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Muletas y muletillas

Había un chiste medio estúpido que decía algo de alguien que a su vez decía que él no leía la guía de teléfonos porque tenía demasiados personajes y muy poca acción.

Muletas y muletillas
22-08-2026 | 03:36

Había un chiste medio estúpido que decía algo de alguien que a su vez decía que él no leía laguía de teléfonos porque tenía demasiados personajes y muy poca acción. Lo cual es la pura verdad.Lo contrario de la guía de teléfonos es el diccionario y/o la enciclopedia, que tienen muchísimospersonajes (más que la guía de Rosario por lo menos) y muchísima acción. Mis diccionarios (todos)están tan manoseados, tan leídos y releídos, que si mis tías pudieran verlos me repudiaríanforever. ¿Adónde voy con estos disparates? A las muletas y las muletillas. Las muletillas no sondiminutivos de muletas, aclaremos desde ya. Las muletillas son un palo con un travesaño en elextremo y las muletas son eso que les sirve para ayudarse al andar a personas que tienendificultades motoras. Las muletas te provocan cierto malestar, cierta tristeza, cierta compasión.Las muletillas, que además del palo con el travesaño son esas palabras o frases que mucha gentedice cada tres segundos, te provocan ganas de agarrar a alguien del pescuezo y decirle: “Dejáde decir esas estupideces que ahora a todo el mundo le parece bien decir, ufa”. Muletas seusa casi siempre en plural. Muletillas acepta el singular aunque si alguien usa una muletilla,seguro que en el minuto siguiente va a usar otra y después otra, y así. Las muletas denuncian unaenfermedad o una dificultad en los miembros inferiores; la muletilla denuncia una carenciaintelectual, una pereza cerebral, una pobreza de la reflexión, un hueco o varios huecos en ellenguaje. No quiero ponerme moralista: odio las moralejas y las enseñanzas pacatas. Cada cual quehable como quiera y que diga lo que quiera: si creo que vale la pena, diré lo que pienso acerca delo que ese alguien dice; si no, me quedo piola y hablo de la sequía, de la lluvia, del calor o denada. Pero ya que tengo el privilegio de tener frente a mí una página en blanco, por virtual quesea, y mis dedos sobre el teclado, déjenme decir que lo que más rabia me da es “de algunamanera”. Oh, dioses y diosas del Olimpo: ya que ustedes son tan poderosos, ¿por qué no losconvencen de que no digan eso cada cinco palabras? Y ya que estamos, “digamos”. Digamosestá bien cuando hay cierta duda: “Yo me sentía… digamos… irritada”. Perono cuando “hoy es digamos martes”. Y agradezcan al cielo que no me las agarro con“obviamente” ni con “obvio”. Atención, no estoy hablando de la pureza dellenguaje. Jamás. El lenguaje no es puro, no puede serlo: es meteco y bienvenido sea porque así seenriquece. Estoy hablando de pereza, no de pureza, y la pereza no enriquece: todo lo contrario,desdichadamente.

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