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Moneda falsa

Moneda falsa
24-08-2026 | 15:24

Puede que el menemismo ya no produzca más hechos en la política argentina. Pero a cambio, ynotoriamente, no deja de producir sentidos. Esta semana, por ejemplo, le dictaron embargopreventivo a Armando Gostanian, el perdurable presidente de la Casa de la Moneda, durante aquelloslargos años. En un plano estrictamente fáctico, lo que esto implica es que el fuerte impulso deaquella época a favor del olvido y la impunidad falló en su intento: las causas prosiguen, elpasado existe, los delitos importan. Pero a la vez, y más allá de los hechos como tales, no es undato menor que las sospechas sobre manganetas y turbiedades recalen ahora nada menos que en él.

Hay ficciones que postulan un Estado, que lo diseñan y lo proyectan, como hizo por casoSarmiento cuando escribió Facundo. Y hay ficciones de contra Estado, que imaginan su toma o sudestitución: así Museo de la novela de la eterna de Macedonio Fernández, por ejemplo, o Los sietelocos de Roberto Arlt. Pero luego existen también las ficciones estatales, las que el propio Estadotrama, las que el propio Estado sostiene. La energía atómica en Huemul, por ejemplo, fue una claraficción estatal peronista; el traslado de la capital a Viedma, una ficción del alfonsinismo; lacondena argentina al éxito, una ficción estatal de Carlos Pellegrini primero y de Eduardo Duhaldedespués.

Pero las ficciones del Estado menemista cobraron en su hora una potencia muy singular, probadaen la intensidad de su capacidad de hacer creer. Que un peso pudiese convertirse en un dólar, porejemplo, supone mucho más que una mera paridad cambiaria: activa sin ambages la imaginación de unpaís poderoso. Cuando Gostanian, que presidía la fabricación de esos pesos, fabricó en una ocasiónlos menemtruchos, se sinceró en cierto modo y entregó indirectamente una pista: trucho en el fondoera todo, esos billetes de chiste y los otros billetes también. Ahora lo procesan porque en lacompra de las máquinas con que hacen toda esa plata parece que hubo trampa. Es decir, que hasta elsoporte material de aquella ficción estaba acechado por lo falso y lo insincero.

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