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No se engañe: con menos caja, el conflicto es por plata

El kirchnerismo construyó su liderazgo destruyendo lo que quedaba de las instituciones. Su modelo lo obliga a gastar cada vez más para mantener el poder. Ahora empieza a racionar.

23-08-2026 | 21:04

La semana que terminó estuvo caracterizada por un clima social complejo. No es algo nuevo de lahistoria reciente, y no tan reciente, de la Argentina. En todo caso, lo vivido en los últimos díassirvió como pequeño resumen ilustrado de un voluminoso manual de desencuentros.

Las causas que nos han llevado a este escenario son múltiples y profundas y exceden no sólo laslíneas que tengo aquí disponibles para comunicarme con el amable lector o la gentil lectora, sino,obviamente, mi propia capacidad intelectual.

Quiero, por lo tanto, sólo dejar planteadas algunas reflexiones.

Primero, una cuestión “estructural” de las sociedades modernas. Siempre cito aJulián Marías cuando planteaba que “en las sociedades antiguas se decía lo que pasaba y enlas modernas, sólo pasa lo que se dice”. Puesto en otros términos, aquello de lo que no sehabla, no pasa. Y aquello que no pasa, no merece ser solucionado.

Y éste es un “mal” global. Es una característica de la época.

Pero si para lograr solucionar mi problema, necesito que se hable de él y mucho, y tengo quecompetir no ya con dos o tres temas alternativos, sino, gracias a la globalización, a Internet, ala proliferación de medios de comunicación, a millones y millones de mensajes de textos, mail,etc., con miles de temas de igual o mayor urgencia o importancia, necesito, imperiosamente, llamarla atención. Cuanto más “ruido” haga, cuanta más “molestia”, cuanto másespacio consigo en la virtualidad de la información, mayor la probabilidad de que alguien haga algopor mi problema.

Si, además, siento que ni la política me representa, ni la Justicia actúa con celeridad yeficiencia, y que los funcionarios carecen de capacidad de gestión, mi necesidad de llamar laatención aumenta todavía más.

Y, si del otro lado, no quieren o no pueden solucionar el problema, la táctica es“taparlo” con otra discusión, con otro tema, con otro ruido, llamando más la atención,distrayendo, desplazando la noticia. Los problemas, entonces, o se tratan de solucionar, o setratan de hacer “olvidar” desplazados por otros. Insisto, este es un fenómeno global,con el que tendremos que convivir. Se vive en las calles de París, en las de Seúl, o en las de SanPablo.

Obviamente, en una sociedad con baja calidad institucional, sin reglas, sin representación, sinliderazgos respetados, como la nuestra, este fenómeno se exacerba y se amplifica. En sociedadesdonde las instituciones funcionan, las reglas son claras y cumplidas por todos y no optativas, ylos liderazgos son representativos y eficientes, los conflictos, en general, se discuten de otramanera, y los exabruptos son las excepciones.

Aclarado este tema general que, insito, está para quedarse y obliga a replantear, aquí y en elmundo, “reglas de convivencia” diferentes, y discutir hasta dónde se puede“llamar la atención” y dónde está el límite, agrego una reflexión.

El kircherismo construyó su liderazgo destruyendo lo que quedaba de las instituciones y lasreglas (con mucha complicidad de los que ahora se rasgan las vestiduras) y muy intensivo en“caja”. Caja que ha tenido mucho dinero, durante mucho tiempo. Cuando este dineroempezó a faltar, porque el “modelo” obliga a gastar cada vez más para mantener el poder(¿quién es rehén de quién si para seguir en el poder Kirchner tiene que dar cada vez más?),primero, se aumentó la presión fiscal a niveles récord. Después se intentó, sin éxito, apropiarsetodavía más de los ingresos del sector agrícola. Y, finalmente, se logró expropiar los fondos depensión. Pero aun así, con la recesión de este año y la presión de todos los “clientes”de este negocio, la caja no alcanza para todos. Y como no alcanza para todos, hay que empezar a“racionar”. El conflicto de estos días, al final del día, “es por plata”.Es cierto que hay luchas de poder y posicionamiento con vistas a un futuro sin Kirchner, pero, conotra situación fiscal, otro sería el problema.

En síntesis, a un fenómeno global y estructural, se le suma, en la Argentina, la ausencia deinstituciones y un modelo intensivo en caja que se quedó sin plata. Ello implica búsqueda definanciamiento a toda costa. Sea con crédito. Sea con impuestos. Sea con inflación. Sea conexpropiaciones. A mejor escenario internacional, mayor recuperación local y menor necesidad deestos instrumentos.

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