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Mujica: “La Argentina se despedaza al pedo.”

América latina tiene un desafío: integrarse de alguna forma. La vieja forma de integrarse que era la de Alejandro, mejor dicho la que soñó Filipo, no parece que sea muy viable en los tiempos contemporáneos.

23-08-2026 | 13:07

ALFREDO GARCIA: A nivel mundial la mano viene complicada. Con Africa no se sabe qué pasará, ¿yAmérica latina...?
JOSE MUJICA: América latina tiene un desafío: integrarse de alguna forma. La vieja forma deintegrarse que era la de Alejandro, mejor dicho la que soñó Filipo, no parece que sea muy viable enlos tiempos contemporáneos. Es recomendable que no. Entonces, no hay otra que la negociaciónpolítica. Pero acá viene el instrumento de la conciencia, que son los partidos. Yo creo que estascosas hay que discutirlas mucho y que no hay que esperar resultados prácticos e inmediatos. Pero apartir de transformarlos en leitmotiv, en ideas fuerza de carácter partidario, hay que calar paraque se sientan en la propia masa. Si no, nunca va a haber una integración segura.
—Viste que la coincidencia ideológica no garantizó tampoco…
—No, no garantiza nada.
—El sueño de la patria grande, desde los 60 que se está planteando por parte de laizquierda. Hubo intentos cuando estuvo Allende, los peruanos, Torrijos,... pero se fue todo aldiablo, ahora viene esta etapa.
—Y antes estuvo la de Perón. Perón, Vargas e Ibáñez, el Pacto de la ABC, claro que hubointentos. Y aquello de Perón: “El siglo que viene nos encontrará unidos o vencidos”. Daescalofrío. Como buen milico que era en su formación, tenía una concepción geopolítica de lahistoria humana. Sin caer en esos extremos, algo hay, algo hay.
—El tema es cómo conciliás, porque hay cosas que son diferentes, y los nacionalismosestán muy arraigados en cada uno de los países.
—Están terribles.
—Y la izquierda muchas veces fomentó un nacionalismo.
—Pero si yo tuviera quince años menos, me voy para la Argentina. Y me pongo a hacerpolítica en la Argentina.
—¿Vos entendés la realidad argentina? Yo no la entiendo.
—Claro, porque justamente hay que luchar por hacerla inteligible. Es un país que sedespedaza al pedo. Lo que hicieron los del Gobierno y el campo. Burro el Gobierno y burro el campo,burros todos. ¡Tenían una cosecha de veinticinco mil millones de dólares! De soja. Y se ponen apelear, en momentos de decir: “Vendé, después nos peleamos, pero primero vamos por laplata”. Perdieron más de siete, ocho mil millones de dólares, perdieron todo, lo evaporaron.
—Para mí son irracionales.
—Totalmente irracionales.
—Vos les dijiste que se tenían que querer más.
—Y soy Dios, a partir de ahí soy Dios en la Argentina. Porque los tipos son conscientesde que se matan al pedo. Porque ojo, vamos, a no creer que la Argentina es un pueblo de tarados,tienen una intelectualidad potente, pensadores importantes, ¡vamos! Tiene un grado importante dedesarrollo relativo en el contexto de América latina, no es un país de cuarta, no es una repúblicabananera. Ahora, tiene reacciones de histérico, de loco, de paranoico. El problema es político enla Argentina.
—No hay organizaciones políticas.
—No hay. Y el peronismo... lo más curioso es que este gobierno es de lo mejor que hatenido Argentina, como gobierno de izquierda. Ahora, son peronistas, patoteros. Dios me libre.
—Es difícil.
—Es jodido.
—Tienen la práctica política patotera…
—Histórica.
—Partidos políticos, sindicatos, son muy violentos.
—Violentos.
—Acá, en violencia política, comparando con la Argentina, somos unos nenes de pecho.
—Sí. Sí.
—La mafia sindical.
—Sí, ahora, desgraciadamente para nosotros, Argentina es un país determinante. Uruguaytambién tiene algunas contradicciones. Vos no podés decir que el turismo es una cosa estratégicaimportante y no tener en cuenta a la Argentina. Bueno, si el turismo es importante, vamos aponernos de acuerdo. Entonces la política con Argentina es importantísima, porque no me vengas ajoder con el Uruguay Turístico; yo he andado por el Caribe y está lleno de países que tienenmejores playas que nosotros y todo lo demás. Son estos porteños que tienen la manía de venir abañarse acá y les gusta, y porque es un paisito parecido al de ellos pero más suave, más decente;se sienten más seguros y ta. Me parece bárbaro. Ahora, tenemos que tener una política de guantesblancos con Argentina. Tenemos que ayudar ese fenómeno.
