•Anlisis comparado entre los conventillos de ayer y las villas de hoy

Muros o medianeras

¿Cuáles fueron los procesos sociales que derivaron en la creación de los barrios de emergencia? ¿Por qué los conventillos fueron una alternativa hacia una vivienda mejor y, en cambio, la villa miseria constituye hoy un hábitat definitivo? Estos son algunos de los interrogantes que Lidia de la Torre se plantea en su trabajo Buenos Aires: del conventillo a la villa miseria (1869-1989), de la Editorial de la Universidad Católica Argentina.

22-08-2026 | 21:53

Muros o medianeras, murallas para la defensa o paredes compartidas. En principio, podemos decirque estamos frente a dos conceptos que definen, geográfica y funcionalmente, los límites delespacio urbano. Sin embargo, las diferencias en las condiciones de habitabilidad que implica laexistencia de muros o medianeras forman parte de los elementos que nos permiten observar ydescribir dos realidades socioculturales: la de la villa miseria y la del conventillo.

En la Ciudad de Buenos Aires, el conventillo y la villa miseria fueron el resultado de dosprocesos sociales que tuvieron lugar en momentos históricos diferentes, y que derivaron en laaparición de nuevos hábitats y en la redefinición del espacio urbano. Estos nuevos hábitatsconstituyeron lo que podemos caracterizar como la peor vivienda urbana existente, en relación conla oferta habitacional de cada una de las épocas.

Tanto el conventillo como la villa miseria fueron la consecuencia de una serie de condicionessociales y económicas similares. En ambos casos, la Ciudad de Buenos Aires recibió un caudalimportante de población, atraída por la expectativa de las oportunidades que ofrecía y que seexpresaban en términos de mayores ingresos y de mejores oportunidades de empleo. Los nuevospobladores eran, en general, de origen rural, tenían un bajo nivel de educación, escasos recursoseconómicos y, en la mayor parte de los casos, se trataba de mano de obra de baja calificación. LaCiudad de Buenos Aires debía generar condiciones de habitabilidad para ese importante volumen depoblación que se incorporaba a la vida urbana.

Las diferencias surgen cuando miramos cómo se resolvió el problema de esa demanda imprevista deviviendas en alquiler a bajo precio. En el primer período de la inmigración europea –entre1869 y 1887–, cuando se instalaron en la Ciudad 246.249 nuevos habitantes, la respuesta parala mayor parte de esa población fue un nuevo tipo de vivienda denominada popularmente, conventillo.Se trataba de casas unifamiliares adaptadas para ser habitadas por varias familias, o de viviendasconstruidas especialmente, como inquilinatos para renta. El desarrollo edilicio que comenzó a finesde 1880 y que derivó en el crecimiento del 10,7% anual de la edificación entre 1887 y 1914 permiteafirmar que el conventillo fue una alternativa temporal o un camino hacia una vivienda mejor,propia o alquilada. En este proceso en el que el conventillo fue un lugar “de paso”, lavivienda fue uno de los indicadores de ascenso social de la época. Ya en 1886, A. Galarce decía enBosquejo de Buenos Aires, capital de la nación argentina: “¡Quién sabe si lo que losargentinos no permitirían por la fuerza, exponiendo en ello su vida, se realizará con suasentimiento dentro de algunos años más: el que sean todos locatarios en su propio país,dependientes y tributarios del inmigrante!” Como prueba, describía las ventas realizadas enel año 1885 en el área circunscripta por las calles Rivadavia, 25 de Mayo, Viamonte y Maipú. Eseaño se habían realizado 49 operaciones inmobiliarias de las cuales el 31% habían resultado en eltraspaso de propiedades de argentinos a manos de extranjeros.

Una demanda inusual de vivienda se produce, nuevamente, entre 1936 y 1947 como resultado de lamigración masiva del interior de la Argentina hacia la Ciudad de Buenos Aires. La población de laCiudad creció un 23% y los provincianos pasaron de ser el 14% de los residentes en 1936, aconstituir 32% de ellos, en 1947. Hasta ese momento, el mercado parece haber dado respuesta a losnuevos pobladores ya que no hay registros de la radicación de ninguna villa miseria. Algo debióhaber sucedido para que el proceso de integración al medio urbano de la población proveniente delinterior se viera modificado y surgieran en 1948 las primeras villas miseria.

La respuesta está en la desaparición de la oferta de viviendas en alquiler, como resultado de laintervención del Estado en el mercado inmobiliario. Comenzó en 1943 con la rebaja de losalquileres, se endureció en 1947 con la suspensión de los desalojos y terminó en 1949 con una leyque disponía la incautación, por parte del Estado, de toda propiedad desocupada. El desaliento a laconstrucción de unidades para alquilar y la consecuente desaparición de la oferta hicieron quetener trabajo y un buen salario no fueran condiciones suficientes para acceder a una vivienda, ni auna buena ni a una mala vivienda. Fue entonces que los nuevos pobladores ocuparon de manera ilegalterrenos fiscales o privados y construyeron las precarias viviendas de las primeras villasmiseria.

Mientras que el conventillo fue un lugar de paso, la villa miseria se transformó en un lugar deresidencia permanente, ya que la legislación descripta, aunque con algunas modificaciones, siguióvigente durante varias décadas. En ese lapso, las villas miseria crecieron y se concentraron,principalmente, en dos áreas geográficas: Puerto Nuevo y el Parque Almirante Brown, que por sutopografía inhóspita había permanecido deshabitada.

