Fundar nuestra representación de la Universidad de Bologna en Buenos Aires fue un granacierto. Acabamos de cumplir diez años en este país y sentimos que pudimos ayudar a instalar a laArgentina como un puente del conocimiento y la investigación científica entre Europa y Américalatina”, aseguró el politólogo italiano Giorgio Alberti en su última entrevista con un medioargentino, antes de finalizar su tarea al frente de la sede porteña de la prestigiosa universidadque tiene más de cien mil estudiantes y fue creada en 1088, lo que la convierte en la más antiguade Occidente.
“No tuvimos muchas dudas cuando nos decidimos por este país, fue una elección naturalporque aquí se encuentra la mayor cantidad de italianos en Latinoamerica pero, sobre todo, porqueen Buenos Aires no se siente la diferencia con las principales ciudades europeas y porque el climaintelectual que se respira en Argentina es muy alto, ahí no hubo ninguna crisis”, agregó eldoctor en Ciencias Sociales especializado en procesos de democratización en Latinoamerica, que estemes termina su mandato en la única representación universitaria extranjera que mantiene una sedepermanente en la Argentina.
—Hablando del clima intelectual que se respira en la Argentina, ¿cómo evalúa el nivel delas nuevas generaciones de profesionales?
—Veo mucha creatividad, en general, llegan bastante bien preparado y siguen teniendo unmuy alto nivel. Los profesores que vienen desde Italia no sufren ningún shock cultural cuando danclases en Buenos Aires y coinciden en que el nivel que encuentran aquí es muy parecido al queexiste en Bologna o en el resto de las universidades europeas. Este país tiene una gran tradiciónde excelencia académica, pienso en figuras como Guillermo O’Donnell o Juan CarlosPortantiero, dos de los mayores cientistas sociales de los últimos años. Y, claro, debemos tambiénrecordar a la figura emblemática de la sociología moderna como fue Gino Germani que, a pesar de seritaliano, pudo desarrollar sus trabajos en la Argentina.
—¿Y si tuviera que marcar un aspecto a mejorar de los estudiantes argentinos?
—Creo que, en algunas ocasiones, presentan una marcada tendencia a enfatizar el trabajoindividual. Las actividades en equipo podrían ser más desarrolladas por los estudiantesargentinos.
—¿Cómo es posible que en la Argentina conviva un alto desarrollo intelectual y, a la vez,se reiteren crisis sistémicas en el plano político y económico?
—Creo que en el fondo tiene que ver con la relación entre la intelectualidad y el poder.Los intelectuales no siempre pueden transmitir a los políticos el trabajo de sus investigaciones.Los hombres y mujeres que se destacan en la investigación científica y en las ciencias socialespueden producir en el largo plazo ideas que podrían ir modificando las visiones que los dirigentestienen del quehacer político, pero no siempre resulta ser una tarea sencilla porque se trata deámbitos que trabajan con distintas realidades. Recuerdo que cuando llevé a Fernando HenriqueCardoso a Bologna para que recibiera el Honoris Causa dijo: “Cuando era intelectual, pensabacuál era la mejor solución para un problema. Cuando empecé a ser político, sólo podía pensar encuál era la solución que estaba al alcance de la mano”.
—¿Cuál es el balance que puede realizar luego de una década al frente de la Universidad deBologna en la Argentina?
—En términos personales representó una experiencia extraordinaria. Esta sede se inauguróen 1998 con una conferencia magistral de Umberto Eco en la que se destacó la importancia que teníapara Bologna llegar a la Argentina, y en 1999 iniciamos nuestro primer curso. Pero los primerosaños no fueron fáciles porque teníamos que demostrar nuestras capacidades y nuestro deseo deintegrarnos en la comunidad académica argentina. Después de diez años de trabajo, puedo decir quehemos alcanzado nuestros objetivos: somos la única universidad extranjera que tomó la decisión deseguir los procedimientos del Ministerio de Educación de Argentina para integrarnos totalmente alsistema universitario de este país.
—¿Cuál es el aporte que Bologna dio a la Argentina?
—Este año hemos ganado el proyecto más importante de la Comisión Europea para desarrollarla cooperación académica que permita crear un espacio común de educación superior entre Europa yAmérica latina. Es un proyecto muy importante, que voy a tener el honor de dirigir y, debido a esaconvocatoria, hemos estado principalmente preocupados en atender dos problemáticas trascendentalespara esta región: la cohesión social y el desarrollo local. Estos son temas fundamentales. Lasdemocracias latinoamericanas no podrán tener éxito si no se resuelve el problema de la polarizacióninclusión-exclusión y si no se modifican las tremendas desigualdades y el alto nivel de pobreza queesta región todavía sufre.




