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Monopolio en la red

Con la presentación parlamentaria de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, buena parte de la sociedad discute fuertemente el tema de monopolios de contenidos, distribución y la posibilidad real de que llegue a su fin en un par de meses o, por el contrario, se perpetúe.

23-08-2026 | 12:00

Con la presentación parlamentaria de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual,buena parte de la sociedad discute fuertemente el tema de monopolios de contenidos, distribución yla posibilidad real de que llegue a su fin en un par de meses o, por el contrario, se perpetúe.

Sin embargo, el debate es muy restringido y es evidente que hay un soporte estratégico para elproceso de información y formación, sobre el que la nueva ley dice muy poco, de crecimientofulminante e ilimitado, donde producir contenidos y distribuirlos supone primero encontrarlos en unentramado virtual casi infinito.

Nos referimos, obviamente, a Internet. Al respecto, el cuadro permite observar para febrero delaño 2006 y países de gran acceso a Internet, el monopolio “natural” creciente de Googlecomo proveedor de búsquedas.

Y la concentración avanza. Si en el año 2006, Google representaba el 43,7% del mercado mundialde búsquedas, en el año 2007 ya atrapaba el 53,6%.

Esto, considerando el promedio mundial, pero la Unión Europea informa que Google atrapa el 83%del mercado de búsquedas, superando el 90% promedio entre Francia y España, mientras que en EstadosUnidos el mismo buscador acapara el 70% de total de búsquedas

Semejante concentración no es un dato menor desde el punto de vista de la información y elcontenido de la misma.

En rigor, la experiencia de los usuarios señala que la mayoría encontramos y por lo tantoaccedemos cada día, no tanto a la temática que Google impone, sino más bien al contenido queprioriza Google, sobre el tema que nosotros, sujetos imaginariamente “libres”, deseamosencontrar.

Hoy, en Google está casi “todo”, y van efectivamente por el objetivo de reunir“toda la información del mundo”, pero casi “todo” lo que no está en lasprimeras páginas de apertura de Google para la gran mayoría de usuarios de Internet sencillamenteno existe.

Es un poder escandaloso, prácticamente omnímodo, el que se está construyendo, cuya perspectivaes inquietante, aunque no por ello menos probable.

Pero la movida del guglopolio, aún no legislada en el mundo, avanza y excede ya largamente elestratégico proceso de “búsqueda” de contenidos preexistentes que, reiteramos, para lamayoría de usuarios en el soporte de la red es similar a “producción y distribución decontenidos”.

Hoy en Internet son muy pocos los que no usan varios o algunos de los servicios adicionales deGoogle. Desde el buscador, el correo electrónico, los mapas, los videos, el sistema para compartirimágenes, documentos… Hasta los servicios más sofisticados, o las plataformas de publicidad,el lector de RSS, la creación de blogs o la formación de grupos.

La pregunta que surge evidente es cómo se ordena este enorme poder en expansión día a día. Cómoasignarle al menos cierto orden “legal” a este monopolio creciente y natural en laautopista que todos consideran dominará el tráfico de información de manera casi absoluta en pocosaños?

En fin, para ponerlo en lenguaje de época: ¡un Mariotto a la derecha de este cyberpalco porfavor!


*Director Consultora Equis.

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