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Memoria y olvido

Se termina el congreso de literatura latinoamericana en Lyon, hay que volver a casa. La Argentina desde Francia no se ve, o se ve borrosa, entrecortada por la escasa WI-FI de los hoteles. El partido es una mancha verde en la página de televisión pirateada en internet.

Memoria y olvido
23-08-2026 | 16:48

Se termina el congreso de literatura latinoamericana en Lyon, hay que volver a casa. LaArgentina desde Francia no se ve, o se ve borrosa, entrecortada por la escasa WI-FI de los hoteles.El partido es una mancha verde en la página de televisión pirateada en internet. Solo se lodistingue a Maradona con una capita roja como de disfraz de juguete de Superman; lo hicieron ponerla pechera porque se confundía con los jugadores, está vestido del mismo color que su equipo. Unfallido de vestuario clarísimo. Se confunde, quiere jugar, es el 12, y como un animal contenido quebordea el blindex de su jaula bordea la raya blanca sin poder traspasarla. Algo así se ve. Pero nodan el partido por televisión.
La Argentina no aparece en la televisión francesa ni en los diarios. Sólo en algún titularfutbolístico de la semana pasada: “La Argentina tiene miedo”, sobre una foto de laselección entrenando, y también una foto del Pelusa haciendo un panzazo de oso polar sobre elcésped de la Bombonera. Los diarios argentinos en internet tampoco dan demasiada idea de lo queestá pasando en la opinión pública. Se extraña Crónica TV, ese canal que mucha gente ahora tieneprendido todo el día, como antes se tenía la radio sonando de la mañana a la noche. Desde Europa nose sabe qué tema, además del fútbol, realmente explotó en Buenos Aires, qué se habla en el taxi, enlas casas, en el almuerzo de los compañeros de trabajo. Se destacan la Ley de Medios y el crimen deSantiago Urbani, pero en este último caso no se entiende del todo si la persistencia del tema enlos titulares es por la brutalidad del crimen o por la desidia de la policía que terminarepercutiendo en el actual intendente de Tigre. Ese pulso lo da la televisión, el comentario de lagente, el periodista que presenta la nota y simula ser objetivo, los programas con recortes deotros programas. Eso en Europa no se consigue.
Lo que queda claro desde acá es que Latinoamérica solo existe en Europa. Uno nunca está enLatinoamérica, uno está dentro de la Argentina, dentro del Uruguay, dentro de Chile, pero no dentrode Latinoamérica, que es una idea abstracta concebida desde Europa y para Europa, así comoOccidente solo se concibe desde Oriente y viceversa. Me acuerdo de esa obra del coreógrafo MauriceBéjart Che, Quijote y bandoneón, un título indigesto. Pienso en el HBO con que los americanosengloban a los televidentes hispanos. Seguimos siendo el gaucho andaluz que encarnaba RodolfoValentino, pero ahora en lugar del sombrero de pompones tenemos la boina de guerrillerorevolucionario. Ayer me llevaron a un show latino donde los músicos con maracas y camisas devolados cantaban el himno cubano del Che y unos pedazos de Las cosas del querer.
El pasaporte latinoamericano se consigue en Europa. Por ejemplo, para que una novelaargentina o colombiana se vuelva latinoamericana se tiene que publicar en España y desde ahídistribuirse por el nuevo continente. Editorialmente, Latinoamérica está balcanizada; cada grupoeditorial publica de las fronteras para adentro; hay más posibilidades de que un autor argentinoesté publicado en Polonia que en Uruguay.
Entonces, ¿cómo se ve la Argentina desde Francia? Se ve poco y confundida con el resto delcontinente, en un horizonte de post-exotismo apocalíptico, injusticia social, violencia, fútbol ymegalómanos plebiscitarios.

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