Si bien es cierto que el espacio urbano no puede ser completamente definido sin tomar en cuentalas prácticas de las personas que viven ahí, y que por sus actividades lo construyen continuamente,tampoco puede obviarse el hecho de que los pobladores son siempre y en alguna medida conformadospor la ciudad y por el barrio en el que habitan. En este sentido, para comprender cómo fue elproceso de integración de los nuevos pobladores de la Ciudad es necesario marcar las diferenciasentre ambos hábitats.

Las villas miseria se concentraron en áreas marginales y formaron enclaves diferenciados delbarrio en el que estaban insertas, y muchas de ellas estuvieron delimitadas por muros construidospara ocultarlas. Constituyeron un paisaje que no quisieron ver ni los gobiernos ni los porteños,sobre todo desde 1948, año en el que con la inauguración del Aeropuerto Ministro Pistarini enEzeiza, se levantaron muros delante de las villas construidas al costado de la Avenida General Paz,para que los viajeros no contemplaran el deprimente espectáculo de las pobres viviendas hacinadas.Diez años más tarde, eran representadas por Lucas Demare en Detrás de un largo muro.

En contraposición, los conventillos estaban diseminados en todos los barrios y compartíanmedianeras con viviendas unifamiliares. Eran más en La Boca, donde sumaban 613 en 1919, pero seregistraban 277 en San Nicolás que era, en ese entonces, uno de los barrios más elegantes de laCiudad. En todos los casos, el conventillo era una vivienda más del barrio, y la identidad de sushabitantes se constituía de la misma manera que la de sus vecinos, con una dirección que se ubicabaen un barrio. El habitante de la villa no puede incluir en sus datos de filiación una dirección–ni calle ni número– y tampoco hacer referencia a un barrio, él vive en una casilla deuna villa, vive detrás de un muro real o virtual que le es casi imposible franquear.

Por otra parte, la ilegalidad derivada de la ocupación de terrenos ajenos, es otro de loscomponentes de la identidad del habitante de la villa que se expresa en una representación confusadel derecho de propiedad. Asume que el terreno es suyo porque consiguió tierra para rellenarlo yhacerlo habitable y, por lo tanto, se adjudica el derecho de venderlo o alquilarlo. Esta concepciónde la propiedad es un indicador de la existencia de un sistema de normas propias que son aceptadaspor el grupo, pero que entran en colisión con la normativa vigente en el resto de la sociedad. Eneste punto, es claro el efecto que tiene el hábitat, sobre todo si lo comparamos con la situaciónde los habitantes de los conventillos quienes no sólo estaban incluidos geográficamente en laCiudad, sino que también lo estaban en cuanto al ejercicio de sus deberes y derechos.

Lo observado hasta aquí nos permite afirmar que las características socio- espaciales formanparte del marco social en el cual un conjunto de procesos objetivos y subjetivos se desarrollan yconfluyen en la construcción de una cierta identidad. Afirman Massey y Denton que: “Personascomparables, con contextos familiares y características personales similares llevarán vidastotalmente distintas y obtendrán un nivel socioeconómico muy diferente según su lugar dehabitación”. En la identidad del habitante de la villa, está presente lo que denominamos elefecto “villa” que proviene del impacto del reagrupamiento espacial de personas ofamilias en dificultad, el de ser pobre viviendo entre pobres, lo que en las historias de vidasurge naturalmente cuando se dice: nosotros los de la villa y los otros, los del barrio.

Otro elemento que constituye la identidad social es la “mirada del otro”, del queestá enfrente y que podemos analizar observando la frecuencia y la forma en que el conventillo y lavilla miseria fueron representados en la ficción literaria, teatral, cinematográfica y pictórica.Una primera conclusión es que el conventillo fue y sigue siendo el ámbito de innumerablesproducciones artísticas. Por el contrario, la villa miseria es un tema elegido con muy pocafrecuencia por los artistas argentinos. La importancia que tuvo el conventillo y sus habitantes enla Ciudad de Buenos Aires, se hace evidente cuando observamos, no sólo que son un tema habitual enla producción artística, sino que en torno a ellos surge un nuevo género en la dramaturgiaargentina: el sainete. El conventillo fue el tema de este género teatral y sus habitantes, losdestinatarios del mensaje que se transmitía desde el escenario, ya que eran ellos sus espectadoreshabituales. El autor del sainete construye un mensaje para que el receptor se identifique y sereconozca en la acción escénica. Esta específica situación de conocer y reconocerse le permite aeste público descargar tensiones o sentimientos hostiles mediante la risa o el llanto y canalizarasí el conflicto.

Cuando la villa miseria aparece como tema en el arte, siempre lo hace bajo la forma de objetoobservado. El mensaje tiene como tema la villa miseria pero no está destinado a sus habitantes, seconstruye pensando en los otros, los que están fuera de la villa. En general, el mensaje es críticoo paternalista y se percibe claramente la intencionalidad del discurso del autor. La villa miseriaes utilizada como un medio para comunicar ideas y opiniones políticas entre pares. Dice elhistoriador Luis Alberto Romero, refiriéndose a los sectores populares urbanos: “En primerlugar los miran, y traducen su impresión en multitud de testimonios: los sectores popularesaparecen a veces como el reducto folk y pintoresco, o como las ‘clases peligrosas’, ocomo la barbarie, o como los extraños, o de muchas otras formas, todas prejuiciosas, escasamentecríticas, a menudo descalificadoras, que hablan mucho más de quienes las piensan que del objeto dereferencia.”


*Socióloga.

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