| ‘CRITICA’ Y ‘TIEMPO ARGENTINO’. La última tapa de Crítica,y la primera de Tiempo Argentino. |
Los diarios son un vicio. Tanto para quienes disfrutamos haciéndolos como para quienes gozan consu consumo. Incluso hasta son irresistibles para financistas que no tienen este vicio (¿será que alver tanta pasión en los otros quieren asegurarse de no estar perdiéndose algo?). El vicio explicala cantidad de locuras que se generan a su alrededor. Cómo no entenderlo yo que hace doce añoscometí el serio error de lanzar un diario cuando no tenía suficientes recursos para hacerlo. Yquizá esté vacunado contra ese error, pero no contra otros excesos que desarrolla la pasión porhacer diarios.
Entiendo, entonces, la ilusión que embarcó a las casi 200 personas (la mayoría de ellosperiodistas con el vicio en la sangre, pero también muchas “personas normales” quevenían de un banco o un comercio) con el lanzamiento del diario Crítica hace poco más de dos años,aunque sus posibilidades de éxito fueran remotas, como lo es hoy su continuidad.
Entiendo también el entusiasmo de la redacción del recientemente lanzado diario TiempoArgentino y la esperanza de un presente lo más independiente posible del Gobierno (y de un futurofinancieramente autónomo para sobrevivirlo).
Pero aun si no prosperara la reapertura de Crítica, o Tiempo Argentino no lograra en elfuturo superar sus desafíos, me saco el sombrero por todos los periodistas que con infinito fervortratan de hacer posible cada nueva redacción.
Clarín-Kirchner. La coincidencia de la aparición de Tiempo Argentino en el mismomomento que Crítica se discontinuaba generó una serie de versiones –que incluyen aPERFIL– en un medio político y periodístico polarizado y sensibilizado por el enfrentamientodel Gobierno con el Grupo Clarín.
La perspectiva que publicó Clarín se podría sintetizar en que Crítica se extingue porque elGobierno lo discrimina con la publicidad oficial y presiona a los anunciantes privados para que noavisen en él por ser un medio crítico, mientras el mismo Gobierno subvenciona a Tiempo Argentinocon publicidad oficial para que sea un medio adicto.
La visión del diario Miradas al Sur, de innegable alineamiento con el kirchnerismo y de losmismos accionistas que Tiempo Argentino, es que Clarín quiere aprovechar la discontinuidad deCrítica para acusar al Gobierno de ser su responsable por “asfixiarlo” económicamente.
Y dice Miradas al Sur: “Resulta por lo menos extraño que Clarín acuse al Gobierno deuna maniobra de ese tipo, cuando fueron sus maniobras con las empresas avisadoras las que, amediados de 1998, hundieron el diario PERFIL. En aquella oportunidad, el CEO de Clarín, HéctorMagnetto, advirtió a Jorge Fontevecchia, director y editor de PERFIL, que no se metiera ‘enel negocio de los diarios’. Como éste desoyó ese consejo, Clarín presionó a sus avisadorespara que no le dieran pauta publicitaria al nuevo diario. PERFIL duró apenas tres meses en lacalle”.
Tanto Clarín como Miradas al Sur están equivocados. Ni Crítica se discontinúa por ladiscriminación publicitaria del Gobierno, ni hace doce años este diario dejó de aparecer por lapresión de Clarín con los anunciantes. Claro que el Gobierno y Clarín se comportan igual con lapublicidad, como en tantas otras cosas son idénticos. Discriminan y presionan con todas lasherramientas a su alcance. Pero ni Crítica ni PERFIL de 1998 pueden soslayar que–independientemente de la publicidad– no lograron un diario que atrajese a lasuficiente cantidad de lectores.
Los números. El promedio de venta de los cuatro domingos del último mes de Crítica–abril– fue de sólo 8.739 ejemplares (de ellos, 4.738 en la Ciudad de Buenos Aires). Elpromedio de venta de los días sábado del mes de abril fue de 3.826 (2.450 en la Ciudad de BuenosAires). Y la venta los días de semana en el último mes de abril fueron: los viernes, 3.260ejemplares (2.180 en Bs. As.); los jueves, 5.291 (3.550 en Bs. As.); los miércoles, 4.720 (3.100 enBs. As.); los martes, 5.120 (3.488 en Bs. As.); y los lunes, 5.042 (3.350 en Bs. As.). O sea, unpromedio de 5.143 ejemplares de venta para todas sus ediciones.
Lo mismo sucedió con PERFIL en 1998: después de haber comenzado con más del doble decirculación, en su último mes vendió un promedio de 28.490 ejemplares (de ellos, 14.225 en laCiudad de Buenos Aires), proporcionalmente muy pocos para su ambición de aspirar a los mismosanunciantes de Clarín.
El caso de Tiempo Argentino es distinto porque sus aspiraciones no están, por lo menos enesta etapa, orientadas a la publicidad comercial. Pero igual es interesante tomar dimensión de suaudiencia. Tuvo un muy buen lanzamiento, el domingo pasado, con 25 mil ejemplares vendidos en laCiudad de Buenos Aires, para bajar luego a 11 mil ejemplares el día lunes, 8.400 el martes, 8.200el miércoles y 7.500 el jueves, último día de venta cerrada. Vale comparar con Crítica, que tambiénfue lanzado hace poco más de dos años un domingo y vendió 58.800 ejemplares; el día lunes, 34.600;el martes, 27.300; el miércoles, 23.600; y el jueves, 23.300 (70% de esos ejemplares en la Ciudadde Buenos Aires). O sea, Crítica comenzó vendiendo alrededor del doble que Tiempo Argentino.
Es difícil tener éxito con un diario, por eso es tan excitante su creación. También por esoel fracaso no deshonra y muchas veces hasta engrandece. Nuevamente: mi respeto y admiración portodos los periodistas que se embarcan en esa hermosa aventura.






