Nuestros muros

La última semana, conté primero en Perfil.com y luego en la revista Noticias qué hacía en el hall del edificio de Editorial Perfil la mayor cantidad de bloques del Muro de Berlín que hay afuera de Alemania.

Nuestros muros
23-08-2026 | 21:37

EL MURO DE BERLIN EN PERFIL. La mayor cantidad de bloques fuera de Alemania estáen el hall del edificio de Editorial Perfil.

La última semana, conté primero en Perfil.com y luego en la revista Noticias qué hacía en elhall del edificio de Editorial Perfil la mayor cantidad de bloques del Muro de Berlín que hayafuera de Alemania. Esa historia precisa también ser compartida con los lectores del diarioPERFIL.

Hace veinte años, la noche del jueves 9 de noviembre de 1989, mientras caía el Muro de Berlín,un puñado de periodistas estábamos cerrando lo que sería la primera edición de la revista Noticias.La coincidencia entre nuestro lanzamiento y la caída del Muro nos hizo reflexionar aún más sobre elcontenido simbólico del triunfo de la libertad de expresión que ese derrumbe representaba. Llamamosal embajador de la por entonces aún vigente Alemania Oriental, autodenominada Democrática –lade la Stasi, que después de la KGB fue la policía más temida del mundo– y le explicamos quela coincidencia de fechas nos impulsaba a desear contar con una parte del Muro en nuestrasredacciones para que en la Argentina quedase un testimonio material de su significado histórico yperiodístico. Dijo que consultaría a su Cancillería y una semana después regresó con la respuesta:su gobierno nos donaría el Muro si Editorial Perfil donaba la construcción de una escuela enAlemania. La escuela se hizo, el Muro llegó y nos recuerda cada día que entramos a nuestrasredacciones que, como periodistas, no sólo debemos derribar los muros exteriores sino los propiosinternos.

Hace pocos meses me tocó reunirme en Alemania con quien desde enero pasado es el nuevopresidente de la mayor editorial de ese país, Gruner + Jahr, Torsten-Jön Klein. El es el primerpresidente de una gran empresa alemana que nació en Alemania Oriental. A pesar de quetranscurrieron dos décadas desde la caída del Muro, las diferencias culturales crearon otros murosno materiales pero igualmente separadores entre los alemanes de Oriente y Occidente .

Torsten pudo llegar porque primero dirigió el diario Berliner Zeitung, originado en el sectororiental de la ciudad pero que luego de la caída del Muro fue comprado por la mayor editorial dellado occidental, la citada Gruner + Jahr, también denominada G+J. El día que los alemanesoccidentales decidieron que había llegado la hora de que presidiera la empresa un“oriental”, ascendiendo a Torsten, entre todos los empleados del Berliner Zeitungorganizaron una celebración porque “uno de los nuestros” alcanzaba por primera vez esaposición. Que Torsten fuera presidente de G+J, la división publicaciones del grupo Berstelman,principal empresa de comunicación de Alemania, fue vivido por los “orientales”–salvando las distancias– con la alegría y el orgullo con que vivió la población decolor el triunfo de Obama en Estados Unidos.

Torsten me contó que él era miembro de la FDJ, la organización comunista juvenil a la cual debíaunirse todo aquel que quisiera ir a la universidad, que él creía en los ideales del comunismo y delpartido, convencido de que estaba trabajando para una Alemania mejor, y que el día que el régimense derrumbó, quedó tan conmovido como todos sus compatriotas.

Pero que luego comenzó otra batalla no menos difícil, que fue vencer sus muros internos,aquellos que a pesar de que no existiera más una grenze (frontera en aleman) lo separaban de suscompatriotas del otro lado. Esos muros interiores aún perduran tras dos décadas de integración y enlas personas mayores son casi insuperables.

Probablemente, a los argentinos nos suceda algo similar con las grenze que creó la dictaduramilitar y nos cueste superar esas fronteras que crearon los violentos años 70. Así como a España lellevó cuatro décadas digerir las atrocidades de su guerra civil y fue necesario que susparticipantes murieran o fueran lo suficientemente mayores como para que sus ánimos revanchistas sehubieran aplacado, recién en la próxima década los argentinos quizá podamos dejar atrás esaseparación que aún hoy nos divide.

También la identificación de los nietos de desaparecidos contribuirá a dar vuelta esa página quetodavía nos ancla al pasado.

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