—Son la base del Uruguay Turístico.
—Es eso.
—También vienen de Brasil.
—Vienen por esnobs, ¡pero tienen cada playa, cada cosa, por favor!
—Aparte hay una rivalidad con Argentina, es el complejo del hermano menor.
—Y es al revés, ellos nos quieren en pila.
—No es recíproco.
—No, porque nosotros –de Argentina– tenemos la impresión de Buenos Aires.Pero Argentina es más que Buenos Aires; en las provincias la gente es distinta. Además, otra cosa:cuando tenemos que rajar, el primer lugar es allá; y dentro de Argentina, sobre todo Buenos Aires.El uruguayo es como yuyo en Buenos Aires.
—¿El fenómeno socialdemócrata a nivel mundial tiene vigencia a futuro o desaparece?
—Creo que es lo que queda, el fenómeno socialdemócrata, el grueso de la izquierda delmundo más o menos rumbea todo para ahí. Al fin y al cabo, acá se presenta esa cobardía intelectualque asumimos. Todos los que fuimos jóvenes hace treinta, cuarenta años, vivimos aquella discusión:reformismo, revolución, todo lo demás. Resulta que las revoluciones en general se fueron al carajo,no quedó ni ceniza. Con la reforma no construyeron ningún país excepcional. Ahora, en general, secome mejor y se duerme mejor en donde hicieron reforma. Para los que abrazamos el credorevolucionario, no es muy placentero decir esto, pero es como la discusión que tenemos con Lula.Lula dice: sí, sí, pero hay cincuenta millones de tipos que viven mucho mejor. ¿Eso es unarevolución? Sí, en los hechos sí. Para el que no comía, seguro que es una revolución.
—¿Viste el resultado de las elecciones en Ecuador?
—Ah, ganó y cómo, robó. Ganó como por más de veinte puntos.
—¿Lo conocés a Correa? ¿Qué tal es?
—Es un tipo netamente de izquierda. Está en una onda bastante pro indígena.
—La izquierda en Ecuador es medio rara.
—Es un quilombo.
—Pensé que era así en Argentina.
—No, Argentina es un mundo aparte. El otro día vino el de Chubut; me vino a ver, unfenómeno el loco, vino a invitarme para que vaya; muy amigo de Kirchner, ahora está peleado, deorigen trosko, son gente de izquierda. Trosko-justicialista, no, dejate de joder, son todosjusticialistas.
—Es verdad, no hay nadie, salvo la ultraderecha, Rico.
—Y sí, claro, son todos así.
—Qué fuerza, Perón.
—Qué fuerza. Y los radicales, tengo la impresión que son tipos muy buenos, pero sonunos nabos. Porque los peronistas, si no ganan ellos, les hacen la vida imposible.
—Es que el aparato justicialista…
—Es una aplanadora. Es un sistema territorial que tienen, son señores feudales lostipos. Si no tenés esos tipos, estás perdido. Son el poder dentro de la Argentina.
—Y no hay vuelta de hoja.
—Yo quedé impresionado, porque además meten la cuchara en la universidad, en losmunicipios, en salud pública, en todo. Tienen bolsas de trabajo, no sé cuántas cosas tienen ytodavía tienen policía, manejan la policía. Es una especie de poder territorial. No hay razonesideológicas, porque los tipos pueden ser de derecha, están fenómeno con el Gobierno, con la CGT, oal revés. En Chubut no hay problema, los piquetes son ilegales, van todos presos. Ya está. ¿Cuál esel sistema argentino? Yo qué sé, es una cosa brutal. No sé cómo le está yendo a Binner en Santa Fe.Es buen tipo, pero ya tiene una izquierda radical medio en contra, y los justicialistas le estaránmetiendo serrucho, como lógicamente corresponde.
—Argentina es incomprensible.
—Argentina es un misterio, desde el punto de vista político es un misterio. Porque,además, los Kirchner son de izquierda, es indudable que son de izquierda, pero una izquierda que¡mamma mia!, una patota. Y Menem también era peronista, de derecha y mafioso, ladrón, yo qué sé.¿Cómo separás el bueno del malo?
—Además, manejan los recursos del poder de una manera…
—Ah sí. “Estás conmigo o estás contra mí”, chau. Y la institucionalidad estodo relativo: jueces, fiscales, todo es relativo.
—Pareciera que dista mucho de ser una democracia real.
—No llegó al nivel de democracia representativa, no llegó. La institucionalidad no valeun carajo.

*Extraído de Pepe, coloquios, editorial Fin de Siglo (www.entrelibros.com).

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