•PANORAMA ELECTORAL

Ni Macri ni Kirchner

Desde hace varios años nosotros hemos anclado nuestra prédica en donde siempre creímos mejor aportar: la Ciudad de Buenos Aires. Hoy gobernada por la derecha, a casi dos años de su triunfo electoral, las medidas de gobierno están dirigidas claramente al desguace estatal y al beneficio económico del sector privado que mejor representa el ingeniero Macri.

Ni Macri ni Kirchner
22-08-2026 | 21:43

Desde hace varios años nosotros hemos anclado nuestra prédica en donde siempre creímos mejoraportar: la Ciudad de Buenos Aires. Hoy gobernada por la derecha, a casi dos años de su triunfoelectoral, las medidas de gobierno están dirigidas claramente al desguace estatal y al beneficioeconómico del sector privado que mejor representa el ingeniero Macri.

En cada defensa de lo público, a través de estos dos últimos años, lo hemos intentado evitar,porque lo sabemos muy bien, nosotros, los que tuvimos la responsabilidad de gobernar esta Ciudad enla peor crisis y decadencia económica que recuerde la memoria reciente. Lo hicimos cada vez que nospronunciamos para denunciar las licitaciones millonarias digitadas; los sobresueldos afuncionarios; los aumentos de impuestos; las irregulares y truchas votaciones en la Legislatura; lademolición del ex cine El Plata en Mataderos; la reducción de becas estudiantiles; la mentira delos kilómetros de subterráneo o la política patronal salvaje para encarar el conflicto docente.

¿Que no hemos sido representativos de todo el amplio espectro democrático de la izquierdaprogresista o social, o como mejor se la bautice? Seguramente que no.

Pero hay una raya que nos separa del Heller devenido en kirchnerista. Es la que nos diferencia,más allá del discurso, de quien sostiene con su candidatura a quienes votaron casi todas las leyesdel macrismo, incluso las del endeudamiento. Hace poco, mientras él ya era candidato silenció quesus legisladores votaron la venta de los terrenos públicos de Catalinas, uno de los negocios másescandalosos de estos tiempos.

La misma línea que nos separa de Solanas, que ante cada amague de unidad se esconde detrás deldiscurso de “lo nuevo”, terminando en una peligrosa funcionalidad a la derechaurbana.

En la dimensión nacional las elecciones están significadas desde diferentes lecturas, pero sindudas la agenda del poder y los medios las está ubicando en un plebiscito al Gobierno nacional.

Nos han empujado, una y otra vez, a tomar partido como si esta instancia electoral fuera uncamino recto y definitivo a enterrar viejas recetas liberales o terminar con los defectos delsistema presidencialista. Ni tanto ni tan poco.

La campaña debe servir para discutir la solución de los problemas de la sociedad. Toda eleccióntiene ganadores y perdedores, pero no toda elección trae soluciones. Hoy, tanto a Macri como aKirchner sólo les interesa ganar y, para lograrlo, se disfrazan de lo que no son. Kirchner hablandosedado es tan creíble como Macri defendiendo apasionadamente lo público.

Si no discutimos los problemas de esta crisis, en lugar de salir con más y mejor democracia ycon más igualdad saldremos con más convulsiones, más desigualdades y más sacrificios. La discusiónque se evite hoy explotará mañana como ajustazo de Macri y Kirchner.

No se trata de discutir las nacionalizaciones de Venezuela sino de ver cómo se garantiza elempleo y evitamos que se profundice la recesión. Resulta inmoral discutir a Chávez cuando aquí seperdieron más de cien mil puestos de trabajo desde que empezó la crisis y tenemos estadísticassociales tan malas o peores que a la salida del menemismo.

Tampoco pueden hacernos creer que volver al FMI, anular las retenciones o pedir másdevaluaciones salvajes sean posiciones éticas o progresistas. Una coalición que coqueteó conMichetti, que tenía a López Murphy como sponsor y que lleva a un representante del sistemafinanciero como candidato se parece más a una alianza conservadora que a otra cosa.

El 29 de junio pueden despuntar varios proyectos: la continuidad kirchnerista o su sucesión conlos barones del Conurbano y Scioli a la cabeza, la pejotización con Reutemann, la derecha con Macrio una democracia de bienestar construida desde referencias progresistas locales y provinciales.Ahí, para aportar, me anoto.

Nadie es por sí solo el pueblo, la justicia, la igualdad o el progreso. Nadie es el todo. Hacefalta humildad para reconocernos como parte del diálogo profundo para abordar los problemas. Losmonólogos y la soberbia ahuyentan y entorpecen.

Necesitamos convocar y alcanzar consensos. Es el espíritu con el que asumimos el desafío local ynacional en estas elecciones. Para eso queremos llevar nuestra voz a los parlamentos.

*Candidato a diputado nacional Diálogo por la Ciudad.

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