Por suerte estarán unos días afuera”, confesaba con alivio un ministro que sufre a losKirchner a diario. “Desde que salió de la clínica, Néstor está pasado de vueltas, lo que lohace insoportable”, agregaba esta misma fuente para graficar el ánimo de lo que se vive en elGobierno. Allí todos los días se respira un clima de guerra. El ex presidente en funciones noescucha a nadie. Ni siquiera a las advertencias sensatas de alguno de sus médicos que consideraronriesgoso para su salud el viaje a Nueva York. Para los pacientes sometidos a una angioplastiacoronaria, se aconseja no realizar viajes en avión durante los quince días posteriores a laintervención. La baja presión de oxígeno que, a pesar de la presurización, existe en las cabinas delos aviones, constituye un riesgo en el posoperatorio inmediato de los pacientes que sufren de dañocoronario, como es el caso de Néstor Kirchner.
De las batallas en curso, la semana que pasó exhibió un recrudecimiento significativo de las quese dan en el campo del gremialismo. Curiosa circunstancia la de estos días, porque, mientras quepor un lado Hugo Moyano está obsesionado con la organización del acto que se desarrollará en elestadio de River el mes próximo, la rebelión en la granja se acrecentó. Las muestras de talesturbulencias fueron la decisión del gremio de la alimentación de retirarse de la ConfederaciónGeneral del Trabajo y la amenaza de la Unión Tranviarios Automotores (UTA) de seguir los mismospasos tras la decisión del Ministerio de Trabajo de convalidar a la conducción de los subterráneosopuesta al oficialismo. Los bloqueos impuestos por los Moyano a diferentes empresas a fin de forzarla incorporación al gremio de Camioneros a cualquier trabajador por el simple hecho de que, paracumplir su tarea, implique la necesidad de movilizarse, está llevando las cosas a límitesriesgosos. “En cualquier momento los trabajadores de las empresas afectadas por estametodología patoteril rebasarán a nuestras conducciones y saldrán a defender sus fuentes laboralescuerpo a cuerpo; ahí se producirá un desastre muy difícil de parar”, señalaba un dirigente deuno de los sindicatos rebeldes harto ya de tener que lidiar con la prepotencia de Moyano ycompañía. “Qué cosa paradojal que, en cambio, en el extenso conflicto que afecta a lostrabajadores de Paraná Metal, al secretario general de la CGT practicamente no se lo ha escuchado.“Claro, el dueño de la empresa es Cristóbal López, uno de los amigos dilectos de Néstor yCristina”, expresaba con fastidio otro líder gremial con muchas ganas de decirle adiós a laCGT. Hay que recordar que, hace unos días, la Presidenta habló en un acto en Rosario celebrado enel casino, recientemente inaugurado, propiedad del señor López. El edifico, de un lujo asiático,está rodeado por un asentamiento precario que no deja de crecer.
Para agregar un ingrediente más a este complejo cóctel gremial está lo sucedido en la elecciónde la nueva conducción de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). No se recuerda que en lahistoria de esta organización haya habido una elección tan atravesada por la sospecha y lasdenuncias de fraude. “El kirchnerismo es incorregible. Mete cizaña y divide en todoslados”, reconocía una voz de la CTA que supo ilusionarse con el matrimonio presidencial,indignada ante el desarrollo de los acontecimientos que empañaron el acto electoral.
El otro frente de alto voltaje político en la semana ha sido la continuidad de la disputa delGobierno con el Poder Judicial. La situación creada a partir de la resolución de la Suprema Cortede reponer en su cargo al ex procurador de Santa Cruz, Eduardo Sosa, no ha perdido intensidad. Ladesafortunada defensa que la Presidenta hizo de la postura del gobernador de esa provincia, DanielPeralta, la llevó a verter conceptos de dudoso sustento jurídico. La Presidenta dijo que lo de laCorte demostraba un “desconocimiento” del Derecho Constitucional. “Si de algosaben los integrantes de esta Corte, de cuyo prestigio nadie duda, es de DerechoConstitucional”, alegaba un profesor de Derecho de la Universidad de Buenos Aires queconfiesa tener simpatía por el Gobierno. A estas expresiones de la Dra. Fernández de Kirchner hayque sumarle la brutal confesión hecha en Santa Cruz por el secretario Legal y Técnico de laPresidencia, Carlos Zannini, cuando dijo que “nosotros pusimos a esta Corte para otracosa”. Fue la clara confesión de que, más que una Corte verdaderamente independiente, lo queel kirchnerismo quería era una Corte prestigiosa que por afinidad ideológica y algún tipo degratitud le fuera adicta. Afortunadamente, esto le salió mal.
En este punto, hay que decirlo, ciertos sectores de la oposición deben también hacerse unaautocrítica. Más allá de lo que indican las normas, algunos salieron a blandir alegremente elremedio de la intervención federal con aire de estudiantina. Le terminaron haciendo un enorme favoral Gobierno en desmedro del justo reclamo del Dr. Sosa, un hombre que dio un gran ejemplo dedignidad cuando rechazó la mucha plata con la que el Gobierno quiso acallar su demandareivindicatoria. Las declaraciones de ayer del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, hablando de unasolución política que restituya al funcionario injustamente echado, demuestra la razón del fallo dela Corte.
En otro orden de cosas, la resolución del juez de Dolores, Adolfo Harisgarat, suspendiendo lamodificación de la grilla de los canales de televisión, impuesta de prepo a partir del próximo 1°de octubre, es otro dolor de cabeza para un Gobierno que viene adoptando decisiones con abundanciade debilidades jurídicas que dan pie a estos fallos que tanto lo irritan.
En las agitadas aguas del justicialismo, el anuncio que hizo Mario Das Neves acerca de sudecisión de no participar en la interna del PJ fue un balde de agua fría para Néstor Kirchner.“Es norma en peronismo que el que gana manda y el que pierde ayuda. Con los Kirchner eso esimposible”, explica alguien cercano al gobernador de la provincia de Chubut que, con sudeterminación, le vació la interna al ex presidente en funciones.
Entre tantos sinsabores, los Kirchner encontraron solaz en Nueva York, ciudad a la que aman.Allí recibieron los elogios de Bill Clinton y el merecido reconocimiento del presidente BarackObama a la tarea de las Madres de Plaza de Mayo, que hicieron casi delirar a la corte que acompañaal matrimonio presidencial. La tendencia a sobredimensionar los elogios de los presidentesestadounidenses no es algo exclusivo de este gobierno. Los elogios estuvieron, y eso es biencierto; tan cierto como las críticas, pero esas, como siempre, no importaron.
Producción periodística: Guido Baistrocchi.




