•SINDICALISTA CON ASPIRACIONES

Moyano y el virus de Lula

28-07-2026 | 13:21

Lech Walesa, el luchador polaco, instrumento fundamental para el desmoronamientoposterior de la Unión Soviética fue, para la historia del sindicalismo internacional, menospernicioso que el exponente sudamericano. Luiz Inácio Lula Da Silva, del Brasil. Comoconsecuencia del extendido virus de Lula, abundan cacatúas de sindicato que deliran con suejemplo.

Sueñan con la pinta de Lula. Con calzarse la banda. El virus de Lula supo ser letal paradeterminados dirigentes sindicales argentinos. El sobrio Víctor De Gennaro, el Tano, emergiócomo el primer héroe que parecía disponerse a imitarlo. Conste que De Gennaro traficaba unafirme amistad política con Lula, el creador del virus. Pero el Tano no pasó del amague de construirel partidito propio.

Otro afectado por el virus, en grado menor, portador sano, resultó ser LuisBarrionuevo. Conste que Barrionuevo alcanzó a planificar –según las vertientes– unviajecito trunco hacia Brasilia. Con el objetivo redituable de fotografiarse con Lula. Elabrazo solidario con Lula representaría la plataforma de lanzamiento del proyectoBarrionuevo 2011. Igual que De Gennaro, debió Barrionuevo postergar las alucinacionespresidenciales. Para situarse, en su caso, insensatamente, detrás de Eduardo Duhalde, el Piloto deTormentas (generadas).
A los efectos de fundar juntos el instrumento recursivo del Peronismo Federal.Asociación ampliada de víctimas y/o enemigos de Kirchner, el Furia.

Hoy Barrionuevo debe conformarse con disputar la hegemonía sindical con Venegas, el Momo.Pero donde el virus de Lula ocasiona los peores estragos es en el imaginario de Hugo Moyano.El Hoffa nacional. Comandante de los camioneros más expresionistas del universo. Conste que setrata de un cuadro de respetable fortuna, basada en su admirable capacidad para el ahorro.Es el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT).

Moyano ya no espanta, tan sólo, a los hipersensibles sectores medios, tan degradados por elarte. Con la ferocidad de su rostro, con la trascendencia de sus modalidades (sobre todohereditarias), Moyano hoy asusta, incluso, a los peronistas que no lo asumen.
Por lo tanto, los políticos del peronismo prefieren mantenerlo, a Moyano, como a unamante de lunes. Para tratarlo, casi, a escondidas. Le temen los compañeros peronistas de lacivilidad. Los que exhiben la resignada impotencia de aceptar que, por las desdichasinvoluntarias del compañero Balestrini, pueda acceder Moyano a la presidencia del PartidoJusticialista de Buenos Aires.

El Furia fue uno de los asustados que más aplaudió en el acto de asunción de Moyano. En la tardetelevisada de La Plata. Y hasta cantó –quién iba a decirlo– lamarchita tradicional. La marcha que supo ignorar olímpicamente, durante los cinco primerosaños de kirchnerismo explícito.
Cantó el Furia después de abrazar al Hoffa que tanto lo asusta (conste que el Furiasiempre le temió a Moyano. Casi tanto como a Magnetto).

El Líder de la Línea Aire y Sol, el gobernador Scioli, también cantaba la marchita, en latarde de Moyano, en La Plata. Cantaba con “fe, con esperanza, siempre para adelante”.Como si Scioli fuera exactamente feliz en el canto. Sin necesitar el alarde bucal, la festivasobreactuación, con los deditos en ve, del meritorio Amado Boudou. Es Boudou uno de los tantossparrings que el Furia suele ofrendarle a Scioli, para cercarlo. Como Randazzo, que tambiéncantaba, aunque se tome el cerco menos en serio.

En realidad, Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, se lleva mejor con Moyano, elproletario de Carpani, que con Kirchner, el Furia. Porque, al menos, Moyano le va de frente.Podrá condicionarlo hasta ponerle, a Scioli, el número dos de la fórmula. Un hombre suyo. Paraser en la próxima Moyano. O más arriba.
El virus de Lula está incorporado. Para desgracia de los minigobernadores del Conurbano.

Los que se sienten embocados, por partida doble. Porque los minigobernadores le tementambién a Moyano, pero por cuestiones derivadas de la basura. Sienten que, si leescamotean el apoyo, van a sucumbir por los motivos originados en el mal olor.

*Extraído de www.jorgeasisdigital.com.

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