•la mirada DE ROBERTO GARCIA

Néstor va por el 2011

Cantemos victoria. Y arrojan confetti, como si un aprobado paso legislativo (gracias a representantes de izquierda, entre ellos Vilma Ibarra, pareja de quien se postula como acérrimo rival de los Kirchner, Alberto Fernández) fuera el regreso de Charles Lindberg o el de los astronautas por la Quinta Avenida.

23-08-2026 | 07:27

Cantemos victoria. Y arrojan confetti, como si un aprobado paso legislativo (gracias arepresentantes de izquierda, entre ellos Vilma Ibarra, pareja de quien se postula como acérrimorival de los Kirchner, Alberto Fernández) fuera el regreso de Charles Lindberg o el de losastronautas por la Quinta Avenida. De los días de furia a los días de euforia. “Se lapusimos” o, menos procaces, “vamos por ellos” porque si no lo hacemos“ellos vienen por nosotros”. Nunca se sabe quiénes son “ellos”, aunque sesospecha que la consigna alude a todo aquel que no se confiese kirchnerista. Espíritu bélico,triunfalista, en esa tropa alineada bajo la inflexible tutela de Néstor, quien sin pudoresdetermina medidas de gobierno aun cuando su esposa está de viaje. La esposa, claro, es lapresidenta de la Nación.

Así identificaba el espíritu un grupo de intendentes que departió con el ex mandatario: seasombran de la forma en que él habla de la conducción del actual gobierno, de su intervenciónmanifiesta en hechos de todo calibre, como si alguna vez hubiera sido distinto. Se gobierna con lamisma matriz desde que el dúo llegó al poder. Más sorprendidos estaban, seguramente, por lasexpresiones de prosperidad política que el santacruceño les promete para los 30 meses que restanpara el decisivo evento de 2011, encabezando él la candidatura al Poder Ejecutivo y con un armadode organizaciones y partidos que vuelven irremediable el triunfo familiar para esa fecha.


Candidato perdedor

Si alguien pone reparos o desconfía, comienza entonces el mapeo de la Argentina –provinciapor provincia– destacando mayorías en cada suelo, como algún ministro del Interior prodigabaen tiempos que Carlos Menem apostaba a la mal llamada “re-reelección”. Esos sueños degrandeza se vertían ante barones del Conurbano que, en rigor, se acercan para que no les suspendanpartidas, para susurrar solidaridad y, de paso, para advertirle que en los últimos comicios nohabían sido ellos quienes perdieron en la provincia de Buenos Aires. Usan una simple y contundentefrase: “No fracasó el aparato, fracasó el candidato”. Nadie escucha la rima vulgar deesa canción.

Más bien, el puñado y el puño kirchneristas difunden un exitismo oficial que se apoya en la podadel fútbol al Grupo Clarín –entre otras amputaciones que aspira instrumentar luego–, enla habilidad para reclutar votos en Diputados para sus iniciativas sin que nadie hable deeufemismos como la Banelco, en nuevas medidas que consoliden el “proyecto” (¿algunanacionalización en el rubro energético?, a empresas como Camuzzi, Edelap o Edesur les cuestaconciliar el sueño; los bancos siguen con temores de confiscación y algunos adjuticatarios detrenes disfrutarían tal vez si la bandera celeste y blanca les reemplazara sus colores); también enaislar al grupo de su principal aliado en AEA, Techint, de ahí que en la semana Julio De Vido lefestejó el cumpleaños al directivo Luis Betnaza con un desayuno y, de paso, se convirtió encorreveidile de la empresa con la Presidenta para que ella abogara por ellos ante Hugo Chávez.

Se ha desteñido en la remontada esa teoría de que el desencajado rumbo económico intentaríaotras ideas con Amado Boudou, quien ya parece –luego de conocerse el índice de precios que élahora dice dominar– un testaferro estadístico de Guillermo Moreno; disminuyó tanto elministro en la consideración que algunos ya le atribuyen responsabilidad sobre la Secretaría deFinanzas, cargo para el que no pudo encontrar dueño ni por licitación, ya que el ministerio lodirige, como siempre, Néstor, en este período con la asistencia numérica de un resabio de DomingoCavallo, Juan Carlos Pezoa. En la algarabía del cenáculo no hay, por otra parte, preocupación porlos fiascos: es como si el frustrado aumento tarifario de gas y luz, el empeño consumido, nohubiera existido, nadie paga –aunque todos saben quién es el autor– el agravio socialen la ida del decreto y en el papelón de la vuelta.

