Intentaré defender dos tesis de interés para los médicos: que la investigación biomédica exigefilosofía, y que el ejercicio de la medicina se vuelve rutina tediosa sin una perspectivafilosófica. Para sustentar ambas tesis, recordaré los casos de Hipócrates, Harvey, Paré, Bernard,Cajal y Houssay.
Hipócrates es llamado el padre de la medicina porque fue el primer médico que describió lostrastornos de la salud de manera objetiva y detallada, y el primero en tratar la enfermedad como unproceso natural, en el que no intervenían dioses, demonios ni brujos. La consecuencia terapéuticaes obvia: las enfermedades deben ser tratadas por medios naturales, sin recurrir a encantamientosni a ritos religiosos. Basta de sacrificar gallos a Esculapio.
Hipócrates también fue el primer médico en afirmar que los trastornos psiquiátricos sonpatologías del cerebro, así como el primero en subrayar la importancia del medio ambiente.Hipócrates adoptó, en suma, la filosofía materialista, según la cual el Universo está compuestoexclusivamente por cosas materiales. Las llamadas medicinas alternativas y el psicoanálisis lehubieran horrorizado.
Ambroise Paré (1509-1590), el padre de la cirugía moderna, aprendió su anatomía como médicocirujano en el campo de batalla. Entre otras cosas, descubrió que los nervios periféricos forman unsistema paralelo al cardiovascular. Paré y Harvey introdujeron, pues, el enfoque sistémico en labiología humana. Los atlas anatómicos anteriores a ellos mostraban a los distintos órganosseparados entre sí.
William Harvey (1578-1657) descubrió que la sangre, en lugar de permanecer quieta o de oscilar,circulaba por el circuito que llamamos sistema cardiovascular. Llegó a esta hipótesis haciendoexperimentos, ya que la mera disección de cadáveres puede sugerir hipótesis anatómicas, pero nofisiológicas. Dicho sea de pasada, Harvey estudió en Padua, la universidad de Galileo, y no sólomedicina, sino también filosofía.
Demos ahora un salto, de la Revoluciónn Científica a mediados del siglo XIX. Entonces fue cuandoClaude Bernard (1813-1878) practicó y predicó el método experimental en investigación biomédica.Bernard experimentó en conejos y otros animales porque, contrariamente a la doctrina cristiana,sabía que los seres humanos somos animales emparentados con todos los demás. Casi todos losfármacos se estudian en animales antes de ensayarlos en humanos.
Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) fundó la neurociencia moderna. Sus observaciones fueron tanprecisas que aún hoy se usan en textos médicos. Cajal formuló las hipótesis de que el sistemanervioso es un sistema compuesto por neuronas, y que los impulsos nerviosos son de vía única.También cimentó la hipótesis de la unidad psiconeural, o sea que los procesos mentales son procesoscerebrales, tal como lo había sospechado Hipócrates dos milenios y medio antes. Sin esta hipótesisno se explicarían los éxitos de la neurocirugía ni de la psicofarmacología. No contento coninvestigar, Cajal formó varios discípulos eminentes, tales como Rafael Lorente de Nó, e hizo loposible por avanzar la causa de la ciencia en su patria, entonces muy atrasada.
El último caso que quiero recordar es el de Bernardo A. Houssay (1887-1971), el primercientífico experimental y Premio Nobel en Ciencias que produjera la Argentina. Houssay en BuenosAires, como Cajal en Valencia, empezó a investigar con recursos muy modestos, en una facultad demedicina en la que nunca se había investigado antes. Su contribución a la fisiología del sistemaendocrino-inmune fue capital porque probó que el páncreas y la hipófisis son, en efecto, partes deun sistema único. El animal al que se le extirpa el páncreas desarrolla diabetes, pero mejoranotablemente si también se le extirpa la hipófisis, lo que era contraintuitivo, como todas lashipótesis científicas originales.
Houssay fue el primer científico argentino en formar una escuela: hacia 1940, su Instituto deFisiología tenía unos cien investigadores, entre ellos Eduardo Braun Menéndez y Luis Leloir,también galardonado con el Nobel. La dictadura militar de 1943 lo destituyó de su cátedra deFisiología, pero con fondos privados organizó un instituto en el que prosiguió sus investigaciones.Además, Houssay, al igual que Cajal, fue un luchador incansable por el reconocimiento de la cienciacomo motor del desarrollo nacional. Al restablecerse el orden constitucional, fue nombradopresidente del Consejo Nacional de Ciencia y Técnica, el que financiaba proyectos de investigación,becas a investigadores jóvenes y viajes a congresos internacionales.
Los pocos casos que acabamos de recordar, de Hipócrates a Houssay, sugieren la importancia dedos hipótesis filosóficas en la investigación biomédica y el ejercicio de la medicina: elmaterialismo y el sistemismo. Sin materialismo caeríamos en el chamanismo, y sin sistemismo,trataríamos a cada parte del cuerpo independientemente de las demás partes.
Lo que vale para la medicina vale para todas las demás disciplinas. O sea, hay que ubicar lascosas que se estudian o manipulan en el sistema de sistemas que es el universo material; y hay queubicar la disciplina que se practica en el sistema de las ideas contrastables. También hay quepracticar el realismo. Así como el sistemismo nos salva del espacialismo fragmentador, el realismonos salva del apriorismo.
Pero el sistemismo y el realismo no bastan: también hay que practicar el cientificismo. Esta esla regla filosófica según la cual, toda exploración debiera conducirse a la luz del métodocientífico, ya que es el único que nos protege del dogmatismo. Este último es característico de lasescuelas filosóficas más influyentes en la actualidad: tomismo, marxismo, positivismo,hermenéutica, fenomenología y existencialismo. Estas escuelas no progresan ni dejan progresar. Poralgo los miembros de todas ellas, tanto los de izquierda como los de derecha, combaten alcientificismo.
El médico que se aferre a una posición dogmática se quedará atrás y constituirá un peligro parala salud pública. Para ayudar a vivir hace falta una filosofía viva, que se renueve a medida queprogresen todas las ramas del conocimiento.
*Filósofo.





