Me acusaron por los impuestos; no tengo ni un centavo. Me acusaron por los niños; y niuno de ellos es mío. La mala suerte, oh... La mala suerte está matándome.”
De Third Degree (1953),
Blues de Eddie Boyd (1914-1994).
El problema con Reutemann era su insistencia en firmar justo con los equipos que ya tenían alnúmero uno en funciones. Así, pese a su enorme talento, la cosa era medio imposible. Rebelarsecontra el poder –lo aprendería con la amarga experiencia– sería aún peor. Le pasó conNiki Lauda en Ferrari, con Mario Andretti en Lotus, con el granjero Alan Jones en Williams; conMenem, con Duhalde, y ahora con Néstor en el PJ-K. Uf. Es un karma, pobre.
Mientras en Santa Fe el Lole piensa a qué auto subirse y los Dakar giran a mil por loscaminos del Señor, el flamante presidente académico, Rodolfo Molina, se muere por un golcito paralos suyos. Sentimiento que comparte –se ve–, con el secretario de Ambiente, HomeroBibiloni, el reemplazante de Romina Picolotti, la chica de los rulitos. Porque resulta que su hijoNehuén –no confundir con Lihué, que es Prichoda– fue el feliz primer adjudicatario delPlan 0 Km lanzado por el Gobierno. Que es ¡un Gol! Eso sí es suerte, muchachos, y no lo de Migliorey Boselli.
Bah, no tanta suerte. Porque el tigre Massa, jefe de Gabinete y subcampeón argentino, visitóal funcionario y... el nene, pobre, tuvo que renunciar de inmediato al beneficio. A pata, de nuevo.Rápido de reflejos y viendo cómo venía la mano, Molina prefirió ir a lo seguro y dejó la seña porun viejo Falcón gasolero que en Colón usaban como remís y que había pasado por Racing en 2005. Eslo que hay.
Bien lo sabe su vecino, Pepé Santoro, que sueña con lo imposible y choca contra la durarealidad. “A veces uno pide un Mercedes Benz y nos traen un fitito”, confesó hace días,con amable melancolía. Mientras cantaba su tango, el morochazo Moreno, viejo conocido, negociaba suregreso con la promesa de hacer goles, esta vez sí. Y Gustavo López, modelo de colección fuera decatálogo en España, también ruega por un lugar en el garage de la nueva casa. Pintura original,rojo fuego. Taxi, sólo a veces.
River tiene una Ferrari que, de todos modos, hace tiempo dejó de ser suya. No importa. Ahoraquiere a la camioneta de moda, la Fabbiani Ogro XXL Full, que viene con todos los chiches. Motorpreparado, patonas, llantas deportivas, audio de mil watts y luces halógenas para girar tranqui denoche. Si logran arreglar sus papeles, verán cómo combinarla con la Falcao Gol, serie Amén; eltípico vehículo familiar que los matrimonios de jubilados usan solo para ir a misa. ¿A cuálsubirse? Ese será un dilema para el bueno de Gorosito, el técnico vintage de exótica melena ondaTremendo. ¡Vuelven los 80, a full!
Hijos de la crisis y la escasez, los que hoy cotizan mejor que nadie son los usadosfabricados en los tempranos años 70. Definitivamente inalcanzables los prototipos de lujo–Messi, Agüero, Gago, Mascherano, Tévez–, hay que conformarse con lo que queda en stockpermanente. No está tan mal. Pasen y vean.
Tenemos al Caldera J.L. Highlander Sport, la gauchita Bichi F-100 ó a las baqueteadas peromuy efectivas cupecitas: la Schiavi Sierra, la Palermo Fuego y la Ibarra New Generation, negra.Además, el renovado Grand Guille USA Turismo, y la deslumbrante Verón J.S. Testacalva, codiciadahasta en la patria de don Enzo, que no Francescoli. Son máquinas de otros tiempos, confiables, conbuenos chasis, elaboradas artesanalmente. Nada que ver con esas latitas sin repuestos que secolocan en Europa y mañana vuelven con la chapa abollada y el motor fundido. ¡Que vivan los Siam DiTella, melancólicos míos!
A falta de un mercado brillante, lo más rutilante de la temporada, por lejos, será el retornoa Boca de un clásico con nuevo diseño: el Bianchi V49 Manager. Un fierro. Lo demás es pura espuma,comparsa en un casting permanente. Pequeñeces. A propósito de eso, Maxi Morales, dispuesto ahacerse notar en el mercado, ya no quiere ni oír hablar de Rusia, una liga donde el más petiso mide1,80. Lo bien que hace. El otro jockey nativo, Diego Buonanotte, quizá se tiente con vivir supropio cuento de Las mil y una noches en Qatar, un lugar donde no suelen fijarse en gastos ni encentimetraje. Todo es posible en este mundo, amigos, menos que Maxi López regrese al Barcelona.Digo, bah; no sé.
El movimiento de técnicos es otra desgracia. Alejados de la sofisticación de Simeone, elmarketing berreta pero efectivo de Ramón, el histrionismo del Bambino Veira o los sainetes deCaruso Lombardi, a estos entrenadores en funciones –más allá de sus apreciablestalentos– se los nota más aburridos que cenar con Cavallo. Repasar la lista, deprime unpoquito.
La cenicienta Ischia. El políticamente correcto Russo. El muy representado Llop. Pipo G., laestrella retro. El escribano Alfaro. Los buenos de Cagna o Gareca. El distante Zubeldía. Losdesangelados Burruchaga, Astrada, Madelón y Sensini. Y el paciente don Pepé, más cerca del CerebroMágico que de la PlayStation. Help.
¿Qué hacer si el fútbol se vuelve demasiado formal y previsible? A no desesperar,compatriotas. Siempre nos quedará nuestra divertida farándula. Es decir, algunos de ellos, que sonbastante más de dos. No fallan. Hablo de esa increíble troupe de audaces que se exhiben sin falsospudores en la tele. Juntos o separados, diciéndose de todo o reconciliados para la foto; siempreestirando los límites, buscando prensa gratis para la próxima temporada. ¡That’sentertainment!
Encima este año tienen campaña, no se olviden.