Víctima propiciatoria: Julio De Vido, quien ofreció explicaciones sobre un acto de NéstorKirchner cuya irresponsabilidad se desconoce: ¿corresponde a la sanción del incremento o a laeliminación de éste? Resultó insólita en esas 48 horas la peripecia del ministro, quien por primeravez en seis años había asistido a una comisión legislativa para justificar la brutal e inicialdeterminación y, luego, urgido por el mandato de quien decidió convertirlo en único sospechoso,acudió a un estudio de TV para decir lo contrario y desalojar de la silla al invitado de esa noche,el ruralista Antonio Buzzi. Razones de fuerza mayor, que le dicen, justo cuando necesitabamostrarse para disminuir las versiones que arreciaban sobre su renuncia, después del griterío queen la jornada anterior se escuchó en su ministerio cuando desde otro rincón celestial lo conminarona disfrazar la derogación del aumento. Pero él no va a dimitir nunca: le gusta ver sus pajaritos enel jaulón, pasarse horas en la contemplación, jamás una vida.

Pagó el precio de desmentirse a sí mismo como un torpe funcionario, oponiéndose a susconvicciones –en rigor, lo hace desde hace un lustro en materia tarifaria–, sin que loacompañara en la confesión el secretario de Energía, Daniel Cameron, quien en el Congreso habíaofendido a los legisladores insinuándoles que la no convalidación del incremento por parte de laCámara era consagrar un beneficio para los ricos en detrimento de los pobres.

No tuvo que cambiar su mensaje, al revés de De Vido, disimuladamente se ocultó en el anonimatodel gentío. Ni hablar de otro partícipe necesario en la novela: la señora Cristina, quien se fue aVenezuela firmando el explosivo decreto y, a la vuelta del viaje, le notificaron que debíarevertirlo. Si hasta han quedado escritas en el aire sus inútiles palabras por la custodia de lascuentas públicas: “Imposible modificar el aumento, es indispensable para el Estado” (yaque, como se sabe, el incremento apuntaba a financiar al Gobierno más que a sustentar a lasempresas).


El miedo a las cacerolas

Si Néstor impone con fuerza, también es sensible a la fuerza. Alteró su decisión de aumento(“piensen –había dicho– que desde 2003 no permitimos ningún incremento”)porque les temió a la adversidad parlamentaria, a la judicial y, sobre todo, a una advertenciasocial llamada “cacerolazo” (no ignoraba la existencia de esa creciente posibilidad,debe ser el mejor informado del país). Y, jornalero del poder, del día a día, ignoró lasconsecuencias que representaba desautorizar la medida –también su expuesta debilidad ya quesólo 20% de la población le hizo dar una vuelta carnero– para insistir con la epopeya de lavictoria final en 2011. Casi una utopía de la selva animada en esas premoniciones de Horangel porla disposición de esfuerzos (por así decirlo) para conseguir aliados transitorios mientras,enfrente, se diluye en fragmentos la oposición. Y el convencimiento general de que no hay nada quepor el momento lo contenga. A menos que operen otros hechos. Por ejemplo: ¿qué ocurrirá si la CorteSuprema habilita a las provincias para que le devuelvan los jubilados a la Nación porque ellas nopueden afrontar los costos? Lejos de esas contingencias, la oposición muestra este cuadro deintereses:

*Elisa Carrió se ha distinguido de otros colegas del radicalismo no sólo por oponerse al díalogoen la Casa Rosada (el cual, como estaba previsto, ya fue denunciado como una trampa dilatoria delGobierno). También la señora bloqueó cualquier alternativa de asociación futura con Julio Cobos,vetándolo como portador de la peste kirchnerista y sin que el antecedente del voto “nopositivo” lo liberara del contagio. Para ella, para sus inquietudes personales, la meta de2011 se vuelve tentadora y única tabla de salvación: supone que entonces recuperará lo que en losúltimos meses ha perdido.

*Cobos prosigue con su lógica de ingeniero y jura que no renunciará a la vicepresidencia–aun si ocurrieran desenlaces previstos en la Constitución– hasta tres meses antes deque concluya su mandato. Entonces, se postulará con la UCR, si ésta lo elije (no le pidan opiniónal respecto a Gerardo Morales). Sucede, sin embargo, que figuras connotadas del partido hanempezado a imaginar la inconveniencia de que siga en la formalidad de su cargo y, otros, en formaterminante, sostienen que él debería dimitir en el caso de que se produjera una crisisinstitucional: entienden que el peronismo se abrazaría a Cobos en un primer momento y, luego, loabandonaría a su suerte en medio de la convulsión social. Dramáticos, como siempre. Ven, en cambio,2011 como fecha de promisión: se han convencido de que el peronismo en el poder se disolverá paraesa fecha. Ilusos, como siempre.

