•DISCURSO DE LA InTILIDAD

Moralina y ausencia de política

Hay varios modos de negar la política. Se lo puede hacer incluso con una postura militante y un fuerte compromiso social. La preocupación hacia la vida colectiva cuando no se inscribe en el marco de su realización política no supera el deseo moral. Martínez Estrada hablaba de la vocación nacional hacia la “moralina”, esa aparente agitación declamatoria que nunca deja de descansar en el remanso del ideal.

23-08-2026 | 08:30

Hay varios modos de negar la política. Se lo puede hacer incluso con una postura militante y unfuerte compromiso social. La preocupación hacia la vida colectiva cuando no se inscribe en el marcode su realización política no supera el deseo moral. Martínez Estrada hablaba de la vocaciónnacional hacia la “moralina”, esa aparente agitación declamatoria que nunca deja dedescansar en el remanso del ideal.
Distingo tres modos de articular este discurso de la inutilidad. Uno es el de meter el dedoen la llaga para mostrar cuánto duele. Para hacerla sangrar se usa a los niños, a la inocenciainmaculada. Señalar cuántos niños mueren de hambre por hora en el país no es una cuestiónestadística. Desnuda la crueldad en todo su sadismo. No hay gobierno que pueda sentirse exitosomientras haya un niño que muere por inanición en su territorio. No hay argumentación posible quecompense esta realidad que derrumba todos los edificios. El hambre de un niño es un sacudónsísmico.
Lo mismo sucede con las guerras, la foto de un niño muerto nos deja sin palabras. El problemaes que para que ese infierno no sea otra foto más, una gigantomaquia del dolor y de la injusticia,se necesitarán palabras, es decir, pensamientos que guíen nuevos hechos.
Mediante la construcción de este monumento retórico a la víctima se habla en nuestro país dela pobreza y de la concentración económica en manos de corporaciones extranjeras. Es el camino máscorto para llegar al estómago del que lo puede llenar, y golpear en el alma patriótica ávida derevancha.
Para localizar este estilo que supera fronteras partidarias, hay que acceder a la zona en laque el sufrimiento y el despojo se erigen en un emblema, me refiero a los doctrinarios de laizquierda nacional.


La construcción de una política que haga confluir un mercado dinámico, una estrategia queatraiga a inversores de capital y tecnología, una educación que capacite recursos humanos, enasociación con un Estado eficiente y controlado, es una tarea que postergan para otro momento.Primero la negación y el dolor, luego habrá tiempo para la afirmación y la salud.
Otro discurso de la inutilidad que niega la política proviene de la tradición filosófica y esde corte nietzscheano con una insistente remisión a Michel Foucault. Si bien es cierto que lostextos de Giorgio Agamben o Roberto Espósito no son decisivos ni de conocimiento ampliado,encuentran en los centros culturales una buena acogida.
Mediante la noción de biopolítica se diagrama un mundo en el que los poderes centralesadministran la vida de las poblaciones. En la actualidad, aducen, hay un sobrante poblacional quese dejará extinguir o se lo hará morir mediante las masacres civiles en las guerras, las epidemiasinducidas, los experimentos genéticos y el hambre programado.
Sostienen que el mundo de hoy es un campo de concentración cuyo paradigma es Auschwitz. Poreso estos pensadores remiten sus reflexiones a una situación histórica en particular: el nazismo, ysu período de referencia es la entreguerra que va del 20 al 40 del siglo pasado.
Así como vivimos en un campo de concentración globalizado y disimulado por la obscenidad denuestra sociedad de consumo y por la “vida líquida” (de acuerdo a Zygmunt Baumann, otropensador que aborrece el presente), también la sociedad democrática occidental es, para ellos, undisfraz que oculta una dictadura que por no ser explícita no deja de ser real. Detrás de losparlamentos y de la supuesta prensa libre, existe un Yo el Supremo que muestra su cara en losEstados de Excepción, figura jurídica que, para Agamben, no sólo hace saltar todas las garantías enmomentos de peligro institucional, sino que constituye la verdad de todo el aparatorepublicano.


La entreguerra fue el auge de los fascismos y del stalinismo (poco mencionado por estosfilósofos) y les da tela histórica para confeccionar este modelo patológico ya no de la sociedadsino de la vida.
Patológico de acuerdo a las palabras del maltrecho Nietzsche, para quien el resentimiento, lamala conciencia y la astucia con ropaje de víctima son los síntomas de la enfermedad moral.
Nada dicen estos filósofos acerca de lo que sucedió en su hábitat occidental desde 1945 hastahoy, en que en medio de graves crisis –como las de las Brigadas Rojas– su propiosistema no necesitó del Estado de Excepción ni de ninguna primavera de un patriarca para cuidar elorden del poder. Esa pax americana de la posguerra no les sirve.
La tercera expresión de este breve listado de preocupaciones inútiles de grave solemnidad esel de los ámbitos en que es acogido el discurso internacional de lo que se llama “desarrollohumano”. Expresión típica de simposios y de encuentros organizados por fundaciones y ONGs,que configuran un modelo de dignificación de la pobreza mediante políticas de inclusión social.
Parten de la nueva realidad que ya no divide, según sus teóricos, el mundo entre ricos ypobres, no porque no los haya, sino porque la partición fundamental es entre excluidos y los queson parte del sistema. Incluir a las poblaciones marginalizadas exige elaborar políticas públicasen salud, educación y vivienda, que, en un mundo en el que la riqueza se distribuyeinequitativamente, permite a los pobres de todos modos tener acceso a los bienes terrenales ydarles una oportunidad de ascender socialmente e integrarse al mundo civilizado.
La noción holística de “calidad de vida” tiene la flexibilidad de adaptarse atodo tipo de situaciones, y en este caso sirve para señalar que en un mundo desigual y cruel, elEstado puede equilibrar las disimetrías mediante una red de servicios destinados a los que menos“tienen” que les permitirán no “ser” menos.
Así como en las presentaciones anteriores el mundo estaba habitado por verdugos y malos, eneste mundo del desarrollo humano no hay malos, da la sensación de que todos pueden ser buenos.


Si de las formas derivadas de un cierto marxismo, la historia es la historia de lucha declases hacia la emancipación del género humano en una sociedad de iguales y fraternos, en laversión del desarrollo humano plasmado en lenguaje internacional, la base filosófica es liberal.
El liberalismo social del siglo XIX es el que se preocupa por las políticas de higiene,construye ciudades obreras y crea las primeras mutuales solidarias entre trabajadores. Lucha asícontra los efectos indeseados de la industrialización que produce hacinamiento habitacional,alcoholismo y prostitución, y mediante políticas originadas en la sociedad civil, pretende crear unsistema posible sin miseria y un orden capitalista pujante con progreso social.
Hoy en nuestro mundo de seres sobrantes, incluirlos, darles una vida digna, es posible paralos expertos en desarrollo humano, aun en la pobreza. Contrasta esta visión armónica con laanterior, la del despojo y la crueldad.
Entre ambas, la política espera su turno.

*Filósofo (www.tomasabraham.com.ar).

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