Mi enganche no es positivo

¡Volvió el Enganche Melancólico y su telenovela bostera!

Mi enganche no es positivo
06-10-2026 | 15:59

El hombre más lento, que no pierde de vista el fin, va siempre más veloz que el que vayasin perseguir un punto fijo.”
Gotthold Lessing (1729-1781), ensayista y poeta alemán de la Ilustración.

¡Gracias, gracias, gracias…! Con el paso a la inmortalidad de la Armada Brancaleonemaradoniana, frustrada en su misión divina de recuperar el Santo Grial para la patria, me imaginéde regreso en la previsible llanura nativa. Maldición. Otra vez la adormecedora sonrisa de Russo,los horribles planteos de Carusito, los gags de Ramón, el fino comediante de Boedo, o el nuevo“hoy un juramente, mañana una traición” del gordo Fabbiani. Qué tortura, colegas.
Pero no. De un día para el otro y cuando nadie lo esperaba, reapareció otro sainete nacional,una alternativa válida a las novias con CUIT de Ricky Fort y la explosión de acné adolescente contreinta puntos que afecta a Tinelli. Señores, ¡volvió el Enganche Melancólico y su telenovelabostera! Un universo de pasiones encontradas, villanos que no quieren su felicidad, un pueblomovilizado en otro 17 para defender líder y contrato, intereses espurios operando en las sombras yun amor puro por los colores que jamás morirá. Wow. Salvado el hombre.

Por lo que se ve, el romance de Riquelme y los dirigentes de Boca yatiene más casamientos, peleas y reconciliaciones que Liz Taylor y Richard Burton. A mí me pasó, conuna novia que tenía. Un enganche fuerte (pero más divertido) con finales desgraciados y, paracolmo, repetidos. Menos mal que no llegué a firmar.
Los protagonistas del vodevil, más allá de todo, defienden un interés superior al que sitúanmuy por encima de cualquier enfrentamiento circunstancial. ¿Boca Juniors? ¡Nah! Lo que buscan esasegurarse la vejez, muchachos, sobre todo ahora que lo del 82 por ciento viene duro. Riquelme, porque exige cinco palitos verdes limpios por cuatro años a sus 32; y los dirigentes–que responden con su patrimonio personal si llega a haber algún problema–, porque noquieren mudarse del country, ni terminar garroneando un lugarcito en el panel de Fantino, comoRuggeri. Gente sensata.
Todo sucede en el país de las paradojas. Mientras el símbolo Millonario es Almeyda, el clubmás popular se desvive por Riquelme, sutil pisador y fabricante de túneles. Las sudorosas masas loreclaman, priorizándolo frente a otros íconos boqueases, como la panza del Dios nativo asomando ensu palco o los Milagros Martinicos. Y resisten la actividad destituyente de los fieles al hijo deFranco, que lo detestan.
Es más: el arreglo –si se hace, ojo– profundizará aún más la crisis políticaentre macristas, neo macristas, post macristas y amoralistas, que es suena feo pero es mejor que“amealistas”, es decir, los partidarios de Jorge Amor Ameal, el hombre que sueña condos espaldas bien ocupadas durante los próximos años: la de Riquelme con la diez, y la de él contrael respaldo del sillón presidencial. Lindo.
La noche del viernes fue un infierno. El futuro de Riquelme dividía las aguas. Los relatores“¡An buan mamanta!” y “¡No lo cante, no lo grite, no se abrace!” inclinabansus canchas, uno en contra, el otro a favor. Y mientras la incertidumbre por el destino del UltimoEnganche de la Nación dejaba en un triste segundo plano a Arsenal-Lanús, el partido inaugural delApertura, las aves de rapiña –el insaciable Racing (dispuesto a dar lo máximo), los Rojos(lanzados como un camión) y hasta el Estudiantes de Verón–, volaban en círculos, listos paratentar al héroe injustamente despreciado. ¡Horror!
El vice José Beraldi –indignado por el buchoneo de todo lo que pasaba puertasadentro–, hablaba y hablaba sin decir nada, una especialidad en la que, ingenuo de mí, penséque Luis Segura era insuperable. El vocal romano ortodoxo Horacio Palmieri se lamentaba por“esta falta de respeto al ídolo” y los demás involucrados no atendían sus celulares,preservando la buena salud de los neumáticos de sus camionetas y los inmaculados frentes de suscasas.
Esa reunión secreta parecía la vida de Fort. Nadie parecía dispuesto a guardar secretos, comosí lo supo hacer don Winston Churchill después de ese amable encuentro de sus pilotos con platosvoladores en la Segunda Guerra. Jah… ¡Ese sí es un buen conservador y no Mauricio elafeitado, compatriotas!

Al final hubo fumata bianca y, parece que Juan Román I, elMelancólico, será entronizado. Pobre Borghi. Acostumbrado a hacer funcionar sus equipos a partir deuna idea colectiva, deberá resignarse a funcionar como un stage manager de Estela Raval y los DiezLatinos. Ojalá la Balada de la Trompeta les salga afinadita. Glup.
De eso, justamente, dependerá el futuro político de Amor Ameal y el trabajo del Bichi, dostipos demasiado buenazos para sobrevivir sin sobresaltos en este ambiente tan caníbal del fútbol.La cosa no será fácil ni amable en las altas cumbres bosteras. Si el equipo gana habrá abrazosemocionados, pero igual se arrancarán los ojos entre ellos, y mucho más con las elecciones encima.Y si no ganan… el espectáculo será dantesco y nos enteraremos de los detalles más escabrososen vivo y en directo.
Show garantizado, señores.

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