•desinversion en la ley de medios

Nunca antes de 2013

El Gobierno, complicado con el crucial artículo 161. Las llamadas de Zannini. Papelón con Merkel y en Frankfurt.

24-08-2026 | 18:26

La decisión de la Corte Suprema de convalidar la medida cautelar por la que se dispuso lasuspensión de la aplicación del artículo 161 de la Ley de Medios –es el que da un plazo de unaño para que los propietarios de estaciones de radio y televisión se desprendan de todas aquellasque excedan los límites de la cantidad de licencias impuestas por la nueva norma– fue un durocachetazo para el Gobierno.

Sobre la trama que precedió al fallo, cuenta una voz que habita en los Tribunales y que conoceal dedillo lo que allí pasa: “El acto que organizó el Gobierno el 28 de septiembre paraapretar a la Corte operó como un búmeran. El discurso de Hebe de Bonafini produjo el mismo efectoque la quema del cajón protagonizada por Herminio Iglesias en el acto de cierre de campaña delperonismo, en 1983. Allí, el oficialismo demostró no conocer el temple de quienes integran el altotribunal, en donde llamó la atención el poco sustento de las presentaciones oficiales. Si alguienallí se hubiera tomado cinco minutos para revisar la jurisprudencia, habría podido advertir que,salvo alguna excepción muy puntual, la Corte nunca se pronuncia sobre medidascautelares”.

El dato constituye una demostración clara de lo que producen la obcecación y la obsesión. Sólopersonas tan afectadas por estos sentimientos pudieron haber insistido con la obtención de unresultado que la razón indicaba que era de imposible logro. He aquí una radiografía del galimatíaspsicológico-político que representa el matrimonio presidencial.

Sigue hablando la fuente tribunalicia. “Lo del ‘plazo razonable’ del que hablala Corte en su fallo, y del cual el Gobierno se agarró desesperadamente para hacer creer que lasentencia complacía sus demandas, es una entelequia. En realidad, esa mención fue una manera dehacerle al oficialismo más digerible su derrota.”

La realidad es que ese pedido de tiempo razonable no es ni siquiera una orden de la Corte. Esuna sugerencia hacia el juez civil y comercial federal Edmundo Carbone, de libre interpretación.Habrá que ver lo que hace el magistrado. “¿Qué se entiende por un periodo razonable en unacausa tan compleja como ésta? La lectura y análisis de este expediente le llevará al juez, por lomenos, un año. Y después vendrán las apelaciones que llegarán, otra vez, a la Corte. Imposible queesto ocurra en menos de dos años y medio o tres”, explica la fuente.

Hubo llamados desde el Gobierno hacia varios de los ministros de la Corte. En algunos casos, lainsistencia fue mucha. Uno de los que tuvo a su cargo esa tarea fue Carlos Zannini, el secretarioLegal y Técnico de la Presidencia. Recuérdese que Zannini fue quien confesó que el Gobierno habíapuesto a esta Corte para otra cosa. Es obvio que esa otra cosa –cualquiera que hubiesesido– no era precisamente el nivel de independencia con el que el máximo tribunal vieneactuando.

Sigue narrando la misma voz del Poder Judicial: “Uno de los ministros tuvo unaconversación particularmente interesante con Zannini. ‘En primer lugar le digo que llegatarde; el muerto ya votó’, expresó el hombre de la Corte. Según este relato, a criterio delmencionado ministro, al haberse ratificado por parte del Senado y con fecha posterior al de lasanción de la Ley de Medios el Decreto de Necesidad y Urgencia 527/05, el artículo 161 de la Ley deMedios, que es la columna vertebral de esa norma con la que el Gobierno pretende demoler al GrupoClarín, ha quedado herido de muerte, ya que el acto del Senado le da al DNU fuerza de ley. Hay querecordar que por el mencionado decreto, Néstor Kirchner prolongó por diez años más de los de suvencimiento original la concesión de las emisoras de radio y televisión a sus actuales tenedores.Al oír esto, el secretario Legal y Técnico de la Presidencia enmudeció y, tras sobreponerse,esgrimió argumentos contrarios a este punto de vista que, por su endeblez, fueron fácilmenterefutados por el hombre de la Corte, un histórico.”

Ante la contundencia de los hechos, alguien parece haber tenido suerte en convencer a losKirchner de que la continuidad de los ataques a la Corte era un camino que depararía cosas peores.De ahí, la modificación del discurso operado por Kirchner en sus últimas apariciones. Su anuncio decambio de domicilio político –volverá a Río Gallegos– sorprendió a todos losgobernadores K que estaban en el acto del viernes. De esto y otras cosas seguramente van a hablar,el próximo martes, los intendentes bonaerenses críticos del ex presidente que conforman el Grupo delos Ocho.

Ya de vuelta de Alemania, Cristina Fernández de Kirchner tendría que tomarse unos minutos pararever lo acontecido durante su viaje. Con la canciller Angela Merkel, las cosas no anduvieron bien.El ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, se regocijó en las horas previas alencuentro entre la Presidenta y la Canciller alemana descalificando a los periodistas que, bieninformados, habían anticipado que se iría a tratar el tema de la deuda de la Argentina con el Clubde París. No había que ser muy sagaz para darle al dato un buen grado de verosimilitud: Alemania esel segundo de los acreedores argentinos en ese organismo. Conclusión: a poco de andar, Merkel pusoel asunto sobre la mesa y, para incomodidad de Fernández de Kirchner, le señaló que para laArgentina sería poco menos que imposible saldar esa deuda si pretendiese hacerlo sin el concursodel FMI. Una vez más, hubo exhibición de improvisación. La verdad es que la Argentina necesitadestrabar el entuerto con el Club de París para que se reabran las puertas del financiamientorequerido para que las empresas alemanas inviertan en nuestro país.

En el contexto del viaje presidencial a Alemania, no puede ignorarse lo sucedido en la Feria delLibro de Frankfurt, dedicada este año a la Argentina. La ausencia en ese acontecimiento dedestacadísimos hombres y mujeres del campo del pensamiento y de la creación literaria de nuestropaís, cuyas posturas son críticas hacia el Gobierno, contradice las expresiones de defensa de lapluralidad de la que, cuando habla tras el atril, la Presidenta dice vanagloriarse. A su vez, lasfotos de Fernández de Kirchner y de su marido, con las que se adornaron el pabellón argentino,traen reminiscencias directas de la frase erróneamente atribuida a Luis XIV (“El Estado soyyo”), contraria al concepto de República que la Argentina necesita imperiosamenteconstruir.


Producción periodística: Guido Baistrocchi, con la contribución de Santiago Serra.

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