•CANDIDATURAS TESTIMONIALES

Medios y política

La cuestión del poder de los medios y de su influencia en los procesos sociales es un tema que los especialistas y los profesionales de la comunicación discuten desde hace mucho tiempo.

22-08-2026 | 15:21

La cuestión del poder de los medios y de su influencia en los procesos sociales es un tema quelos especialistas y los profesionales de la comunicación discuten desde hace mucho tiempo. Cuandoalguien me pregunta si los medios tienen o no el considerable poder que se les atribuye, suelocontestar: “Depende”. Ya se trate de televisión, prensa gráfica o radio (los medios queya llamamos “tradicionales”), la posibilidad de que afecten, en un momento dado, unproceso social en curso (por ejemplo, una campaña electoral) depende efectivamente de una multitudde factores: la historia política y la historia de los medios en el país de que se trate, lasituación económica, el estado de la opinión pública, la situación internacional y muchas cosasmás. Un mismo medio puede, en una situación determinada, jugar un rol decisivo, y en otra situacióntener una influencia reducida o insignificante. Un ejemplo particularmente claro: la televisión encontexto de campaña presidencial, en dos países vecinos y a pocos meses de intervalo: Brasil yArgentina. En la campaña electoral brasileña de octubre de 2002, la televisión jugó un papelimportante en la elección de Lula –que no me atrevo a calificar de decisivo, porque estosefectos no se pueden probar. He publicado un libro, en colaboración con un colega brasileño, sobreel tema. Pocos meses después, en la elección de Kirchner la televisión argentina jugó un rolprácticamente nulo. Esta diferencia se explica, en parte, por la historia de la comunicaciónpolítica televisiva en un caso y en otro. En muchos países de regimen republicano, incluido Brasil,un momento fuerte de las campañas electorales presidenciales es el debate televisivo entre losprincipales candidatos, y en los sistemas electorales a dos vueltas, el debate entre los doscandidatos que llegan al final. En muchos casos el género debate es utilizado también en laselecciones legislativas. En la televisión argentina el debate político entre candidatos ha sidopracticado muy raras veces (la última corresponde a la elección para el gobierno de la Ciudad).

El tiempo electoral en que hemos entrado tiene varios aspectos que conviene recordar. (1) ElGobierno, que desconfía visceralmente de los medios de comunicación, practica hacia ellos unacombinación variable de ataques directos y presiones de diverso tipo. (2) Con el adelanto de lafecha de las elecciones y los procedimientos aplicados para seleccionar a los candidatos(candidaturas “testimoniales” y otras yerbas), el Gobierno ha definido una situación enla cual el concepto de representación, eje del dispositivo democrático, pierde todo su contenido:la representación legislativa, que debiera definirse por proyectos políticos, se reduce a unrepertorio de nombres cuyo único interés reside en el puntaje que tienen sus imágenes en lasencuestas de opinión. Ante esta situación, la oposición no ha hecho más que adaptarse a esametodología. (3) Los distintos niveles de la comunicación (afiches en la vía pública,intervenciones en la radio y la televisión, spots publicitarios, etc.), que en una situaciónelectoral normal suelen tener poco contenido pero funcionan como índices, como “ayudamemoria” de un programa político, reenvían en este caso al mismo vacío, en el que sólo haycaras y nombres. El empobrecimiento del dispositivo electoral produce a su vez un empobrecimientode la comunicación. El resultado es que nos encontramos ante un proceso extremadamente lábil y conun alto grado de incertidumbre. ¿Pueden los medios, en estas condiciones, tener una influenciaimportante sobre el comportamiento de voto?

La respuesta no es fácil. La comunicación mediática funciona mejor, y por lo tanto puedeproducir “efectos” más sensibles, cuando se apoya en una situación que tiene una mínimaestructura (después de todo, normalmente los votantes indecisos lo son respecto de una alternativapolítica clara), y no ante una situación vaciada de sentido. Pero son los actores políticos quienespueden darle contenido al enfrentamiento. El Gobierno ha tomado el camino contrario, pero si laoposición consigue algo en esa dirección (le queda poco más de un mes), los medios podrían jugar,hacia el final del proceso, un rol de importancia. Interesante, porque de ese modo la actitud delkirchnerismo hacia los medios correría el riesgo de verse, por fin, justificada: la desconfianzadel kirchnerismo podría transformarse en profecía autocumplida.


*Profesor plenario Universidad San Andrés.

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