•retraccion economica

Menos trabajo y más pobres

Según la última encuesta anual del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, los hogares experimentaron una brusca caída en su poder adquisitivo

23-08-2026 | 14:46

Según la última encuesta anual del Observatorio de Deuda Social de la Universidad CatólicaArgentina, los hogares experimentaron una brusca caída en su poder adquisitivo. Tras cinco años desostenido progreso en ingresos y empleo, en un contexto de crisis de mercados internacionales, seobserva que entre el período 2008-2009 la proporción de hogares cuyo ingreso no resulta suficientepara sostener un mismo nivel de vida se incrementó de un año al otro del 37,2% al 43,9%.
Junto a ello, casi una decena de otros indicadores constatan que los hogares han perdidotanto capacidad de compra como de consumo: no ir al médico o dejar de comprar medicamentos, nopagar servicios o impuestos, comprar menos comida o experimentar hambre de manera frecuente, entreotras evidencias no fáciles de denunciar.
Sin embargo, una vez más, el impacto de la retracción, como antes el del crecimiento, no tuvouna distribución equitativa. En efecto, la inflación y la desaceleración económica golpean sobretodo a los hogares pertenecientes a los estratos socioeconómicos más pobres. En el año 2008 el58,1% de los hogares con más bajos recursos indicaban un estado de “pobreza subjetiva”;es decir, que el ingreso mensual les alcanzaba para sus gastos corrientes básicos, mientras que en2009 dicho porcentaje ascendió al 74,3%. Los hogares cuyos ingresos son suficientes para cubrir losgastos corrientes y además pueden ahorrar crecieron levemente entre 2008 y 2009 (de 12,5% a 13,3%).Este dato indica que la resignación de gastos en los estratos medios-altos tuvo más que ver con laprevisión y no con una efectiva reducción de los ingresos. Esto se debe a que con peoresexpectativas, generalmente los hogares con capacidad de ahorro adoptan conductas conservadorasfrente al gasto, algo que no pueden hacer los segmentos socioeconómicos más vulnerables.
Estos datos son plenamente coherentes con la constatación de una brusca caída en el ritmo decreación de empleo en el sector formal y una marcada destrucción de puestos de trabajos en elsector informal, lo que generó que la desocupación abierta trepara de 10,5% a 11,8% y el subempleoindigente de 12,1% a 17,6%, al mismo tiempo que el empleo pleno de derechos apenas cayera de 42,3%a 40,5%. De tal manera que en esta coyuntura aumentó la proporción de empleo de baja calidad: lostrabajadores con empleos precarios o con subempleo inestable pasaron a constituir aproximadamenteel 55% del total de los ocupados, lo que muestra un punto de inflexión en la generación de empleode calidad observado en los anteriores relevamientos. La población más afectada por el aumento deldesempleo, el empleo de indigencia y la precariedad laboral han sido los sectores más pobres de lasociedad. Entre ellos, sólo un 18% de la fuerza de trabajo cuenta actualmente con un empleo decalidad, aunque con ingresos en el piso del salario mínimo. En suma, se observa que la evolución dela capacidad adquisitiva del ingreso ha estado directamente relacionada con las modificaciones enel mercado laboral y la calidad de inserción en el mismo.
Estos hechos entre otras decenas de indicadores dan cuenta del hecho de que no sepamos cuáles realmente la tasa de pobreza y que no haya ningún reconocimiento oficial de su incremento. Nohay duda de que la pobreza no sólo aumentó en términos absolutos –y, por lo tanto, entérminos subjetivos–, sino que también se intensificó el deterioro de las condiciones de vidade los hogares más pobres. Aunque se niegue la realidad o se la acuse de subjetiva, la tenaza queimponen la inflación y la recesión afectan particularmente el empleo y las condiciones de vida delos trabajadores informales e indigentes, sin que exista ni siquiera un seguro de desempleo ni unprograma de ingreso universal por niño capaces de contener la polarización social y brindar almenos seguridad alimentaria a millones de personas.
Todo ello en el país de los agro-negocios, los subsidios a grandes empresas y elsostenimiento del fútbol comercial como deporte nacional. Un lugar en donde para algunos la pobrezaes sólo un problema subjetivo.

*Director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.

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