*La trilogía De Narváez-Solá-Macri guarda sus expectativas con la misma mira en 2011, sinpredecir la fecha en que fijarán la subdivisión de bienes. El repentino vencedor bonaerense–en aras de la unidad tripartita– consintió en incluir a Felipe Solá en el repertoriopresidencial junto a Mauricio Macri, con lo cual sosegó las ínfulas separatistas del socio quereclamaba el mismo tratamiento de aspirante brindado al jefe de Gobierno porteño. Lo que el viajeroMacri y Solá no se acostumbran a imaginar es a De Narváez fuera de las fronteras de la provincia deBuenos Aires. Pero el Colorado empezará a viajar por el interior del país, al mismo tiempo quemantendrá giras por su distritito ganador, atento a la figuración futura de los astros. Por sialguien duda de su iniciativa doble, gobernador o presidente, habrá que ceder ante una información:en una charla en el Club del Petróleo, esta semana, se preguntó ante la audiencia: ¿por qué nopuedo ser candidato a la presidencia de la Nación? Como es de sospechar, él mismo se respondió anteel asombro general: sí, puedo. Y creo que corresponde (obvio, debe aludir a las permisividades delPacto de San José de Costa Rica e, inclusive, hasta del propio Pacto de San José de Flores).

*Macri, por ahora, mueve poco: tan poco que hasta puede perder la dama, ya que Gabriela Michettise ha seducido con Carlos Reutemann, lo cual algunas mujeres razonarán comprensible. Ella estáausente de amores: algún encono guarda contra el entorno del ingeniero, le endilga desaprensión porlo menos en el respaldo que debían haberle brindado a su último ejercicio electoral, casi losresponsabiliza de su magra ganancia. Además, quienes llegaron de su mano al Gobierno porteño ahoradisfrutan de la mano de Macri: lo que se dice una usurpación.

*El santafesino, a su vez, dice construir a fuego lento tambien para 2011. Agradece losreconocimientos, evita comprometerse, no cambia la velocidad crucero. No satisface a un EduardoDuhalde con el que se habría reunido, no se somete a los tiempos que le exige el bonaerense,tampoco encaja con el triunvirato, menos con el desocupado resto del peronismo, ni asoma parasparring del kirchnerismo. Casi todos lo requieren como referente, aun para destruirlo. Mientras,Reutemann deja que digan que Julio César Aráoz se alistó en su proyecto como enlace de Duhalde,entre otros rumores circulantes, y que, finalmente, se conoce la razón por la cual en su momento seapartó de la candidatura presidencial. Por entonces, corrieron especies sobre presiones de Menem,Duhalde, un sistema de intereses –recordar que él advirtió: “He visto algo que no megusta”– y ahora trasciende que su negativa obedeció a no dejarse imponer un vice en lafórmula, apañado por el propio Duhalde y Raúl Alfonsín: Federico Storani. Verdad o no, prefiere quelas especies en sus múltiples sentidos adornen el guiso, en todo caso lo desea a punto para2011.

*La izquierda, el progresismo, inoculada en parte por el virus oficial, se despedaza entre losque propugnan sostener a los Kirchner (para no favorecer a la derecha) y otros como Pino Solanas,quien entiende que ese juego contribuye a consolidar ciertas formas de dictaduras presuntamentedemocráticas. La escisión persiste, ni en 2011 se atreve alguien a decir que habrá de cesar.


Todos somos peronistas

Hay un liderazgo de un lado, aunque sea desvalido, obsesivo, ocurrente y poco escrupuloso. Viveahora. En el otro espectro, más amplio, para no contrariar a Julio Roca (en la Argentina pierdenlos que asoman la cabeza), se percibe un vacío con gente que prefiere hundirse, aguardar, cadatanto ofrecer titilantes y mínimas señales de vida. El año 2011 es una excusa para no actuar,permanecer. Viven para más adelante. Lo dijo, a su modo radical, el senador Ernesto Sanz estasemana en una reunión con empresarios. Y precisó, en ese encuentro, que todo el mundo habla de lasalida del Gobierno (porque ellos, los kirchneristas, ya lo insinuaron dos veces por lo menos), dela eventualidad de un conflicto social que acelere ese retiro y hasta de un juicio político–la última y más lejana de las posibilidades– el año próximo, con el cambio decalidades en el Congreso de la Nación. No es su deseo, sostuvo, más bien está por la pacienciaárabe, y en su análisis evitó contemplar la velocidad de una crisis a la que empuja la propiaadministración Kirchner: el pensamiento y acción amenazantes del “todo o nada”contemplado en el básico manual de Néstor.

Más militar que político, como el expansivo Hugo Chávez, que se le ocurrió prohibir el golf porburgués sin saber que eso es peronismo –como no sabe, según Cristina, Barack Obama quetambien él es peronista–, ya que en los 50 esa fracción política –por venganza–destruyó la mejor cancha de que disponía entonces el país, clausurando desagües, levantandoterraplenes, arrasando sus fair ways, secando lagunas y anegando links, lo que queda hoy delMunicipal de Palermo. Entonces, a esos burgueses había que hacerles daño. Para que escarmienten.Porque en esa tierra, y en ésta también, el odio primario se ha justificado intelectualmente.

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