham, ¿de qué hablás? ¿Qué son estas tediosas y chirles declaraciones, en una radio, de tu amor al mundo de los mass media hechas desde el segundo grado de unintelectual que leyó a Foucault pero no le da para pensar la realidad como él?”

22-08-2026 | 12:10

El mail de un lector de una página web en la que escribía hace un tiempo me indujo a ciertosrecuerdos y reflexiones. El comienzo de la misiva dice así:
“Abraham, ¿de qué hablás? ¿Qué son estas tediosas y chirles declaraciones, en unaradio, de tu amor al mundo de los mass media hechas desde el segundo grado de unintelectual queleyó a Foucault pero no le da para pensar la realidad como él?”
Intentaré responder.
Hay quienes suponen que un programa de radio no da nada para pensar, menos si es deportivo,jamás lo hace un concurso de baile por televisión, o lo que venga de un mundo supuestamentedespreciable de los llamados “media”. Estos arribistas culturosos creen que lafilosofía y el trabajo intelectual se definen por la nobleza de los materiales y de los canales decomunicación. Ni en la historia de la literatura filosófica ni en su variada tradición se confirmaeste prejuicio. Desde Platón, interesado en la dietética, la erótica, la economía y la política,hasta el filósofo por venir, la búsqueda de ideas e imágenes que ponen en funcionamiento la máquinade soplos pensantes no tiene corral VIP.
La idea del trabajo intelectual que tenía Foucault –ya que se lo menciona– y supolítica personal, en la que la curiosidad es prioritaria, siempre fueron un estímulo para todosaquellos que se despojaron de los sermones disciplinarios. Sin embargo, esa misiva me retrotrajo ala siguiente evocación. La palabra “media” –que designa a los medios masivos decomunicación, y que es muy útil para que la pequeñez puritana se agrade a sí misma–, por unacomparación homofónica y una etimología misteriosa, remite a lo pedestre. Es decir a los pies, yéstos a la tierra. Nos ponemos las medias en los pies. Los hilos, además de ser el material de lacostura de confección, han sido, y son, el filamento con el que se remiendan las“papas” que abren el tejido de las prendas. Resumiendo: las medias, los pies, la tierray las papas indudablemente son íconos del lugar del que provenimos y al que retornaremos: el suelo.
Para aprovechar la ocasión de este desprecio de “los media”, con un mínimo cambiode género quisiera decir algunas palabras sobre “las medias”, otro objeto de la vidamercantil también degradado por la misma tilinguería. La media tiene tres partes constitutivas desu cuerpo: la caña, el talón y la puntera. Las dos últimas deben reforzarse, quiero decir que debentejerse con un hilo de refuerzo o con un título (cualidad identitaria del producto) más grueso. Lauña es el enemigo de la puntera que, además, sufre la agresión del roce de los dedos y el cierre dela punta del zapato. Por la condición anatómica del Homo sapiens y por la articulación de su modode caminar –un dispositivo en movimiento regulado por el subir y bajar de sucesivospasos–, el talón es permanentemente friccionado y sufre un continuo desgaste que tambiéndetermina la necesidad del agregado de filamentos de refuerzo.
La caña es el protagonista aristocrático de la media. En ella se juega la elegancia de sucuerpo y su rasgo de distinción. Finalmente, es lo que se ve y lo que se luce al recogerse elpantalón. El invento de las medias tres cuartos, de caña larga, ajustadas a la pantorilla por unelástico que suprimió las ridículas ligas, le dio prestancia y señorío a la pierna masculina.
En la caña se muestra el dibujo de la media. El caballero de gustos clásicos prefiere eltejido morley. Son líneas o bastones verticales intercalados en todo el cuerpo de la media. Sugrosor es variable, pero el de cuatro vueltas por dos es el más conocido desde que se introdujeronen el país las máquinas de doble cilindro.
En tiempos lejanos, el morley alternaba en el gusto de la moda con el tejido jacquard, quecombinaba rombos y cuchillas, en una gama repetida en toda la media. Por otra parte, la caña lisa,un diseño más raro, que algunos recomendaron para el vestir más exigente, tiene otra historia. Esun modelo prebendario de las antiguas medias de seda para hombres.
Cada modelo de media tiene un número, es decir que se designa con lo que se llama“artículo”. En la empresa fundada por mi padre, el artículo 1730, la colegial trescuartos, tuvo fama duradera y universal. Podría decirse que configuró una mutación cultural en eluso mediero y en la oferta en el mercado de una media de masas de excelente calidad. Su larga vidadecayó con la penetración de la medias de tenis y la moda deportiva del sudeste asiático.
La media es un “accesorio”, una palabra que se usaba poco en otra época. Con elpañuelo y el cinturón, diagraman un trío llamativo y, en cierta medida, monstruoso. Poco tiene quever la nariz con la cintura y los pies, salvo que esta selección anatómica tenga algunasignificación oculta.
Se le puede agregar la corbata pero, hay que reconocerlo, es un elemento del vestuariomasculino que tiene un renombre mayor. Se lo asocia a la nobleza del vestir. Para los incrédulos,basta con que imaginen la reacción contrastada ante un obsequio de una corbata o un par de medias,calidades aparte y peculiaridades también.
En realidad, las medias son la “grasa” del vestir. Es cierto, escucho un llamadode los que me señalan un olvido: las camisetas y los calzoncillos. A pesar de la advertencia, nolos he incluido entre los accesorios porque son parte del conjunto llamado “prendasinteriores” y las configuro con preferencia en la vecindad del pijama más que en el rubro delos accesorios.
Como la misma palabra lo indica, un accesorio es un elemento prescindible, no es necesario.Puede uno vestirse sin un cinturón –virtudes del elástico– ni usar pañuelos, ni–por qué no admitirlo– medias. Cuando digo “grasa” respecto de las medias,me refiero a que hay algo en ellas que las posterga en el universo de los valores. No así lasmedias de mujer, que por virtudes propias tienen un componente erótico que inevitablemente lasjerarquiza. No sucede lo mismo con las de hombre. Debido a causas de difícil explicación, lasmedias pueden atraer afectos y simpatías por un atributo de íncita ponderación. En la empresafamiliar cuyo origen se remonta a una lejana ciudad provincial de Europa central, en un cuarto deuna casa modesta, mi abuela paterna, viuda y a cargo de una familia numerosa, tejía medias para lasoldadesca rumana en la Segunda Guerra Mundial. Fue en aquel recinto familiar que mi padre, jovenpreceptor y maestro, decidió su vocación. Ya instalados en la Argentina, creó en nuestro país lalínea de bebés más hermosa que se haya fabricado en el planeta. Los soquetitos de bebé de mejorcalidad en toda nuestra industria textil. A lo que debemos agregar el invento del talle más pequeñodel mundo, el triple cero (T 000) para recién nacidos. Los artículos que le correspondìan eran el1504, el 1510, el 1512 y el maravilloso 1531, de hilo de algodón peruano Pima con un título delujo: el 34/2.

*Filósofo www.tomasabraham.com.ar.

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