En la laguna melancólica de la izquierda argentina algo encrespa la superficie, un nuevo viento.El creciente poder electoral del movimiento encabezado por Pino Solanas demostró su potencia en elámbito capitalino y se extiende progresivamente al nacional.
Mucha gente con voluntad de una izquierda liberada de la bóveda del setentismo con sus dudosossobreviviente pegados al falso izquierdismo kirchnerista, tal vez va encontrando en Solanas Pachecouna repuesta liberada de la hipoteca de la revolucionarios que no fueron capaces de pedir disculpasy de reflexionar por lo de Rucci o por haber pretendido que el elefante justicialista baileGuantanamera. Kirchner los acogió como fingiéndose del mismo palo.
Entró por la de ellos para salirse con la suya, que no es precisamente una salidaanticapitalista. Hizo lo que Perón hasta que tuvo que suspender las insolencias ingenuas de Cámporay de la juventud maravillosa. En el caso actual Kirchner no necesita echarlos de la plaza. O lohace, acogiéndolos en el presupuesto para que ejecuten sus travesuras ideológicas por canalesabiertos.
Solanas tiene un lenguaje político nacionalista y lo expresa con altura y cierta bonhomía deMujica aristocrático. Defiende los pilares de la nostalgia argentina: petróleo, la minería conlímite ecológico, una flota importante para un país insular-exportador, los ferrocarriles comoesencial solución para nuestro futuro crecimiento agrícola, la aviación para un país que se vaquedando inmovilizado y desunido de sus provincias. Denuncia con enrgía los desastres financierosque hemos sufrido. Arriesga vociferar contra el universo financiero, que es amoralidad pública,pero que es el aceite indispensable de la maquinaria mundial…
Se aleja, con todas estas posiciones de futuro (sin detallar el programa ni vislumbrar lasconsecuencias) de la necroizquierda del eterno velorio. Un revolucionario de buena familia es elsueño de la clase media argentina. El otro sueño, el de un gobierno renovador, juvenil, sin asediode metafísica ni culpas, como el que había propuesto Macri, va a tener que seguir pasándole votos aesta nueva izquierda.
Solanas flota en esa irrealidad donde lo. justo y lo honesto prevalece sobre lo eficaz. Perotodo poder, inclusive toda revolución, depende de no subestimar la eficacia. Cuando en octubre de1917 Lenin entró en el Kremlin se preguntó ¿qué hacer?. La realidad es eso que queda allí, cuandolos sueños y las locuras que hacemos por los sueños, se esfumaron.
La izquierda argentina nunca pudo salir de la metafísica o de la pasión de su ética, hacia larealidad. No conoce ni tiene soluciones ni siquiera para el hambre de los pobres. La economíacrítica no es la economía productiva, con el compromiso del aquí y del ahora de los pueblos, no elde los ideólogos del bien. No comprende el aparato económico del mundo y seguramente desde susesquemas no atina a comprender que los jefes del comunismo chino sostengan con sus ahorros el crashfinanciero norteamericano. No comprendieron lo que ya sabe la izquierda europea: el pilarfundamental de toda sociedad, que para el marxismo era la economía, fue justamente lo que falló enlos imperios comunistas tanto como en la Cuba guarachera. China y Rusia se pasaron con todo albando que había sido el enemigo satánico, el capital, das Kapital. Se pasaron a la eficacia y alcapitalismo para poder tener el rédito distribuíble que ni Stalin ni Mao lograron crear. Lospueblos querían a Deng Tsiaoping y a Putin. Los pueblos tiran a burgueses. Solo se vive una vez.Carpe diem. Hasta ahora sólo las sociedades escandinavas lograron desde hace más de medio siglounir justicia social y eficacia.
¿Sabrá Solanas sintonizarse para dejar atrás la izquierda bobalicona y sentimental y enfocar concrudeza el mundo de “los grandes”? Porque hay un signo del tiempo al que no se puedeescapar. Un país de economía menor, como Argentina, pero cuarto productor alimentario mundial, nopuede desconocer el signo de este momento del mundo económico y financiero. (Y esto no implicacomprender o renunciar a comprender que estemos quizás viviendo una etapa crítica y hastaparoxística del capitalismo mundializado). ¿O lo de Solanas será otra ilusión de infantilizquierdismo sudaca, como aquél montonerismo de cuna parroquial que terminó en tragedia?
*Escritor y diplomático.




